Le empresa DELL de Estados Unidos, vuelve a Bolsa

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La mayor tecnológica no cotizada del mundo vuelve a la Bolsa de Nueva York después de que su fundador, Michael Dell, considere culminados sus planes de transformación de la compañía y se haya garantizado su control.

A Michael Dell siempre le ha gustado hacer las cosas a lo grande. El empresario que con 15 años desmontó un ordenador para saber cómo funcionaba acaba de pagar 100 millones de dólares por el apartamento más caro que se ha vendido nunca en Nueva York. Desde el ático del rascacielos One57, tal vez las vistas le permitan atisbar Wall Street, el nuevo destino de la compañía informática que fundó en 1984.

Dell volverá a cotizar en la Bolsa de Nueva York a finales de mes, a través de una compleja operación y después de que Michael Dell haya dado por culminados los planes de transformación de la compañía. Dell ha permanecido cinco años alejada del intenso foco de la SEC, el regulador de los mercados de Estados Unidos, y de las presiones de los inversores.

Apoyado por el gigante de capital riesgo Silver Lake, el empresario texano puso en marcha en 2013 el proceso de exclusión de Bolsa de Dell, en una operación récord que se valoró en 25.000 millones de dólares. Eran tiempos difíciles para la economía y para la empresa, que había desenfocado su negocio.

NUEVO NEGOCIO

Así que dos años más tarde, la empresa de Austin anunció la compra de EMC por 67.000 millones de dólares, la mayor adquisición en la historia del sector tecnológico. La operación comenzó a apuntalar el futuro de Dell y le adentró en el rentable negocio del almacenamiento de datos a través de una de las grandes firmas del sector. La unión de Dell y EMC supuso un desafío a gigantes como IBM, Hewlett-Packard (HP) y Cisco Systems.

Una de las joyas de la corona de EMC era VMware, una empresa especializada en software de realidad virtual y a través de la que Dell ha articulado su regreso a los mercados.

Dell financió la adquisición de EMC a través de emisión de nuevas acciones, deuda, efectivo y aportaciones de liquidez por parte de Michael Dell, Silver Lake, la firma de inversión MSD Partners y el fondo soberano de Singapur a través de Temasek.

Para financiar la fusión, se creó la sociedad DVMT, que emitió acciones de seguimiento referenciadas a VMware. Dell controla el 82% de VMware (el 50% a través de DVMT), mientras que el resto cotiza en Bolsa.

Dell garantizará su regreso a Wall Street y evitará el coste de una oferta pública de venta tradicional comprando los títulos de la sociedad DVMT en metálico y acciones por valor de 23.900 millones de dólares. La operación implica el pago de 120 dólares, tras incrementarse la oferta inicial de 109 dólares, y se financiará con un dividendo extraordinario de 11.000 millones de dólares procedente de VMware.

En el segundo trimestre de su ejercicio fiscal, cerrado en septiembre, Dell registró unos ingresos de 23.000 millones de dólares, un 18% más, y una pérdida operativa de 13 millones de dólares. Como resultado de la adquisición de EMC, el grupo afronta también una deuda de 46.000 millones de dólares, de los que los que más de 7.000 millones vencen en los próximos años. La urgencia de este enorme pasivo es una de las razones que ha impulsado su regreso a los mercados.

Tras la operación, Michael Dell y Sirvel Lake seguirán controlando el grupo, que podría valorarse entre 50.000 y 70.000 millones de dólares.

Según los analistas, el fundador de Dell es el principal beneficiario de la operación, que logró el visto bueno de los accionistas después de que se acordara elevar el precio inicial para disipar las discrepancias de inversores rebeldes como Carl Icahn, a quienes se les cederá, además, un puesto en el consejo.

Michael Dell logra el objetivo de reforzar su posición en la compañía, que se había reducido al 15% antes de decidir su exclusión de Bolsa. El empresario controlará ahora algo más de la mitad de las acciones de una compañía más sólida y con una estructura menos compleja, aunque endeudada. El fondo Silver Lake pretende mantener, al menos de momento, su 25%. El destino de Dell sigue estando en sus manos.

El inversor enemigo

Carl Icahn, el veterano inversor activista terror de las empresas de Wall Street, ha sido uno de los principales críticos con la estrategia de Dell. Icahn se opuso primero a los planes de la compañía de convertirse en una empresa no cotizada en 2013 y ha batallado ahora en contra de su regreso a los mercados. El inversor forzó una subida del precio respecto a los planes iniciales de Dell.

El empresario adelantado

Michael Dell, de 53 años, es un empresario texano que representa el modelo de emprendedor adelantado a su tiempo. Convencido del valor que la tecnología tendría en los negocios, Dell comenzó a vender ordenadores desde su universidad en 1984. Comenzó así un imperio que le convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de casi 30.000 millones de dólares.

El fondo impulsor

La historia más reciente de Dell viene de la mano de Silver Lake, el gigante estadounidense de capital riesgo que tiene en la empresa informática el epicentro de su apuesta tecnológica. El fondo fue el impulsor de la salida de los mercados de Dell en 2013, en una operación de 25.000 millones de dólares, y de la compra posterior de EMC por 67.000 millones, la mayor en la historia del sector.

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