Potenciando las emociones en política: Storytelling

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¿Qué es el marketing político?

El marketing político es un marco muy variado donde caben muchas prácticas, teorías, técnicas y métodos para que las organizaciones políticas puedan comprender el mercado electoral y así poder operar más eficazmente en la política. Lo fundamental en esta clase de marketing es la investigación, la estrategia y la comunicación política.

Antecedentes y Objetivos

Después de décadas de mensajes y argumentos políticos basados en lo que un candidato va a aportar a la sociedad, nos encontramos con un nuevo paradigma y un nuevo contexto donde la emoción y la felicidad del elector son el campamento base para ir construyendo el camino hacia el éxito electoral con el storytelling y el marketing político emocional como herramientas. 

En una elección, cada voto cuenta, por eso hay que conocer al elector y adaptar el discurso para convencerlo. 

En los años 50 en Estados Unidos, el político se convirtió en un producto y el elector en un objetivo; las herramientas del marketing político eran los sondeos y los spots televisivos. 

En 2008, la campaña de Barack Obama marcó un antes y un después: usó las redes sociales de forma masiva y sobre todo los megadatos que hacen referencia al almacenamiento de grandes cantidades de datos extremadamente diversos y precisos. 

Atrás quedaron los discursos tradicionales y los mensajes llenos de promesas que, dependiendo de quién vinieran, decantaban la balanza en pro de un candidato u otro.

Estamos en la era donde el elector necesita imperativamente creer, necesita confiar

Es en el factor confianza, donde una estrategia política basada en la felicidad puede transmitir con firmeza una posibilidad real de cambio.

Olvidemos las Campañas que se van conformando orientando al ciudadano a centrarse en lo negativo del presente, sino que más bien, ve señales de esperanza de una mejora calidad de vida bajo una nueva Impronta o Marca política.

Existen aún muchas agrupaciones políticas que se centran única y exclusivamente en hacer campaña desprestigiando al adversario, en lo mal que hace las cosas y, lo negativo que es su gestión; terrible error.

Este tipo de campañas o estrategias pueden valer siempre y cuando sean un complemento y una pieza de la estrategia global, nunca para ser usada de manera exclusiva y durante la campaña permanente ante el ciudadano.

El Poder del Big Data

Obama llegó a reunir en sus bases de datos a 220 millones de personas, es decir la casi totalidad del cuerpo electoral, al cruzar su propia base de datos con informaciones comerciales, étnicas o religiosas. 

Sus equipos lograron identificar a los indecisos por un lado y a los electores ya convencidos del bando contrario. El objetivo es uno: definir las zonas de campaña prioritarias para ir a puerta a puerta hacia los ciudadanos indecisos, adaptando así la argumentación en función de su perfil.  

Donald Trump y Hillary Clinton también han usado este tipo de técnica, al igual que Nicolas Sarkozy en 2016.

Para las presidenciales 2017, muchos candidatos se han equipado de estos programas y captan electores gracias al envío de mails temáticos.

En Europa, y especialmente en Francia, las leyes de protección de datos individuales incluyen al sistema de metadatos. Teóricamente, los ciudadanos deben dar su autorización para que un dato suyo sea utilizado. Pero en la práctica, estas reglas generalmente no se cumplen.

Marketing político emocional 

Un buen ejemplo del marketing político emocional, lo tenemos recientemente con Donald Trump el presidente de los Estados Unidos de América. Teniendo a la gran mayoría de los medios de comunicación en contra de su gestión y de su forma de ser, ha sido capaz de ganarse la confianza de millones de votantes, los llamados despectivamente “Red Necks” (la gente del campo como es tan blanca, tiene el cuello enrojecido por el sol). Trump se ganó al Pueblo de orígenes anglosajones.

Además de vetar a muchos de los más importantes a sus ruedas de prensa y actos oficiales como son la CNN, The Washington Post, The New York Times, Los Ángeles Times, el elector ha creído y ha visto que, con el presidente actual, puede llegar a ser más feliz.

Esa actitud e imagen de rebeldía constante ante los tradicionales medios de comunicación, ha creado a su favor un número de votos con solo una explicación, ha emocionado al electorado.

Este nuevo modelo de comunicación está comprobado que se dirige mucho más en buscar influencers que el beneplácito de los canales de comunicación usados durante tantos años. Estamos en la era del “autoperiodismo digital”, la gente no tiene ya ninguna barrera ni se ciñe a un solo medio para saber si lo que lee, escucha o ve, es cierto, en la decisión de la gente prevalece hoy en día la emoción a la razón.

En cierta forma haciendo un poco de memoria, siempre ha sido así, pero los medios de comunicación tenían el único poder en cuanto a lo que se decía, como se comunicaba, cuando y a quién hacerlo, hoy no.

Volviendo a la felicidad, hay nuevas tendencias de cambio donde la publicidad negativa va dejando paso a los mensajes de positivismo que pueda hacer suyos un candidato o un partido político, storytelling y pensar mucho más en lo que puede ofrecer al elector, que en lo que están haciendo los contrincantes.

Componentes de la estrategia política emocional, la storytelling

Estrategia de comunicación política positiva

Hay diferentes apartados sobre los que apoyar una estrategia de comunicación política positiva. Con un carácter más general podríamos mencionar los siguientes:

  • La seguridad regional.
  • El patriotismo.
  • La mejora de la economía.
  • Las cifras del desempleo.
  • Aumento de Nivel Educativo y de Salud
  • Más Viviendas

Estrategias en busca de la felicidad del ciudadano

En una estrategia relacionada con la felicidad y en un ámbito más local podríamos encontrarnos algunos factores como:

  • La búsqueda de empleo local.
  • Las mejoras municipales en cuanto al ocio.
  • La garantía del buen uso de los recursos económicos.
  • La seguridad local.
  • La atención personalizada al vecino.

Finalmente, afirmar que aquellas estrategias de campaña a lo largo del tiempo que se centren en la gente, en ilusionarla día a día, verán mejores resultados que si se focalizaran en atacar o criticar a los adversarios, el ciudadano tiene mucha más capacidad que antaño para valorar que es lo mejor para su futuro, ese futuro que solo se construye con las emociones y la felicidad, el lugar donde el marketing político emocional es el mejor aliado, el compañero de viaje perfecto.

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