La LUNA: El objetivo de más codiciado de la Minería Espacial

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Cincuenta años después de que el hombre pisara la Luna por primera vez, el satélite natural de la Tierra vuelve a despertar interés en 2019 entre los países con aspiraciones espaciales.

Alunizaje

China ha elegido la cuenca Aitken, situada en la región del polo sur lunar, como punto de aterrizaje de su nueva sonda lunar, porque cree que la región tiene un gran potencial de investigación.

Imagen de la cuenca Aitken, el cráter más grande del sistema solar.

Además, el año que viene, China iniciará la construcción de su nueva estación espacial y también ha anunciado el envío de astronautas a la Luna, pero sin especificar la fecha. 

Con un diámetro de 2.500 kilómetros y una profundidad de 12 kilómetros, dicha cuenca se formó hace varios miles de millones de años por uno de los mayores impactos de meteorito que ha conocido el Sistema Solar.

Desde su alunizaje automático programado a 177,6 grados longitud este y 45,5 grados latitud sur, que duró 12 minutos, la sonda china estuvo haciendo fotografías que envió al centro de control en la Tierra. Como las comunicaciones directas no son posibles, son rebotadas a través de un satélite a 65.000 kilómetros de la Luna, que nos trajo las primeras imágenes de cerca de su hemisferio más remoto y desconocido. Aunque el satélite soviético Luna 3 tomó fotos de dicha cara en 1959 y este año se cumple medio siglo de la llegada del hombre a este satélite, China da otro gran salto para la humanidad. 

El regreso del hombre (chino) a la Luna en 2036

Además de observar el universo y buscar minerales, la misión china, en colaboración con Alemania y Suecia, ha llevado hasta la Luna semillas de algodón, aceite de colza y flores para intentar que crezcan allí. En caso de lograrlo, sería un paso decisivo en la conquista del espacio. «Existe la teoría de que el agua de la superficie de la Luna está formada por la interacción del viento solar y los fragmentos de roca y minerales. Esto es algo que los científicos suecos y chinos quieren saber», especuló Johan Koehler, de la agencia especial de ese país.

«El lado oculto de la Luna tiene unas características únicas nunca exploradas sobre el terreno», aseguró Zou Yongliao, de la Academia China de Ciencias. En su opinión, «la exploración de esta tierra virgen por parte de Chang´e-4 podría traer grandes descubrimientos». Dentro de su auge como superpotencia, China se ha lanzado a la carrera espacial y, tras poner a un astronauta en órbita en 2003, se ha propuesto que en torno a 2036 el hombre vuelva a pisar la Luna.

¿ Por qué la Luna es VITAL para la Tierra ?

De acuerdo a las perspectivas de crecimiento poblacional y necesidades energéticas la Luna tendría para proveer de energía limpia a nuestro planeta por 250 años al menos. 

A partir de extrapolaciones de los datos obtenidos por las misiones Apolo del siglo pasado, se ha estimado que en la superficie lunar hay alrededor de 1.1 millones de toneladas métricas de He-3 a una profundidad de unos pocos metros. Aunque la concentración del He-3 en el polvo lunar es baja -se requerirían procesar unos 150 millones de toneladas de polvo lunar para obtener una tonelada de He-3- esta concentración es bastante aceptable para los procesos de minería terrestre actuales. Además, se ha estimado que para separar el He-3 del polvo lunar, basta con calentar a este último a una temperatura de unos 6000 C.

El Helio-3 es la razón por la que la Luna se puede convertir en la forma ilimitada de energía para nuestro Planeta. 

El helio-3 es raro en la Tierra, pero abundante en el universo; es muy buscado para usarlo en investigación en fusión nuclear. Procede del interior de las estrellas y lo produce el Sol, que lo expele en el viento solar y lo transporta por el sistema solar. La atmósfera y el campo magnético de la Tierra lo rechazan, y el poco que hay en el planeta yace atrapado en su interior desde su formación. El helio-3 también ha llegado a la Tierra mediante el polvo de los meteoritos que caen sobre la Tierra, más frecuentemente sobre los océanos.

Se cree que puede encontrarse en abundancia en la superficie de la Luna, incrustado en la capa superior de regolito, acumulado allí por el viento solar durante millones de años como consecuencia de la ausencia de atmósfera en la luna. Puede encontrarse también en los gigantes gaseosos del Sistema Solar (restos de la nebulosa protosolar original).

El He-3 es un isótopo de Helio que podría utilizarse como combustible en futuras plantas generadoras de energía eléctrica a partir de la fusión nuclear, ya que su capacidad de conversión de energía es notable, a tal grado que se ha estimado que con sólo 25 toneladas de este material se podrían cubrir las necesidades energéticas de Estados Unidos durante un año. De llegarse a controlar la fusión nuclear, se cree que este isótopo podría proporcionar energía segura en un reactor de fusión, ya que no es radiactivo y por lo tanto no produce desechos peligrosos como otras opciones de fusión como el deuterio y el tritio, isótopos del hidrógeno.

El problema es hay muy poco He-3 en la Tierra y esto lo hace excesivamente caro. La Luna, sin embargo, se estima que contiene grandes cantidades de He-3. Esto se debe a que, a diferencia de la Tierra, que está protegida por su campo magnético y su atmósfera, la Luna ha sido bombardeada durante millones de años por el viento solar y como resultado, se ha acumulado mucho He-3 en su superficie, atrapado en forma de gas dentro del polvo lunar.

¿ Quiénes están en la carrera por el Helio-3 en la Luna?

China se convirtió el jueves en el primer país que alunizó en la cara oculta e inexplorada del satélite, confirmando así su estatuto de potencia espacial.

Es la segunda vez que China envía un módulo para explorar la superficie lunar después del Yutu (Conejo de Jade) en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

La sonda Chang’e-4 se posó en el valle Aitken. Su robot móvil, Yutu-2, comenzó a desplazarse sobre esta superficie invisible desde la Tierra. “En cualquier caso, independientemente de lo que descubran los chinos, el impacto científico será significativo”, estimó Michel Viso, de la agencia espacial francesa CNES.

En el transcurso de este año, China prevé lanzar otra sonda (Chang’e-5) para extraer muestras del suelo y traerlas a la Tierra.

Hasta ahora, sólo tres países han logrado alunizar en el satélire, situado a unos 384 mil kilómetros de la Tierra: Rusia, Estados Unidos y China. Y doce astronautas estadunidenses caminaron sobre su superficie en seis misiones entre 1969 y 1972. 

Como era de esperar, las alarmas han saltado y la prisa por ser el primero en hacerse con tal expedición ha estallado entre los países desarrollados. Los gobiernos de Estados Unidos, China, India, Japón y Rusia ya están compitiendo con las startups e inversiones multimillonarias. Los CEO de las compañías más potentes del mundo como Elon Musk (PayPal, Tesla Motors), Jeff Bezos (Amazon) o Richard Branson (Virgin Group) ya planean lanzar al espacio satélites, aterrizadores robóticos, astronautas e, incluso, turistas.

Se espera que la misión sea lanzada por la Agencia Espacial india en febrero, según este experto, director del grupo de trabajo internacional de exploración lunar. India ya había enviado una primera misión (Chandrayaan-1) para orbitar alrededor de la Luna en 2008. 

Mientras, el presupuesto estimado de la ISRO es menos de una décima parte del estadounidense: alrededor de 1.700 millones de dólares. Sin embargo, no es nada nuevo para la agencia india, ya que sus programas espaciales de bajo coste han sido un sello distintivo de la organización. Esta no es la primera misión lunar de la India. La nave Chandrayaan-1, lanzada en octubre de 2008, completó más de 3.400 órbitas y una de sus sondas descubrió moléculas de agua en su superficie por primera vez. El próximo lanzamiento de Chandrayaan-2 incluye un orbitador, un módulo de aterrizaje y un receptor móvil rectangular. El vehículo, de seis ruedas e impulsado por energía solar, recopilará información durante al menos 14 días y cubrirá un área circular con un radio de 400 metros. 

India es uno de los países que espera unirse al club enviando la misión Chandrayaan-2, que incluirá un tren de alunizaje, un robot móvil indio y “un mini-robot europeo construido en Holanda”, precisó Bernard Foing, astrofísico de la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Pueblo robótico”

Israel también quiere entrar en la carrera espacial, con un alunizador Beresheet de 150 kilogramos de peso fabricado por la empresa privada israelí SpaceIL, una de las finalistas del concurso internacional Google Lunar X Prize (GLXP).

Los equipos competidores tenían que demostrar su capacidad para hacer aterrizar en la Luna un robot móvil antes del 31 de marzo de 2018. La competición se terminó sin vencedor y sin ceremonia de entrega del premio final. Pero SpaceIL prosiguió y está previsto que su robot se lance en febrero por un cohete Falcon 9 de la empresa estadunidense SpaceX.

“El objetivo de la misión es demostrar que Israel es capaz de alunizar, desplegar allí a un robot móvil y aportar conocimiento científico y cultural”, explicó Foing.

“2019 será un año clave para la exploración lunar”, consideró. Después de las misiones en los años 2000, se inicia una nueva etapa. “Es el comienzo de un pueblo robótico en la Luna, con máquinas lanzadas por nuevos países y diferentes tipos de actores, especialmente comerciales”.

Japón prevé lanzar un pequeño alunizador, llamado SLIM, alrededor de 2020-2021, para estudiar una zona volcánica del suelo lunar.

Por su parte, Rusia continúa trabajando en la misión robótica Luna 27 para explorar la zona helada del Polo Sur dentro de unos años con ayuda europea.

“Octavo continente”

Estados Unidos celebra este año el cincuentenario de los primeros pasos de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en la Luna, el 20 de julio 1969. En 2017, el presidente Donald Trump firmó una directiva que pide a la NASA regresar a la Luna, como primera etapa antes de ir a Marte.

La nave espacial estadunidense Orion, fabricada por Lockheed Martin, tiene previsto realizar un vuelo automático alrededor de la Luna hacia 2020. Además, se prevé que embarcará a cuatro astronautas en 2023 en un viaje de ida y vuelta de ocho días alrededor de nuestro satélite.

La NASA anunció también en diciembre haber elegido nueve empresas privadas para construir trenes de aterrizaje y poder mandar material a la Luna.

“Es el octavo continente” de la Tierra, concluyó Bernard Foing. 

Qué potencial tiene la Luna para proveer Helio-3

“Se estima que hay un millón de toneladas métricas de helio-3 incrustadas en la luna, aunque solo una cuarta parte de ellas podría llegar a la Tierra”, señala Gerald Kulcinski, director del Instituto de Tecnología Fusión de la Universidad de Wisconsin-Madison y ex-miembro del Consejo Asesor de la NASA. Pero no es todo tan sencillo. Existen obstáculos a la hora de extraer el material, como la logística de recolección y entrega a la Tierra, así como la construcción de plantas de energía de fusión específicas para convertirlo en energía.

Además, extraer de la Luna tampoco es fácil a un nivel legal. “Solo Estados Unidos y Luxemburgo aprobaron una ley que permite a las entidades comerciales extraer materiales del espacio”, asegura David Todd, jefe de contenido espacial en Seadata Ltd. “No hay ningún tratado internacional sobre el tema. Será como pescar en aguas internacionales. Si bien un estado o nación no pueden poseer aguas internacionales, los peces pasan a ser propiedad de sus pescadores una vez son pescados”. 

 

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