Volumen de comercio China-América Latina superó U$300.000 millones en 2018

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Los que hacen dinero son aquellos que se atreven a explorar nuevos mercados. Normalmente las empresas consideran a China como un mercado imposiblen y distante, mientras que los que se atreven, son los que obtienen las ganancias.

El volumen del comercio bilateral entre China y América Latina alcanzó un récord de U$307.400 millones de dólares en 2018, con un aumento del 18,9 por ciento respecto al año anterior, según los datos recién publicados por la Administración General de Aduanas (AGA) de China.

Los países latinoamericanos aprovechan las oportunidades que brinda la continua actualización del mercado de consumo chino, diversifican sus exportaciones al país asiático y elevan la calidad y los precios de los productos exportados, indicó a Xinhua Sun Yanfeng, subdirector del Instituto de Estudios Latinoamericanos, dependiente del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China.

¿Qué se importa y exporta entre China y América Latina?

El patrón comercial entre la región y China es mayormente complementario: Latinoamérica importa productos industriales con contenido tecnológico medio o elevado (aparatos eléctricos, máquinas, partes de productos, circuitos integrados, automóviles, transformadores) y exporta fundamentalmente productos agrícolas y agroindustriales (soja, combustibles, minerales de cobre o hierro, pasta de celulosa, carnes).

Sin embargo, “la relación de México con China es totalmente distinta. Hay mucho menos comercio complementario y mucho más competitivo. La relación comercial de México con Estados Unidos a través del NAFTA hace que el patrón comercial de México sea más sofisticado, que exporte máquinas, autos, lo mismo que está exportando China. Aunque es cierto que muchas partes de productos que México produce son chinas. Y esto es parte de lo que ha atacado el presidente estadounidense, Donald Trump, con la renegociación del NAFTA”, aclara el analista uruguayo.

Ahora que México renegoció el NAFTA, China queda relegada como su “gran plan B”. Además, con la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil -y según el perfil que ha mostrado este político-, es posible que también el gigante sudamericano adopte medidas proteccionistas que no tengan a China en el foco de atención, prevé Bartesaghi.

Las oportunidades

América Latina no representa un gran mercado para China, como sí lo son Estados Unidos, Europa o la propia Asia; sino un proveedor estratégico de recursos naturales y alimentos, como África. Mientras, China ha sofisticado su estructura exportadora: de la exportación de productos más livianos como vestimenta y calzados, ha pasado a exportar cada vez más productos electrónicos, maquinarias, instrumentos médicos, coches.

“China es ya el principal productor (no exportador) de vehículos del mundo. Y la penetración de este sector en la región, en Chile, Uruguay, Argentina y Brasil, es fuerte, con grandes empresas de automóviles instaladas, armando autos, importando. China está compitiendo con la Unión Europea (UE),  Estados Unidos y clásicos exportadores de tecnología como Japón y Corea”, asegura el experto de REDCAEM.

Esta es “una excelente oportunidad para América Latina, porque ya China no entra en competencia con nosotros en industrias livianas que tenemos en la región, sino que abre el abanico de oportunidades comerciales, nos da más opciones en productos para los que antes dependíamos de las potencias centrales, nos da posibilidad de cooperar e invertir”, agrega. Además, se ha transformado en el principal financiador de América Latina en los últimos años.

En el caso de los alimentos procesados, “con las dificultades históricas que tiene para América Latina la exportación a las economías clásicas”, mientras el  MERCOSUR sigue sin conseguir un acuerdo con Europa, Estados Unidos, Japón o Corea, el mercado chino es una oportunidad “que deberíamos aprovechar mucho más”, recomienda este economista.

El Gran Desafío de América Latina

En opinión de Barthesagi, el desafío de América Latina está en conseguir exportar a China no solo productos primarios. Para eso, deberá aumentar progresivamente la sofisticación de la cadena agroindustrial. Asimismo, identificar oportunidades en los cambios de patrones de consumo chinos. Y colocar allí productos agroindustriales, alimentos y servicios con más valor agregado (no solo de turismo, también recreativos, de software, de ingeniería, de arquitectura, audiovisuales), así como detectar potencialidades para inversiones estratégicas concretas, asociaciones empresariales y cooperación en diferentes áreas.

China, por su parte, debe seguir asumiendo, progresivamente, “la necesidad de cumplir las reglas multilaterales” del libre mercado, en relación con “la apertura de su mercado a ciertas inversiones, las telecomunicaciones, los apoyos a las empresas públicas chinas que se internacionalizan, su moneda y su estrategia de internacionalización del renmimbi (RMB) o yuán, la propiedad intelectual, temas medioambientales o de normas laborales”, advierte el experto.

Pero esta China más internacionalizada, “que ya no quiere ser Made in China sino Made by China“, está atendiendo esos asuntos, mientras se ha convertido ya en  el primer o segundo socio comercial de prácticamente todos los países de la región, insiste Bartesaghi. Y, aunque no avizora una estrategia regional, multilateral, luego del fracaso del grupo CELAC-China, sí identifica una estrategia alternativa clara: con Panamá, Colombia, Uruguay, quizás con Argentina, “China va a seguir optando por acercarse a la región de forma bilateral”

Cómo ha sido este comercio?

La creciente cuota de productos de alto valor agregado, como carne congelada, frutas, flores, tabaco y alcohol, contribuye al aumento del valor de las exportaciones de América Latina a China, dijo Sun.

Por el momento, China es el segundo mayor socio comercial de América Latina. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó un informe en octubre de 2018 en el que declara que China es el socio comercial más potente de la región latinoamericana y caribeña.

El valor de las exportaciones de China a América Latina fue de 148.790 millones de dólares el año pasado, mientras que el de las importaciones se situó en 158.610 millones, lo que supuso unos incrementos del 13,7 y el 24,1 por ciento, respectivamente, de acuerdo con la AGA.

“China compró más en América Latina de lo que vendió, lo que resultó en un déficit comercial que ha contribuido a la recuperación económica de América Latina a pesar de la actual situación global”, señaló la directora del Departamento de Economía del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China, Yue Yunxia.

La directora atribuyó el crecimiento del comercio entre China y América Latina a la subida de los precios de las mercancías en el mercado internacional. “Desde una perspectiva global, China es un país con una fuerte demanda que ha realizado ajustes proactivos para facilitar el comercio exterior. Estos también son factores que impulsan el comercio sino-latinoamericano”, apuntó.

La economía de varios países latinoamericanos se estabilizó y se recuperó gradualmente después de los ajustes realizados entre 2015 y 2017, indicó Sun. La importación de equipos de producción de estos países aumentó y la demanda de sus consumidores repuntó, lo que estimuló las exportaciones de China a América Latina.

Tanto China como América Latina han realizado muchos esfuerzos en los últimos años por optimizar los productos y aumentar el valor agregado. “China está sumando socios activamente en América Latina, mejorando la calidad de sus productos para la exportación, acelerando la construcción de un sistema de logística y distribución e innovando con los canales de comercio electrónico”, señaló Sun.

El directivo añadió que, con la promoción de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en América Latina, China intenta aumentar la cuota de productos chinos en el mercado latinoamericano a través de la inversión industrial, la inversión y financiación de infraestructuras, y las fusiones y adquisiciones.

Al cierre de 2018, un total de 16 países latinoamericanos y caribeños, incluidos Uruguay, Costa Rica, Chile y Ecuador, habían firmado memorándums de entendimiento con China para construir conjuntamente la Franja y la Ruta.

Por otra parte, aunque Panamá y China establecieron relaciones diplomáticas hace menos de dos años, este país centroamericano aprovecha plenamente sus ventajas geográficas para atraer las inversiones y los mercados de volumen intermedio de China, y se ha convertido en un centro logístico para ambas partes y una puerta por la que los productos chinos entran en el mercado latinoamericano.

En la primera Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, por sus siglas en inglés), que se celebró en noviembre de 2018 en Shanghai, cientos de empresas de naciones latinoamericanas, incluidas Panamá, la República Dominicana y El Salvador, hicieron notables esfuerzos por promover sus productos de alta calidad entre los chinos.

El volumen de negocios de la zona de alimentación y productos agrícolas alcanzó, de acuerdo con las estadísticas del buró de la CIIE, los 12.680 millones de dólares en los seis días que duró el evento, lo que supuso un 21,9 por ciento del total y mostró la fuerte demanda de productos agrícolas de diferentes países en el mercado chino, causada por el aumento del consumo.

China importó un total de 1,039 millones de toneladas de carne de res en 2018, según los datos aduaneros, de las cuales alrededor del 30 por ciento salieron de Brasil y un 17 por ciento de Argentina. Se espera que las importaciones de carne de res de China lleguen a dos millones de toneladas a finales de 2024, y que las importaciones desde Sudamérica sigan aumentando.

Con el crecimiento económico y la expansión de la clase media china, los productos agrícolas de alto valor agregado serán una posible vía de aumento de las importaciones de China desde América Latina, añadió Yue.

Por su parte, Sun Yanfeng predijo que, con la profundización en las reformas económicas, el ritmo acelerado de la privatización de las infraestructuras y la creciente demanda e inversión en los servicios públicos de alta calidad en América Latina, la región necesitará más equipos mecánicos y eléctricos de alta tecnología, productos electrónicos, así como productos de industrias ligeras de alta calidad en los próximos años.

Mientras tanto, desde la perspectiva de la conservación de la energía y la protección del medio ambiente, la demanda de China pasará de las materias primas a los productos minerales y energéticos poco o medianamente procesados, lo que dará mayor impulso a la actualización y mejora del comercio entre los dos bloques.

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