50 Castillos inusuales que te dejarán sin respiración

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El término castillo proviene del latín, castellum, diminutivo de castrum, que era como los antiguos romanos denominaban a los campamentos fortificados de los nativos de otras tierras (muy buenos ejemplos quedan de ellos en la Península Ibérica). Por lo tanto, el origen de la palabra es «pequeño campamento fortificado». Sin embargo, con el paso de los siglos se ha aplicado el término castillo a una gran cantidad de edificaciones diferentes, llenándose el concepto de cierta ambigüedad.
El concepto de castillo se suele emplear básicamente de dos formas, una reducida y otra extensiva.

En el primer caso se trata de un edificio de función militar destinado en la Edad Media a controlar el territorio, y en donde se alojaba el poder, ya fuesen señores feudales o el mismo monarca. El castillo estaba compuesto por un recinto amurallado en cuyo interior se disponía la torre del homenaje, cobertizos para los hombres de armas, establos, silos y otras estructuras defensivas. Sin embargo, dicha estructura es en realidad un paso más en el proceso evolutivo del castillo, que nació en época romana y que se fue transformando hasta llegar al siglo XIX.

Si empleamos la acepción amplia, castillo es un lugar fuerte, una construcción defensiva que puede presentar una amplia tipología dependiendo de su función específica: defensa estratégica del territorio, protección de la población, posición de vigía, residencia de representación de la aristocracia… En función de esta variedad de edificaciones el castillo presentará algún elemento concreto de defensa, como por ejemplo una muralla, foso, puente levadizo, torre del homenaje, empalizadas, torres angulares, etc. De esta forma se considera castillo una torre exenta como un burgo fortificado. Este concepto de castillo es el que seguiremos en el presente artículo.

La alta Edad Media o Edad Oscura (Siglos VI-X)

La palabra castillo continuó empleándose tras la caída del Imperio Romano de Occidente, cuando pueblos de origen germano se apoderaron del antiguo solar del Imperio para fundar sus propios reinos. Durante los siglos de las invasiones bárbaras Europa entró en una profunda crisis política, pues sin un poder hegemónico los distintos reinos entraron en una guerra continua por el control del territorio. En esta época los ejércitos eran bandas mal organizadas, pequeños, sin máquinas de asedio, cuya principal táctica era la razzia o rápida incursión sobre territorio enemigo.

 

“Orebro Castle, Sweden.”

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