La Laguna del Volcán Quilotoa y sus aguas verde esmeralda

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A 178 kilómetros al suroeste de Quito, capital de Ecuador, se eleva, a 3.914 metros sobre el nivel del mar, el volcán Quilotoa.

Este coloso, a diferencia del casi centenar de volcanes que tiene este país suramericano, se destaca porque en su interior se ha formado una caldera de alrededor de 3 kilómetros de diámetro, producto del colapso del volcán en su última erupción, ocurrida hace unos 800 años [siglo XII]. Según información proporcionada por el Ministerio de Turismo de Ecuador, en esa última actividad el flujo volcánico logró alcanzar el Océano Pacífico, a cerca de 300 kilómetros de distancia.

Hoy en día este cráter se convirtió en una laguna color verde esmeralda y azul turquesa ubicada a 3.900 msnm, esta caldera volcánica mide aproximadamente 3 kilómetros, además se dice que la laguna del Quilotoa tiene un fondo aproximado de 25o metros y posee aún fumarolas en su interior, lo que hace que se puedan observar y escuchar en algunas ocasiones burbujas de azufre saliendo desde sus profundidades.

En vocablos Quichuas, la palabra Quilotoa viene de “quiru” que quiere decir «diente» y “toa” que significa «reina». Existe una leyenda que cuentan los nativos sobre el Quilotoa; dicen que en la antigüedad existió una chica que visitaba seguido las laderas de la laguna y un día tuvo la oportunidad de conocer a un chico que tenía el poder de convertirse en cóndor, tiempo después se enamoró de él y en contra de sus padres ella le pidió que le diera el poder de convertirse en cóndor para volar a su lado por siempre y así fue como desde ese momento y hasta ahora dos cóndores vuelan juntos por la provincia de Cotopaxi y visitan el Quilotoa.

“Al menos ocho ciclos eruptivos han sido reconocidos en el Quilotoa en los últimos 200.000 años”, explica el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IGEPN) de Ecuador, ente que se encarga de monitorear la actividad de los volcanes en el país.

El IGEPN añade que estos ciclos “han iniciado generalmente con actividad freato-magmática seguida de caídas de lapilli de pómez y posteriormente oleadas y flujos de ceniza ricos en líticos y cristales”.

Color esmeralda

Pero la caldera no es lo que más llama la atención, lo que se roba las miradas de los visitantes es la laguna que se encuentra en ese lugar, de 250 metros de profundidad. “Los minerales le han conferido a la superficie un tono verdoso y azulado cuando recibe el impacto de la luz solar”, dice el texto de la cartera de Turismo.

Este espectacular círculo acuático fue incluido en la lista de las 15 lagunas de origen volcánico más hermosas del mundo del portal Twisted Sifter.

La laguna del Quilotoa aparece en el listado junto a otras similares como la del Monte Manzama, en Oregón, EE.UU.; la del volcán Kelimutu, en isla de Flores, Indonesia; la del Monte Pinabuto, en Filipinas; los lagos del rift Albertino de África, que abarcan partes de Uganda, República Democrática del Congo (RDC), Ruanda, Burundi y Tanzania; entre otras maravillas similares.

Turismo y Deporte

Al visitar el Quilotoa, los turistas llegan directamente a la parte alta del coloso, al borde de la caldera, cima que se ha convertido, desde cualquier punto, en un espectacular mirador de la laguna.

Para llegar a esta, 400 metros hacia abajo, es necesario descender un largo camino arenoso y polvoriento durante aproximadamente una hora. La bajada no es lo complicado, aunque si no se cuenta con el calzado adecuado, será imposible evitar resbalones.

Lo complejo es la subida, debido a la inclinación del camino; sin embargo, los lugareños ofrecen el viaje de retorno en burros, caballos o mulas, algo que no es del agrado de muchos de los visitantes.

En marzo pasado, se abrió una petición en internet para recoger firmas, que serán dirigidas al Ministerio de Turismo, para que prohíba el uso de estos animales como transporte en el Quilotoa. La iniciativa ha recogido, a la fecha, cerca de 30.000 adherentes.

Además de bajar y subir a la laguna, en el Quilotoa se puede hacer ‘trekking’ (senderismo) caminando alrededor del cráter del coloso. Una caminata que se hace en aproximadamente unas cinco horas y durante la cual se puede llegar a algunos manantiales de aguas termales, que se encuentran en la parte oriental del volcán; también, brinda la oportunidad de ver la laguna desde todos los ángulos.

Dentro de la laguna, por su parte, los visitantes pueden hacer kayak o dar paseos en botes inflables, que se alquilan a la orilla.

Si lo desean, además, pueden acampar en una parte, destinada para ello, cerca de la laguna. Las autoridades han construido áreas de aseo personal para facilitar la estancia y evitar contaminación en la zona.

 

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