Un mexicano desea ser el rey del grafeno, el material milagro

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Antonio Miramontes y Graphenemex, enfrentan un gran reto: ser los primeros en aplicar las cualidades del grafeno, el material sensación sobre el que se investiga en todo el mundo.

Antonio Miramontes sostiene sobre la pal­ma de su mano un frasco de dos litros semi lleno de una especie de arena negra brillosa. Dice que, si agrega un bidón de 20 litros de ese material a 80 toneladas de ce­mento, se puede producir concreto 20% más resistente que el conven­cional y tres veces más impermeable y, por tanto, ideal para columnas que sostienen puentes en los ríos.

Es el proyecto de su vida. Esa “arena” es grafeno, un mineral des­cubierto hace más de un siglo, pero clasificado como tal hace 50 años, y que promete ser tan revolucio­nario como en su tiempo lo fue la electricidad.

El grafeno abre la posibilidad de tener, en el futuro, teléfonos celula­res o pantallas de computadora que se doblan como una hoja de papel, disponer en las viviendas de celdas fotovoltaicas más eficientes, colocar en el cuerpo prótesis biocompati­bles, ligeras y duraderas y volver potable el agua de mar. También se podrán hacer plásticos más ligeros y resistentes para el fuselaje de avio­nes y carrocerías de autos y, a la vez, ayudar a aumentar la eficiencia de las baterías de los autos eléctricos.

Esta multifuncionalidad del gra­feno atrae a emprendedores en todo el mundo. Miramontes es uno de ellos. Egresado del ITAM y con un MBA de la London Business School, trabajó en una empresa de pro­ductos de limpieza que importaba grafeno para fines de investigación. Tras dedicar un año a investigar su potencial, decidió constituir Gra­phemex en 2014, con la idea de pro­ducirlo en México a escala industrial y a bajo costo. “Investigando sobre el grafeno, me di cuenta de que es el material del futuro y que va a cam­biar muchos productos y muchas industrias”, dice Miramontes.

Pero es incierto cuándo llega­rán al mercado los productos con grafeno. El nuevo mineral no se usa en su estado natural, sino que debe ser transformado mediante procesos físicos y químicos sofisticados, según el uso específico que se le quiera dar, lo que lo encarece, hasta hacerlo comercialmente inviable.

La dificultad para usarlo en la electrónica es que su estructura ca­rece de algo llamado brecha energé­tica. Para hacerlo utilizable se puede modificar introduciendo impuresas o moléculas externas, o inyectándole carga eléctrica, dice Doroteo Men­doza, investigador de la Facultad de Ciencias, de la UNAM.

Miramontes afirma que grafeno procesado en los laboratorios de su empresa, Graphenemex, lo tienen a prueba potenciales clientes, y da el ejemplo de Innova3, una empresa de pavimentos que trabajaba en la cimentación del aeropuerto de Texcoco antes de que fuera cancelado. En la construc­ción de las pistas de aterrizaje se aplican varias capas de piedra para estabilizar el terreno, dice Miramontes, y en­cima se tiende una plancha de 1.20 metros de concreto, que, en su capa más superficial, podía llevar grafeno para aumentar la resistencia.

Miramontes asegura que los dos primeros productos maquilados por Graphenemex que saldrán al mercado son un aditivo para concreto que incrementa la resis­tencia y, en esa medida, permite ahorrar cemento, y una pintura anticorrosiva, muy útil en zonas costeras y en instalaciones navales.

 

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