Los recursos que podrían volverse escasos en breve y ni te imaginabas

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Los inminentes problemas de suministro de materiales clave, a menudo olvidados, podrían provocar el aumento de precio en varias esferas, cambios masivos en las tecnologías que utilizamos e, incluso, hacer desatar un conflicto global en las próximas décadas.

Estos son algunos de los recursos, cuya escasez es más inminente de lo que nos imaginábamos:

  • Helio

Este recurso natural es conocido por todos por su uso en globos decorativos en fiestas y celebraciones. Muchos no imaginan, sin embargo, la importancia del helio en la tecnología médica y aeroespacial. La escasez de este elemento ya es una realidad que afecta a una gran cantidad de industrias y todavía no está claro cómo, y si es posible cambiarla.

El helio es un recurso no renovable, lo que significa que una vez que el helio de la Tierra termine, no hay vuelta atrás. El elemento puede ser obtenido de pocas maneras: a través de la extracción de depósitos subterráneos naturales o de la producción de gas natural en la que este elemento es un subproducto.

La escasez del helio hizo el costo de este recurso aumentar en un 135% en el último año en Estados Unidos. El helio es tan importante que figura en la lista del Departamento del Interior de EEUU de elementos esenciales para la seguridad nacional y la prosperidad económica.

  • Arena

La arena es la materia prima básica del hormigón y del vidrio y, con el acelerado desarrollo de los centros urbanos y el consecuente aumento en el número de construcciones que usan estos materiales, este recurso aparentemente abundante podría dejar de ser suficiente para satisfacer la demanda mundial.

El aumento significativo del uso de arena también se debe a la revolución del ‘fracking’ —fracturación hidráulica—, una técnica usada cada vez más frecuentemente para extraer gas y petróleo del subsuelo.

Además de eso, el aumento del nivel del mar en todo el mundo hace que cada vez más arena sea necesaria, ya que las barreras de hormigón son uno de los métodos más útiles para evitar las inundaciones costeras. Irónicamente, la arena utilizada en la construcción de dichas barreras se extrae justamente de los lechos de los ríos y de zonas costeras, haciendo que las inundaciones sean más frecuentes.

Pero… ¿y las enormes reservas de arena en el Sáhara, en el Atacama y en otros tantos desiertos? El problema con la arena del desierto es que los granos se han ido redondeando por la acción del viento a lo largo del tiempo y ya no se unen los unos a los otros, lo que es una característica esencial en la arena utilizada en la construcción.

  • Fósforo

El fósforo desempeña un papel esencial en la industria alimenticia mundial, ya que es uno de los componentes principales de los fertilizantes. Sin fósforo, no es posible producir alimentos suficientes para alcanzar la demanda mundial. Las reservas de rocas fosfatadas, donde el fósforo es almacenado, son encontradas en pocos países, de los cuales se destacan: Marruecos, Estados Unidos y China.

En 2008, el precio del fosfato sufrió un aumento del 800%, lo que afectó la producción de muchos agricultores alrededor del globo que no pudieron acceder a los fertilizantes necesarios. De acuerdo con Phosphorus Futures, la crisis expuso la fragilidad del sistema alimentario mundial, provocó disturbios y llevó, incluso, a suicidios en algunos países.

  • Agua

GESTIÓN DEL AGUA. Los problemas de saneamiento son lacerantes: unos 4300 millones de personas carecen de un retrete. Hay más personas en el mundo con teléfono celular que con sanitario.

Sorprende que siendo el agua un bien de primera necesidad, vital, su valor sea esencialmente desconocido en términos prácticos. Por un lado, se confunde el agua en alta (lo que genéricamente llamamos recursos hídricos) con el agua en baja (lo que se da en llamar servicios de agua).

El agua de los ríos, los acuíferos u otras masas convencionales de agua, se complementa contemporáneamente en muchos países con recursos menos tradicionales como la desalación de agua de mar o salobre y la reutilización de aguas residuales regeneradas.

Esos recursos se vinculan a numerosos usos consuntivos y no consuntivos: el abastecimiento de agua potable a la población, el riego de cultivos, el mantenimiento de la cabaña ganadera, la producción de numerosos bienes manufacturados, la refrigeración de equipos industriales y centrales energéticas, la generación de energía eléctrica, la producción acuícola, la provisión de servicios recreativos que contribuyen directamente a nuestro bienestar, el mantenimiento de caudales ecológicos y la provisión de una amplia gama de otros servicios que nos prestan los ecosistemas, sin los que nuestra vida sería notablemente más compleja; por momentos, quizás inviable sin más.

De ese modo, el agua termina siendo crucial para el desempeño macroeconómico (pese a que esto tiende a ignorarse) pero, desde luego, también para la cohesión social y territorial, para la conservación de la diversidad biológica en ecosistemas acuáticos y terrestres, para la salud pública, para la adaptación al cambio climático.

Gestión del agua

Pese a lo que se cree, mucho más determinante que su abundancia o escasez absoluta, es su escasez relativa, aquella que deriva de una idea sencilla: por abundante que sea el agua, siempre tendremos que elegir (en un momento dado, en un lugar concreto) entre unos usos y otros.

Si bien algunos pueden ser simultáneamente compatibles (el valor estético de un humedal y la pesca recreativa en el mismo), en la mayor parte de los casos los usos competirán entre sí. Cabe afirmar, de hecho, que la gestión del agua es la gestión de conflictos de uso.

 

Sin tratamiento

Los desafíos no terminan cuando uno tiene menos agua de la que necesitaría o más de la que puede gestionar. El deterioro de la calidad del agua a nivel mundial, como resultado de nuestra intervención en su ciclo, se explica en buena medida porque el 80 % de los efluentes de aguas residuales en el mundo se devuelven al medio sin tratamiento alguno.

La escasez de agua es determinante para entender problemas en la obtención de energía o en la producción de biomasa para garantizar la seguridad alimentaria. Las inundaciones son la principal causa de mortalidad por desastres naturales (en realidad, fenómenos naturales extremos que el ser humano convierte en situaciones catastróficas). La degradación de la calidad es responsable de numerosos desafíos en términos de salud pública.

Saneamiento

Hay que pensar que unos 2100 millones de personas carecen de acceso mejorado a agua potable y, pese a ello, bebe agua a diario (a un costo desproporcionado, en dinero, en tiempo, con riesgo para la salud). Casi 2000 millones de personas consumen agua con materia fecal y casi 900, en parte en potencias emergentes como India, defecan al aire libre.

Los problemas de saneamiento son especialmente lacerantes: unos 4.300 millones de personas carecen de un sanitario tal y como nosotros lo conocemos hay más personas en el mundo con teléfono celular que con sanitario.

Esto conduce a más de medio millón de muertes prematuras al año como resultado del consumo de agua de mala calidad, por diarrea, cólera, disentería, fiebres tifoideas o poliomielitis. Por otro lado, la pérdida de diversidad biológica es especialmente intensa en los ecosistemas acuáticos (continentales, costeros y marinos).

Gobernanza

Desde la perspectiva de la gestión del agua, la sociedad ha aprendido mucho pero ese conocimiento todavía no se ha socializado. Cualquier crisis de agua es una crisis de gobernanza. Es decir, fracasamos a la hora de anticiparnos. Gestionamos situaciones críticas pero encontramos dificultades para realizar una gestión preventiva de riesgos.

Creemos, además, que los desafíos son esencialmente tecnológicos o financieros y no es que la brecha tecnológica o financiera no sea menor en algunos países pero lo cierto es que el reto fundamental se sitúa en el terreno de la política pública.

Pensamos, por otro lado, que de seguir las tendencias actuales, el agua será una poderosa fuente de conflictos geopolíticos; ignoramos, al afirmarlo, que esos conflictos ya se dan en todos los continentes, entre usuarios, entre países (en cuencas transfronterizas) y, de modo muy intenso, entre generaciones.

Para muchos países, el agua es un factor limitante para el desarrollo social y económico y, por ello, también una oportunidad inefable para construir modelos de desarrollo alternativo, con mayores pautas de sostenibilidad en la producción y el consumo.

 

 

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