¿Por qué los osos perezosos se mueven tan despacio?

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Los osos perezosos hacen todo en cámara lenta, incluso parpadear. ¿Por qué estos animales evolucionaron para vivir sus vidas a un ritmo tan lento?. Científicos explican el particular comportamiento de estos mamíferos que pasan la mayor parte de su vida en los árboles.

Los perezosos, como su nombre indica, tienen poca necesidad de apresurarse. La mayor parte del tiempo viven en lo alto de las ramas de bosques que se extienden a través de Centroamérica y Sudámerica, y solo bajan al suelo para defecar. Sin duda, llevan una vida en cámara lenta.

Pero ¿sabías que la razón por la que los perezosos se mueven tan despacio se debe a algunos peculiares trucos en su evolución?

Curiosidades del Oso Perezoso

En las cuencas del río Amazonas y el Orinoco habita un mamífero muy raro cuya vida transcurre a ritmo demasiado lento para nuestra paciencia: el perezoso de tres dedos (Bradypus tridactylus). Pasan sus días sin bajar de los árboles, y allí, entre las ramas, tiene lugar su ciclo vital entero, desde el nacimiento hasta la muerte. Veamos hoy 7 interesantes datos sobre el curioso perezoso de tres dedos, un animal adorable.

Son animales peludos de color verde grisáceo. Pesan poco más de cuatro kilogramos. Como indica su nombre, poseen tres dedos en cada pata y las superiores son más largas que las inferiores a fin de engancharse fuertemente a las ramas y agarrar cualquier objeto necesario.

La alimentación de los perezosos de tres dedos no es muy variada. Son folívoros, esto es, que comen hojas de los árboles. Para ello poseen un sistema digestivo muy eficaz que digiere plenamente las hojas. Como estas contienen tan pocas calorías, el perezoso debe economizar energías, de ahí su lentitud y su bajo metabolismo.

Dieta baja en calorías

Los perezosos modernos (el perezoso de tres dedos y el de dos dedos) son versiones mucho más pequeñas de los que vivían en el mundo prehistórico. Aquellos perezosos gigantes, que pesarían hasta varias toneladas, vivieron durante la última glaciación hasta hace unos 11.000 años y se alimentaban de hojas de los árboles, apoyándose sobre sus patas traseras para alcanzar el follaje.

“Lo que cambió fue su necesidad de subir a los árboles, al tener una dieta basada casi exclusivamente en hojas”, dice Camila Mazzoni, del Instituto Leibniz para el Zoológico y la Investigación de la Vida Silvestre de Berlín, Alemania.

“La dieta a base de hojas es muy pobre en nutrientes y la ingesta de calorías es muy baja. Debido a esto, deben tener una tasa metabólica muy lenta para hacer frente a esta ingesta baja en calorías”, explica.

Regulación térmica

Parte de esto se explica por el lugar donde viven las seis especies de perezosos: en los bosques tropicales. Son ambientes cálidos y húmedos donde las ventajas normales de un sistema endotérmico (el que permite a los mamíferos regular internamente la temperatura de su cuerpo) no son realmente necesarias: el ambiente ya está tibio, por lo que los perezosos no tienen que gastar gran cantidad de energía para mantenerse calientes.

Al abandonar los rasgos endotérmicos que la evolución les ha regalado a los mamíferos, los perezosos han adoptado un estilo de vida lento que les permite ahorrar energía más similar a los animales de sangre fría como los reptiles. “La regulación térmica que tienen que hacer la mayoría de mamíferos requiere mucha energía”, dice Mazzoni. “Pero como los perezosos no deben hacerla, necesitan mucha menos”.

“Esto significa que solo pueden vivir en los trópicos y no en las montañas, donde la temperatura disminuye bastante. Sin embargo, el perezoso de dos dedos es un poco más flexible y asciende un poco más arriba en las montañas en Costa Rica”, agrega.

La experta señala que los perezosos a menudo “suben a lo alto de la copa del árbol por la mañana para obtener algo de energía del sol y, cuando hace mucho calor, vuelven a la sombra de los árboles”. Este comportamiento es mucho más típico de los animales de sangre fría que de los mamíferos.

El ciclo de vida arbóreo de los perezosos significa que pasan muy poco tiempo bajo la amenaza de depredadores como el jaguar. Esta es otra razón por la que las reacciones rápidas y la enorme cantidad de energía que requieren, simplemente, no les son necesarias.

Algas y hongos

Si miras de cerca a un perezoso y su pelaje notarás que tiene un tono verde a causa del musgo y algas de los árboles en los que vive. “Su cabello está modificado para que las algas y los hongos pueden crecer”, indica Mazzoni. “Sabemos que hay algún tipo de relación simbiótica”.

¿Para qué son buenas estas algas? Muchos científicos están tratando de responder a esta pregunta. “Podrían ser buenas para el camuflaje de los perezosos”, dice Mazzoni. Las algas verdes y los hongos podrían ayudar a los perezosos a mezclarse y difuminarse con el fondo del bosque.

“También podría ser una forma para que los perezosos obtengan proteínas adicionales”, afirma, y detalla que se ha visto a algunos perezosos lamiendo las algas que crecen en su pelaje.

Los hongos también pueden ayudar a mantener baja su cantidad de parásitos. “Su pelaje es casi completamente resistente al agua e impide muchos parásitos. Los perezosos tienen menos parásitos que otros mamíferos de un tamaño similar”.

Gotas de leche

Becky Cliffe, zoóloga británica que trabaja en la Fundación para la Conservación de Perezosos de Costa Rica, dice que solo cuando ves a los perezosos en la naturaleza te das realmente cuenta de lo lentos que son.

“Sabes que se mueven lentamente, pero luego miras cada parte de su cuerpo, cuando giran la cabeza, o incluso cuando parpadean y todo lo hacen muy lentamente”, comenta. Otra de las características de los mamíferos de la que los perezosos han prescindido es la cantidad de leche que las madres lactantes producen para sus crías.

“Las madres perezosas no almacenan grandes cantidades de leche, sino que les sale gota a gota”, dice Cliffe. Las crías se mantienen cerca del pezón y se alimentan a medida que la leche gotea. Los años de Cliffe observando perezosos en la jungla costarricense le han dado mucha información sobre su comportamiento.

“No saltan ni corren. Pero tienen los brazos más fuertes. Si un humano y un perezoso tuvieran que medir fuerzas con los brazos, el perezoso ganaría sin duda“, asegura. Pero las patas del perezoso, que nunca se ven en la obligación de alcanzar una velocidad vertiginosa ni de soportar todo el peso del animal, no tienen la misma masa muscular.

Sin embargo, la motivación de la vida del perezoso no debe confundirse con la pereza, dice Cliffe. “No son vagos. Los monos aulladores que viven en los bosques duermen hasta 18 horas al día, y los perezosos solo duermen alrededor de 10”.

Si los perezosos no hubieran terminado viviendo en un ambiente cálido y húmedo cubierto de árboles, podrían vivir a un ritmo más rápido. Pero a lo largo de innumerables generaciones han alcanzado un ritmo de vida perfectamente adecuado a su entorno. “Muestran que no tienes que correr todo el tiempo en busca de comida”, dice Cliffe. “Han relajado todo el sistema”.

 

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