Singapur, el pequeño país que destronó a Estados Unidos como el más competitivo del mundo.

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Con un territorio que lo hace uno de los países más pequeños del mundo y una población de menos de 6 millones de personas, Singapur es un ejemplo de desarrollo para el resto del planeta.

La pequeña isla del sureste asiático se ha destacado en la última década por convertirse en una nación rica, bien educada, segura y protectora del medio ambiente.

Este año suma un reconocimiento más: es el país con la economía más competitiva del mundo.

El Informe de Competitividad Global 2019, que elabora el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) desde hace 1979, puso por primera vez a Singapur en el primer lugar de su tabla.

La pequeña nación de casi 700 km2 superó en el índice a Estados Unidos, país que cayó al segundo lugar respecto a 2018, en buena medida afectado por las guerras comerciales que ha emprendido su presidente recientemente.

Hong Kong y Japón son las otras dos naciones asiáticas que, junto a seis países de Europa occidental, se ubican entre las 10 más competitivas del mundo.

El WEF evalúa 12 pilares que sostienen a una nación competitiva, entre ellos las instituciones, la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, la salud, el mercado laboral o la innovación.

Singapur se destacó por la solidez de esos pilares, además de que su mercado salió beneficiado de la guerra comercial entre China y EE.UU. al convertirse en el puerto que captó el comercio en la región.

Saadia Zahidi, directora gerente del WEF, señaló que “el sentimiento” en torno a las inversiones en Estados Unidos “ha disminuido” a raíz de las tarifas a importaciones que ha impuesto a varios de sus principales socios económicos.

“Eso terminará impactando la inversión a largo plazo, cómo piensan los tomadores de decisiones y la opinión de los líderes empresariales no estadounidenses (sobre) Estados Unidos. Entonces sí importa a largo plazo”, señaló Zahidi a la prensa.

En cambio, Singapur ha mejorado año con año los índices que lo colocan como una economía abierta al comercio, con instituciones sólidas e infraestructura ideal para generar competitividad en los negocios.

A general view of surveillance cameras near the central business district in Singapore March 5, 2019. Picture taken March 5, 2019. REUTERS/Edgar Su - RC132BF0E320
Imagen: REUTERS/Edgar Su

¿Qué hace bien Singapur?

Esta ciudad-Estado, conocida como “la perla de Asia”, tiene a la cuarta población más rica del mundo por poder adquisitivo, solo superado por Qatar, Luxemburgo y Macao.

Pero no siempre fue así.

Apenas hace medio siglo era una isla pobre, sin muchos recursos naturales y dominada por los británicos hasta 1965, cuando declaró su independencia liderada por Lee Kuan Yew.

“Singapur tiene una ubicación geográfica estratégica, justo en la zona más poblada y de mayor crecimiento del mundo”, señaló a BBC Mundo la profesora Linda Lim, quien se especializa en economía política del sureste asiático en la Universidad de Michigan.

Lee Kuan Yew estuvo al frente del país por tres décadas y estableció un amplio programa económico capitalista con fuerte control estatal, así como desarrollo social educativo, de salud y construcción de vivienda. Fue tan exitoso que ha sido considerado un “milagro económico”.

Sin embargo, también se dio un rígido control social -había órdenes estrictas hasta de cortesía- y la supresión de libertades individuales que incluyó la detención de opositores y la aplicación de castigos corporales, explica Lim.

De la producción manufacturera de la década de 1970 pasó a ser un gran centro de exportaciones y centro financiero mundial en los años 90, además de que sus habitantes empezaron a recibir educación más avanzada.

“Tiene una población capaz de hablar chino e inglés, instituciones sólidas que funcionan y ausencia de corrupción”, destaca la profesora Lim.

“Singapur entregó generosos incentivos a los inversionistas extranjeros” para instalarse en el país, destaca Lim, además de que tiene acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la Unión Europea.

Destacados

Ese tipo de fortalezas económicas, sociales y de gobierno han llevado a la pequeña nación asiática a ubicarse desde la década pasada entre los 10 primeros lugares del Informe Global de Competitividad del WEF año tras año.

Para este año, Singapur obtuvo una mejora de 1,3 puntos en la lista que, combinado con la baja de Estados Unidos, puso a la “perla de Asia” en el primer lugar.

En particular, este país logró el primer lugar en infraestructura, principalmente por la calidad de sus caminos, la eficiencia de sus puertos y sus servicios aeroportuarios.

También logró una calificación perfecta en servicios de salud. Su mercado laboral y su sistema financiero también consiguieron ser las mejores de las 141 economías evaluadas.

Además de citar el ambiente económico adverso, Saadia Zahidi, la directora gerente del WEF, señaló que Estados Unidos también tuvo una menor puntuación porque la esperanza de vida saludable en el país ya es más baja que en otros países competitivos.

La Organización Mundial de la Salud señaló el año pasado que un recién nacido en Singapur tiene una expectativa de vida saludable de 76,2 años, mientras que en EE.UU. es de 68,5 años.

¿Cómo le fue a América Latina?

Como ha ocurrido en la última década, Chile se ubicó como el país más competitivo de la región de América Latina en el informe de este año del WEF.

El país sudamericano obtuvo una puntuación de 70,5 de los 100 posibles, principalmente por su contexto macroeconómico “estable”, baja inflación y baja deuda pública, entre otros aspectos.

Le sigue México, país que cayó dos puestos en el índice general debido a “la incertidumbre y las tensiones comerciales” con Estados Unidos las cuales “constituyen un obstáculo que impide el desarrollo socioeconómico de México” y ahuyentan la inversión.

En la región, solo tres países subieron su ranking respecto a 2018: Colombia (+3), Brasil (+1) y República Dominicana (+4).

En cambio, Costa Rica cayó 7 lugares, pero aún así logró mantenerse entre las 5 economías más competitivas de América Latina.

Venezuela, que registró un retroceso de 6 puestos, no solo es la última de la región, sino también se ubica en el puesto cerca de los últimos lugares del mundo: 133 de 141 naciones evaluadas.

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