Un hombre compra Boeing 727 por U$100 mil dólares y lo convierte en su hogar

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Bruce Campbell, un ingeniero eléctrico jubilado de Portland, Oregón (Estados Unidos), ha transformado el fuselaje de un Boeing 727 en su nuevo hogar. Una vivienda cuanto menos original donde convive, la mitad del año, junto a su familia en las afueras de su ciudad natal.

Todo empezó cuando Bruce, a los 20 años, tuvo la idea de ofrecer una segunda vida a los aviones retirados para evitar que fueran convertidos en chatarra. Con su iniciativa perseguía un doble objetivo: reciclar la materia industrial aeronáutica en desuso y mostrar las posibilidades que ofrece el fuselaje de un Boeing 727 para ser utilizado como vivienda.

El ingeniero adquirió entonces una parcela del bosque de Portland por 23.000 dólares, donde actualmente se encuentra su innovadora “casa”.

Años más tarde, a mediados de los 60, el sexagenario compró el avión abandonado por 110.000 dólares y pagó otros 120.000 para su transporte y adaptación.

Pero lejos de lo glamuroso que pueda sonar vivir dentro de un Boeing 727, su interior destaca por su funcionalidad, no precisamente por su diseño. Pese a contar ahora con las comodidades de cualquier hogar, Bruce ha hecho uso de los componentes propios del modelo e incluido otros como el sofá o la ducha.

Actualmente el habitáculo dispone además de agua, electricidad, gas y todos los servicios necesarios para vivir cómodamente en la aeronave.

Como fanático del mundo de la aviación, Bruce Campbell ha conseguido demostrar las posibilidades del Boeing 727 para convertirse en vivienda.

Y es que este modelo es un buen candidato para ejercer como tal por tres razones: su robustez, su funcionalidad y su seguridad. Su fuselaje destaca por ser capaz de soportar terremotos y tormentas sin dificultad, ser fácil de limpiar y seguro, ya que su sellado a presión evita la entrada de polvo, plagas e intrusos, convirtiéndolo en un estupendo lugar donde vivir.

El propio Bruce está planteándose hacer un proyecto idéntico en Japón, la ciudad donde habita el resto del año.

Aviones convertidos en suites

El caso de Campbell no es único. Una de las suites más pintorescas del mundo está construida en el fuselaje de un Boeing 727 abandonado del aeropuerto de San José (Costa Rica).

La aeronave se encuentra ubicada en el Parque Nacional Manuel Antonio de Quepos y cuenta con las comodidades propias de un hotel de 5 estrellas. Su interior destaca por su revestimiento de madera, muebles hechos a medida con madera de Java de Indonesia y una terraza acondicionada en una de sus alas, desde donde se puede disfrutar de unas vistas 360º de la playa de la ciudad.

Por su parte, el Hotel Honecker es un 5 estrellas construido a partir del fuselaje de un viejo avión ruso, el Ilushin 18. En él, el usuario puede disfrutar de todas las comodidades propias de un hotel y los detalles de una aeronave, como su cabina de pilotaje. El Honecker está en una de las pistas del Aeropuerto Teuge, en Amsterdam (Holanda).

Otro caso particular es el Jumbo Stay Hotel, un Boeing 747 rehabilitado situado junto al aeropuerto de Estocolmo-Arlanda (Suecia) y que cuenta con 25 habitaciones, recepción, cafetería y sala de reuniones para el disfrute de los huéspedes.

Como muestra de que vivir en un avión no es una locura, cabe reseñar que empresas como Airbnb se han sumado a esta “tendencia” con diferentes proyectos, entre los que destaca el concurso que ofreció junto a KLM Royal Dutch Airlines. En él se sorteaba la posibilidad de alojarse en un avión-apartamento de 366 metros cuadrados ubicado en el aeropuerto de Schiphol (Ámsterdam) y equipado con biblioteca, sala de cine, zona de juegos, dos dormitorios, siete baños y dos cocinas.