Alemania se sigue quedando en casa, hasta nuevo aviso

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Mientras Austria quiere relajar poco a poco sus medidas contra la COVID-19, el Gobierno alemán sigue fiel a su rumbo: las restricciones siguen vigentes, precisamente porque funcionan, dice Jens Thurau.

“Sería una mala canciller si anunciara ahora una fecha concreta”, dijo Angela Merkel este lunes (06.04.2020) en Berlín. Es decir que todo sigue igual: aún no está claro cuándo la gente en Alemania podrá volver a encontrarse con sus amigos y conocidos ni cuándo abrirán sus puertas los restaurantes y tiendas. En principio, las estrictas restricciones siguen en vigor. A diferencia de Austria, Merkel no presentó ningún plan gradual con una posible relajación de las medidas adoptadas.

FILE – In this March 23, 2020, file photo, medical employees demonstrate testing, at a coronavirus test center for public service employees, during a media presentation in Munich, Germany. Labs were quick to ramp up their testing capacity and now experts say up to 500,000 tests can be conducted in Germany per week. That quick work, coupled with the country’s large number of intensive care unit beds and its early implementation of social distancing measures, could be behind Germany’s relatively low death toll. (AP Photo/Matthias Schrader, File) 

El fin de semana pasado, Merkel ya intentó mentalizar a los alemanes sobre los difíciles días que están por venir: “Viviremos una Semana Santa más diferente que nunca”. Esta fue una de las frases clave en el videopódcast de la canciller. Angela Merkel enumeró lo que está aún por venir: una Pascua sin misas, sin fuego de Pascua, sin visitas a familiares, sin caminatas en grupos y sin viajes a ningún otro lugar en Alemania, pero tampoco al extranjero. Y todo eso, a pesar de que, como admitió Merkel, las últimas cifras del Instituto Robert Koch arrojaron, debido al descenso de nuevos contagios, “una pequeña esperanza”. 

Sin embargo, el número absoluto de personas infectadas es ahora tan alto que continuará aumentando. Lo peor está aún por llegar, según aseguran expertos. El frenético comportamiento del Gobierno alemán a la hora de adquirir equipos de protección es muestra de la negligencia de los gobernantes en la crisis del coronavirus. Otros países han aumentado sus suministros con más rapidez. Austria, por ejemplo. Alemania tiene que ponerse al día ahora. Por otro lado, Alemania está muy bien equipada para atender a pacientes con coronavirus con camas en los hospitales. Es positivo el hecho de que la población aparentemente continúa apoyando las drásticas restricciones de movimiento. También durante el primer fin de semana soleado del año.

Equilibrio entre salud y economía

Hay otro detalle que pone de manifiesto lo difícil que es encontrar el equilibrio entre proteger la salud y cuidar de la economía nacional: las fronteras de algunos países europeos han permanecido para la mayoría de la gente cerradas durante más de tres semanas, por ejemplo, las de Austria, Francia, Suiza. Ahora, el ministro del Interior, Horst Seehofer, también propuso mantener las fronteras con Polonia, República Checa, Bélgica y los Países Bajos solo abiertas a los trabajadores transfronterizos y mercancías. Pero las regiones de Renania del Norte-Westfalia y Baja Sajonia se opusieron. La región fronteriza belga-holandesa-alemana está más estrechamente entrelazada que casi cualquier otra zona en Europa. De momento, solo habrá restricción de movimiento.

Otra decisión ha dejado patente que el Gobierno, en su conjunto, tiene la impresión de que puede evaluar cada vez mejor la situación del país: a partir del 10 de abril, quienes hayan estado en el extranjero durante un período de varios días, deben permanecer en cuarentena durante 14 días. El objetivo es no importar nuevas fuentes de infección del exterior.