La Antártida tuvo un bosque tropical durante la era de los dinosaurios

0
148

El continente más frío del planeta estuvo cubierto de un bosque tropical templado en los tiempos de los dinosaurios. Un grupo de científicos por fin ha encontrado evidencias irrefutables de esta vieja hipótesis, sugerida por otros estudios sobre el clima del continente más frío del planeta.

Durante su investigación los científicos analizaron varias muestras del suelo que fueron extraídas en 2017 de los glaciares Isla Pine y Thwaites. Ambos se están derritiendo debido al aumento de las temperaturas del planeta. 

Los escaneos revelaron la presencia de raíces intactas, de polen de helecho arborescente y de esporas de musgo en el lodo osificado de la Antártida. Gracias a estas pruebas se pudo llegar a la conclusión de que un bosque tropical templado pudo haber crecido a menos de 965 kilómetros del punto más sureño de nuestro planeta.

Contar con una evidencia “de que no teníamos capas de hielo, sino un bosque tropical templado” es “una verdad fundamental que estábamos buscando”, recalcó Brian Huber, geólogo de la Institución Smithsonian, involucrada en el estudio.

Las formaciones geológicas comunes, que pueden hallarse tanto en Nueza Zelanda como en la Antártida occidental, ayudaron a determinar su edad y a reconstruir la disposición de los continentes en el mapa mundial de aquel entonces. Resulta que hace entre 92 y 83 millones de años estas dos áreas todavía no se habían separado.

Los científicos incluso intentaron reproducir una imagen de cómo era el bosque tropical de la Antártida en la que podía verse la flora y un volcán humeante, lo que apoya otra vieja hipótesis: que una masiva erupción volcánica podría haber conducido a que el nivel del dióxido de carbono aumentase entre cuatro y seis veces respecto al de referencia de los tiempos preindustriales. 

Previos estudios señalaron que hace 90 millones de años el volumen de CO2 podría haber superado varias veces al de ahora y que, como consecuencia, la temperatura del aire en aquella época también podría haber sido más alta.

El equipo de científicos europeos calculó que las temperaturas medias anuales en el continente se habían aproximado en aquel entonces a los 13 grados centígrados a pesar de que anualmente la Antártida pasaba varios meses en la oscuridad. Estas temperaturas son similares a las de Pekín, Milán o Baltimore y a las de Boston o Glasgow, ciudades que registran precipitaciones parecidas estimadas de 111 centímetros al año.

El nivel del mar también podría haber superado al actual en 170 metros. Los investigadores llegaron a estas conclusiones tras haber estudiado la flora que estuvo creciendo en la Antártida a finales del Cretácico —unos 25 millones de años antes de la desaparición de los dinosaurios—. 

Hasta ahora los científicos han tenido muy poca información fiable que explique las maneras en las que el mundo respondía a la presencia de volúmenes extremos de CO2 en el aire más allá de los 70 grados de latitud al sur. El actual estudio incluye territorio hasta los 72 grados de latitud. 

Los resultados del nuevo trabajo que la profesora Dana Royer, de la Universidad de Wesleyana, califica de “irrefutables y profundos” ayudarán a los investigadores a ensayar mejor sus modelos de clima y realizar estimaciones más precisas sobre el calentamiento global que provocamos los humanos.