Los petrodólares del golfo Pérsico ponen a las farmacéuticas en su punto de mira

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Los fondos de inversión de la península arábiga están invirtiendo en las compañías farmacéuticas como parte de su esfuerzo apra diversificar sus carteras de inversión.

La crisis del coronavirus ha lanzado a los principales fondos soberanos del golfo Pérsico a la caza de farmacéuticas. Los mecanismos de inversión de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han cerrado en las últimas semanas adquisiciones de acciones en multinacionales farmacéuticas al abrigo de la pandemia y la carrera para fabricar y comercializar las vacunas. “Las compañías farmacéuticas han figurado desde hace mucho tiempo a varios niveles entre los objetivos de las inversiones del golfo Pérsico como parte de sus diversificadas carteras pero el coronavirus ha provocado un replanteamiento de la importancia de la inversión directa en farmacéuticas y el desarrollo de capacidad de fabricación local”, reconoce a EL MUNDO el experto Ghanem Nuseibeh.

El último en sumarse a esta estrategia ha sido Mubadala Investment Company, el fondo soberano de Abu Dabi y principal accionista de la española Cepsa. La firma ha irrumpido esta semana en el capital de PCI Pharma Services, una farmacéutica estadounidense que proporciona un amplio abanico de servicios, desde las primeras etapas de desarrollo de un medicamento hasta su lanzamiento comercial o la distribución. Su entrada, con un participación significativa que no ha sido revelada, se ha producido en compañía de la firma de capital privado estadounidense Kohlberg & Company, que ostenta el paquete mayoritario. Su hasta ahora propietario, Partners Group, permanece en el accionariado con una participación minoritaria. La compañía emplea a unas 3.900 personas y dispone de instalaciones en seis países. “Los servicios farmacéuticos subcontratados han sido una inversión clave para nosotros en los últimos años y nos entusiasma la idea de asociarnos con uno de los líderes mundiales de este sector”, desliza la directora del departamento farmacéutico y médico de Mubadala, Camilla Macapili.

La apuesta también ha tenido su réplica en el vecino emiratí, Arabia Saudí. El Fondo de Inversión Pública Saudí, el fondo soberano local con 320.000 millones de dólares en activos, ha realizado en los últimos meses adquisiciones por valor de 8.600 millones de euros. Entre sus nuevas participaciones, figura la farmacéutica estadounidense Pfizer, un líder mundial que en asociación con BioNTech confían en obtener la autorización de su vacuna contra la Covid-19 el próximo octubre y suministrar unas 100 millones de dosis en todo el mundo hasta finales de este año. Pfizer, con una larga historia de cooperación con el reino saudí, inauguró el año pasado una nueva instalación de producción en el país árabe.

Qatar, rival político de saudíes y emiratíes, también ha salido en busca de oportunidades en plena crisis sanitaria global. El pasado julio la Autoridad de Inversión de Qatar, el fondo soberano del país con 328.000 millones de dólares en activos, rubricó un acuerdo para adquirir una participación no detallada en la compañía biotecnológica alemana CureVac en el marco de una ronda de financiación que le permitió captar 126 millones de dólares. Antes de la operación qatarí, la firma recibió otras inyecciones de capital de la farmacéutica británica GSK, el Banco Europeo de Inversión y el Gobierno germano, que invirtió 343 millones de dólares en junio a cambio de un 23 por ciento de su capital. La empresa, respaldada por Bill Gates, prepara su inminente salida a bolsa y desarrolla pruebas para el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas a partir del ácido ribonucleico.

La búsqueda de nuevas inversiones en farmacéuticas está lejos de haber concluido. Los fondos soberanos bendecidos por los petrodólares, que se cuentan entre los más potentes del planeta, siguen auscultando nuevas oportunidades en su estrategia de diversificar sus economías y alejar su histórica adición al crudo y derivados. “Veremos un interés mayor y más sostenido en farmacéuticas por parte de los países del golfo para aumentar la seguridad médica como hicieron en el pasado con el objetivo de crear seguridad alimentaria“, vaticina Nuseibeh. El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos, rubricado hace unas semanas, abre nuevas oportunidades en el sector médico. “También existe interés por compañías chinas, europeas y coreanas. Están buscando por todo el mundo, tanto en tecnología para impulsar la producción local como estrictamente en inversiones financieras“, concluye.

Fuente: El Mundo