Así es como un pueblo japonés ha conseguido generar cero residuos

Un pequeño pueblo perdido en las montañas de la isla de Shikoku, en Japón, se ha convertido en un referente en reciclaje a nivel mundial. Kamikatsu se ha marcado como objetivo eliminar todos sus desechos para 2020, y desde 2002 trabaja en su Proyecto Cero Residuos. Este es un sistema de difícil aplicación en grandes ciudades pero sí podría ser aplicable a comunidades más pequeñas y un ejemplo a seguir en materia de reciclaje.

   

 

Hace siete años, un incinerador de basura que había sido instalado en 1998 no pudo cumplir con los niveles de control de dioxinas. Fue entonces cuando el alcalde decidió cerrar el incinerador e impulsar el mencionado proyecto.

Desde entonces todos los ciudadanos tienen el deber de llevar sus residuos a una estación de recogida, y sólo las personas mayores que no tienen coche, están exentas de la obligación. En estos casos unos voluntarios, muy implicados en el proyecto, cumplen por ellos.

Los camiones de recogida no pasan por Kamikatsu, no se ven contenedores por la calle y son las familias quienes se responsabilizan de la gestión de sus propios residuos. Uno de los motivos de esta autogestión de los desechos es que la recogida tradicional de residuos es inviable económicamente por la situación geográfica del pueblo, entre montañas, y lo dispersas que están las casas. Este motivo no le quita merito a la constancia, disciplina y buen trabajo que hace esta comunidad que consigue reciclar el 90% de sus residuos.

¿Cómo lo hacen?

Los vecinos de Kamikatsu reutilizan los desechos orgánicos como compost en sus jardines o campos de cultivo. Lavan a conciencia los envases de vidrio, plástico o latas, desmontan y pliegan el cartón, y todo esto lo llevan ellos mismos hasta el punto de reciclaje situado en el centro del pueblo. Allí los residuos se separan en 34 categorías diferentes y se ha establecido un Centro de Intercambio donde las familias del lugar pueden realizar trueques con objetos que no serán utilizados por otros y que para ellos podrían ser de gran utilidad.

Además, y aunque parezca increíble, han encontrado una manera de comercializar su basura. La comunidad de Kamikatsu no sólo recicla su basura sino que la transforma en pequeñas obras de arte. Los artesanos del pueblo se encargan de reutilizar los productos descartados y de reconstruirlos para su posterior venta. Hoy día, los mercados del pueblo se han vuelto muy populares. Con lo que recaudan el municipio da subsidios para la compra de material para hacer compost, billetes de lotería o bonos para compra de comida.

Los nuevos negocios del pueblo ya nacen con el objetivo residuos cero y eliminan los productos desechables. Este es el cado del Cafe Polestar que no usa servilletas desechables, ni tampoco da la cuenta en papel a menos que el cliente lo pida. Además, los empleados hacen las compras con bolsas reutilizables a los productores locales siempre tendiendo en cuenta los ingredientes de estación.

Aunque este sistema estricto no es del agrado de todos el resultado no deja lugar a las dudas. En los últimos 4 años, la basura a incinerar se ha reducido un 50%, los desechos reciclados han aumentado hasta el 90%, y los pueblos cercanos ya han empezado a implantar el mismo sistema. Por ello, el municipio quiere extender esta práctica a todo Japón.

Author: por Dineroclub

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