Cómo vivía un Faraón Egipcio

Siempre hemos envidiado el estilo de vida que imaginamos que llevaban los Faraones de Egipto, pero se imagina Usted un estilo de vida sin las comodidades que hoy tenemos? Sería capaz siquiera de vivir sin internet? Ha pensado que siendo un faraón no se podría levantar a las 3 am, prender la luz y abrir el refrigerador? 

Y cuando se va a hacer alguna gestión del estado, le gustaría montar varias horas a caballo para llegar a su destino en vez de tomar su automóvil? Y le gustaría estar alerta en todo momento por correr el riesgo de morir envenenado por un conspirador? 

Cómo se alimentaban los estratos bajos en Egipto 

En cuanto a la alimentación egipcia, los más pobres o estratos no privilegiados, tales como campesinos y  esclavos del pueblo egipcio se alimentaban especialmente por pan y agua,  escasamente consumían carne o frutas.

Cómo se alimentaban los Faraones de Egipto

La alimentación de los ricos, la clase privilegiada de la sociedad egipcia, entre los que se encontraban los faraones, los sacerdotes, los jefes militares y los ricos comerciantes, era la de una  alimentación variada; además del pan consumían carne de res, pescado, cerdo.

Del mismo modo, la alimentación estaba también basada en los quesos y las verduras, así como del vino y la cerveza.

¿Cómo eran las casas del Egipcio promedio? 

Las Viviendas en el Antiguo Egipto para los más pobres eran sencillas y muy pequeñas, las cuales corrientemente eran hechas de barro o de piedras, solamente poseían una habitación y no tenían muchos muebles. Los campesinos egipcios dormían en esteras de paja que estaban puestas en el piso. Los utensilios domésticos utilizados estaban compuestos de pequeñas tazas, vasijas de cerámica y ollas.

¿Cómo eran las casas de los ricos en Egipto? 

Para las casas de las clases privilegiadas de Egipto además de ser grandes y espaciosas, estaban integradas por muchas habitaciones, eran hechas de ladrillos de barro, tenían en la interior utensilios y mobiliarios entre las que se destacan; las sillas,  mesas, camas, bancos. Asimismo, tenían decoración por dentro y eran pintadas en su parte interna y externa. Los palacios lujosos y de ostentosas comodidades eran habitadas por los faraones.

Vamos a conocer cómo vivían. 

En tiempos de paz, cuando el enemigo no acechaba las fronteras, ni tampoco los vasallos desleales o las esposas despechadas amenazaban la vida doméstica, los reyes vivían plácidamente en sus palacios, donde tenían a su alcance un gran número de distracciones.

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La caza en el desierto y en los pantanos, las peregrinaciones y los grandes banquetes eran actividades frecuentes. En algunas tumbas aparecen representadas las fiestas gastronómicas que disfrutaban los faraones y sus cortesanos más allegados. Se asaban bueyes, ocas en espetón y otros variados platos que eran degustados en vajillas de oro, plata o alabastro y regados con vinos y licores.

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A la fiesta acudían los músicos, cantantes y bailarines de ambos sexos. Ellas danzaban completamente desnudas o lucían un pequeño tanga, tal y como aparecen en una pintura de la tumba de Nebaum, que actualmente se puede admirar en el Museo Británico de Londres. Los invitados que acudían a las celebraciones reales se deshacían en cumplidos con su anfitrión, al que trataban como deidad. “¡Que la gracia de Amón sea en tu corazón!”. Los faraones se sentaban en sillas de alto respaldo ricamente decoradas con incrustaciones de oro, plata, turquesa y otras piedras preciosas.

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Los sirvientes circulaban entre las mesas, distribuyendo bebidas, flores y perfumes. Las jóvenes criadas, desnudas o con sencillos vestidos transparentes que dejaban entrever sus encantos, ofrecían a los invitados unos conos de color blanco que éstos se ponían en la cabeza. Mientras los comensales comenzaban a comer, los músicos interpretaban alegres composiciones. Esas orquestas incluían instrumentos de percusión, entre los que destacaban las matracas, los crótalos, los cascabeles y los tambores, que ayudaban a acompasar el ritmo de las canciones.

Junto a ellos se encontraban los instrumentos de viento y de cuerda, con flautas simples y dobles, obóes y arpas. Desgraciadamente, es muy difícil saber con precisión qué tipo de melodías interpretaban los músicos que amenizaban las fiestas de palacio.

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Los hombres y mujeres bebían vino por igual. Parece que no existía la prohibición de servirles alcohol. De hecho, en algunas pinturas funerarias podemos contemplar escenas de grandes cenas en las que aparecen mujeres totalmente bebidas y vomitando. En la tumba de Paheri se aprecia una figura femenina que da órdenes a un criado.

Los jeroglíficos que acompañan esta representación demuestran que las egipcias de alta cuna no tenían que recatarse con la bebida y lo decían claramente: “Dame dieciocho vasos de vino, quiero beber hasta emborracharme, tengo la garganta seca como la paja”.

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En los momentos culminantes de la fiesta, algún cantante improvisaba versos que alababan la generosidad de la familia real y la bondad de los dioses. Según cuenta Herodoto, en las mansiones de los ricos, una vez finalizado el gran banquete, el mayordomo exhibía un pequeño sarcófago esculpido y pintado de tal forma que simulaba con gran realismo una momia. De esa manera, los anfitriones mostraban a los invitados la realidad del final de la existencia: “Mírala y luego bebe y disfruta de la vida, pues una vez muerto serás como esta figura”.

Junto al faraón debía estar presente su esposa principal, que al comienzo del Imperio Nuevo actuaba como reina consorte y transmisora del linaje real. Su posición en palacio le permitía realizar determinados ritos en los templos y actuar como garante del faraón durante su reinado. Los egipcios creían que la Gran Esposa Real era la que realmente otorgaba la legitimidad al aspirante al trono. De ahí que algunos príncipes que no estaban en el primer puesto en la línea de sucesión intentaran legitimarse como faraones casándose con las hijas de su antecesor, que en muchas ocasiones eran sus hermanas o sus hermanastras, como fue el caso de Tutmosis II, que era hijo de una reina de menor rango.

Temple of Esna, Esna, Egypt

Temple of Esna, Esna, Egypt

Los faraones podían ser unos padres de familia cariñosos e intachables. Al menos esa es la imagen que el arte egipcio de la época exhibió de Akenatón, que disfrutaba tanto de la vida familiar en su palacio que apenas lo abandonaba. Se le mostraba como un padre afectuoso que se deleitaba en compañía de su mujer y sus seis hijas. Durante su reinado estuvo de moda representar las manifestaciones cariñosas de la pareja real en pinturas o estatuillas. En ellas se puede ver al rey y la reina cubriendo de besos a sus hijas y cómo ellas responden acariciando con sus manitas la barbilla del padre y la madre. En la dinastía XIX, el arte egipcio recuperó su austeridad. Sin embargo, en las pinturas que adornan muchos sepulcros del Valle de los Reyes el marido y la mujer están representados siempre uno junto al otro, unidos para toda la eternidad. Al llegar al trono, Akenatón dio la espalda al dios Amón e instauró el culto único a Atón, el disco solar. También abandonó la tradicional capital de Tebas para construir otra a 290 kilómetros al norte, en un lugar que actualmente se denomina Tell el-Amarna. En esa ciudad vivió con su amada Nefertiti y juntos actuaron como sumos sacerdotes y mediadores de Atón en la tierra. El aspecto de esta reina nos resulta muy familiar gracias a la conservación fortuita de la escultura pintada de su cabeza, una obra maestra del arte egipcio que se conserva en un museo berlinés.

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Los egiptólogos ignoran qué papel pudo desempeñar Nefertiti en la revolución religiosa que emprendió su marido. También desconocen qué ocurrió en los años finales del reinado de Akenatón. Sin embargo, sí han podido averiguar que el faraón no fue tan fiel a la bella Nefertiti como se creía hasta hace poco, ya que mantuvo relaciones con su propia hermana, fruto de las cuales nacería un niño que diez años después llegaría al trono bajo el nombre de Tutankamón.

Cómo era el Sexo en la época de los Faraones

El documento de iconografía sexual más importante del  antiguo Egipto es el denominado papiro de Turín. En él se retratan doce escenas: nueve practicando sexo y otras tres pre y post coitales. “Algunas de las escenas reflejan posturas demasiado acrobáticas, que creemos que no muestran la realidad de las prácticas cotidianas. Algo parecido a lo que ocurre con el porno en la actualidad”, apunta el experto en iconografía erótica egipcia de la Universidad Autónoma de Barcelona Marc Orriols. 

Otros textos parecen sugerir que la relación homosexual es sobre todo un acto de supremacía del poderoso sobre un inferior o un subordinado. Los egiptólogos han descifrado jeroglíficos que desvelan la íntima relación del faraón Pepi II con uno de sus generales, llamado Sasenet. La aventura amorosa entre los dos aguerridos varones encaja de alguna manera con la que mantienen los dioses Seth y Horus en el Olimpo egipcio. Los investigadores también han aportado información sobre las relaciones homosexuales entre algunos sacerdotes del templo de Jnum en Elefantina. Otras evidencias parecen sugerir que la homosexualidad fue rechazada por el pueblo, aunque consentida entre las clases dirigentes. El Libro de los Muertos, la guía indispensable del Más Allá, califica de virtuosa la abstinencia de las prácticas homosexuales, pero no aclara si esas prácticas eran ocasionales o muy frecuentes, ni cuál era su consideración social.

La Economía
Estaba controlada por el Faraón y se basaba en el trabajo obligatorio de la población, tanto en la agricultura, ganadería o en el comercio.
La mayor parte de la producción era para el Faraón, el resto se distribuía entre el sector privilegiado. Para los campesinos quedaba muy poco, apenas alcanzándole para mantener a su familia.
Agricultura- era la actividad principal del Antiguo Egipto, dado que a partir de ella obtenían la mayor parte de su producción.
Se trataba de una agricultura de regadío porque era necesario cultivar aprovechando las aguas del río Nilo para el riego.
Antes de la inundación, los campesinos eran quienes construían diques, canales y lagos artificiales que luego utilizarían para almacenar agua.
A su vez, sobre las tierras, al quedar cubiertas por los sedimentos que traía el río, se formaba una capa de limo, barro rico en sustancias que resultaban aptas para el cultivo. Allí sembraban trigo, cebada para hacer cerveza o pan, lino del que sacaban fibras para sus tejidos, árboles frutales y vid para el vino.
De la cosecha, se guardaban reservas para la época de la inundación. La mayor parte, que era supervisada por los funcionarios recaudadores de impuestos, era para el Faraón.
Ganadería: Se practicaba la cría de ganado como bueyes, cabras, ovejas, asnos y cerdos. Además el Nilo los proveía de buena pesca y caza, sobre todo de aves.
Comercio: se realizó por vía terrestre- caravanas a través del desierto- y por el río- en embarcaciones. El intercambio se hacía por trueque o con lingotes de metal, para conseguir productos tales como madera, oro y artículos lujosos como marfil, perfumes, etc.

Author: por Dineroclub

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