Lecciones Empresariales de Steve Jobs

Steve Jobs nos ha dejado un enorme legado, y no sólo en lo que se refiere a tecnología y dispositivos de última generación, sino que también contamos con algunas de las lecciones empresariales que han contribuido a acrecentar la popularidad de su figura y a conseguir que numerosos emprendedores lo tengan como un auténtico modelo a seguir.

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Veamos cuales son algunas de estas importantes enseñanzas:

  • Capacidad de enfoque: Steve Jobs afirmaba que tan importante era decidir lo que no vas a hacer, como lo que sí vas a hacer, es decir, nos animaba a enfocarnos en nuestras prioridades. Como ejemplo, recomendaba enfocarse en elegir un máximo de cinco productos en los que quisiéramos concentrar todos nuestros esfuerzos. Una vez que hemos ubicado cuáles son esos cinco productos, tendríamos que deshacernos del resto de nuestros productos, para asegurarnos de que éstos contaran con toda nuestra atención. Y es que Steve Jobs tenía esa habilidad innata de saber enfocarse, cualidad acompañada de muchas otras, como por ejemplo su instinto para saber simplificar al máximo las cosas, de llegar a encontrar la verdadera esencia y posteriormente, eliminar todos los añadidos, todos aquellos detalles que no fueran completamente necesarios.
  • Capacidad para crear nuevas necesidades en los consumidores: esta era una de las mayores virtudes de Steve Jobs, una virtud totalmente asociada al éxito, ya que no hay mayor innovación que saber crear una nueva necesidad en el consumidor, hacerle terminar exigiendo algo que antes ni siquiera era consciente de necesitar. Aquel que consiga interiorizar esta idea y convertirla en una realidad, tendrá el éxito asegurado.
  • Aprender a cuidar al máximo los detalles: si algo define a Apple como compañía es su capacidad para cuidar al máximo todos los detalles, el prestar la máxima atención incluso a los detalles más insignificantes. Con esta filosofía de preocupación máxima por los pequeños detalles, la compañía ha logrado crear productos muy deseados, no sólo por su funcionalidad sino también por su elegancia. Productos que han marcado tendencia y que siguen siendo muy demandados en la actualidad. Todo parte de esta estricta búsqueda de la perfección, de llevar la excelencia a un grado superior. Este aspecto es el talón de Aquiles de muchas empresas y emprendedores, que en su búsqueda del éxito a cualquier precio, descuidan una cuestión tan importante. Steve Jobs abogaba por una implicación máxima en el trabajo, una dedicación extrema como norma autoimpuesta ya que, según él, aquella persona capaz de implicarse tanto en lo que hace, obtendrá una enorme ventaja competitiva con respecto a individuos que no estén lo suficientemente motivados.
  • Asumir la responsabilidad de todo lo que haces: Steve Jobs fue un visionario en muchos aspectos, él comprendió como pocos la necesidad de asumir la responsabilidad absoluta de todos los aspectos de una empresa que puedan afectar a su producto final y sobre todo, a la satisfacción del consumidor de dichos productos. En un momento clave de la historia de Apple, Jobs afirmó que las personas tenían otras cosas mejor que hacer que estar pensando en cómo integrar todas sus computadoras y dispositivos. Era una verdadera declaración de intenciones. Bajo su dirección, Apple había decidido responsabilizarse hasta las últimas consecuencias de la experiencia de sus clientes al utilizar sus productos. Jobs consiguió que su empresa entendiera la importancia de que todo el software y el hardware que empleaban en sus productos perteneciera a la propia Apple, sólo así conseguirían que éstos funcionaran de una forma óptima, que alcanzaran una correcta sintonía. Estos principios se siguen aplicando hoy y son un ejemplo a seguir por muchas otras compañías.
  • Dar un salto cualitativo, al quedarse atrás: es normal que nuestra empresa o negocio pueda quedarse atrás en un momento dado, lo importante es que seamos capaz de recomponernos y efectuemos un salto de calidad con respecto a nuestros máximos competidores. Steve Jobs y su empresa Apple, personalizaron como nadie esta máxima en un momento dado de su trayectoria profesional. Nos referimos a la vertiente musical de Apple, cuando, habiéndose quedado atrás la empresa del señor Jobs en la época de mayor esplendor de los dispositivos CD (Compact Disc), el propio Jobs, lejos de tirar la toalla, decidió tomar la delantera de la industria musical al crear un nuevo sistema integrado de música online (iTunes). Este sistema permitía a los usuarios comprar la música de manera online, almacenarla directamente en ordenadores y otros dispositivos tecnológicos, gestionarla y reproducirla mediante diversos programas informáticos asociados a Apple, e incluso compartirla con otros usuarios de manera sencilla. Y lo mejor de todo: lo hacía mejor que ningún otro sistema que existiera hasta la fecha en el mercado.
  • No tener miedo a equivocarse: Steve Jobs afirmaba que el error formaba parte intrínseca de nuestras vidas, que el problema no se encuentra en el error sino en la forma en la que tenemos de asumirlo. Es decir, la clave está en saber asumir nuestros errores y obtener una valiosa lección para no volver a cometer el mismo fallo una vez más. Cada error permite al emprendedor corregir la dirección que haya estado llevando su empresa, el famoso método de “prueba y error” que nos permite ir probando diferentes caminos hasta encontrar uno que sea el más acertado. Como anécdota comentar que, en una ocasión, Jobs afirmó ser la única persona que conocía que había perdido 250 millones de dólares en un solo año pero posteriormente se excusaba inteligentemente diciendo que el único hombre que no se equivocaba era aquel que no hacía nada. Valiosa lección la que nos ha legado el señor Jobs.
  • Crear seguidores en vez de clientes: Steve Jobs fue una de las primeras personas que comprendió la importancia de fidelizar a nuestros clientes, es decir, conseguir que pasen de ser simples clientes, que pueden comprar nuestros productos de vez en cuando, a convertirse en fieles seguidores, verdaderos creyentes e incluso, defensores a ultranza de nuestra empresa y sus productos. Hasta la aparición de Apple, era prácticamente impensable concebir la idea de ver a cientos de personas haciendo cola para comprar un producto que ni siquiera habían visto o que, incluso, no sabían realmente para qué servía. Sin embargo, todos recordamos las multitudinarias aglomeraciones de personas haciendo cola a la espera del lanzamiento de alguno de los últimos productos de Apple. Especialmente significativo es el ejemplo del lanzamiento del iPad, que se produjo en Enero del 2010 y donde se vieron colas masivas de enfervorecidos incondicionales de los productos de Apple. Estos fanáticos de la compañía de la manzana no aparecieron de la noche a la mañana, ni de una manera casual o natural. El proceso de captación y creación de fieles seguidores de Apple fue largo y estudiado, forma parte de una cuidada estrategia de captación de clientes llevada a cabo por la compañía del señor Jobs de manera magistral. Un trabajo impecable que se basa en la premisa de conseguir que todos los clientes queden verdaderamente satisfechos con los productos de la empresa. Todo el dinero invertido en marketing por parte de Apple se vio ampliamente recompensado al ir surgiendo numerosos grupos de fanáticos de la compañía, que sin formar parte de la propia empresa, hacían publicidad de todos sus productos y defendían a la compañía a capa y espada. Si preguntamos a estas legiones de seguidores, descubriremos que la mayoría de ellos afirman haber conocido Apple a través del boca a boca, de contactos cercanos o de los medios de comunicación, creándose un proceso de retroalimentación por el cual, los propios seguidores de Apple atraen a su vez a nuevos clientes. Y es que, numerosos expertos afirman que cuando la recomendación de una marca o producto viene dada por uno de nuestros contactos cercanos, aumenta el interés real por conocer dicha marca o producto y siempre es mayor que el interés que pueda surgir cuando lo hace a través de publicidad convencional.
  • Mejorar nuestra capacidad comunicativa: poseer el llamado “don de gentes” es una cualidad que, sin duda alguna, nos va a ayudar a la hora de ser empresarios de éxito. Steve Jobs tenía, de hecho, este don, una cualidad innata para hablar delante de un gran número de personas y conseguir terminar persuadiéndolas de algún modo. Entre las dotes comunicativas del señor Jobs, se encontraban la confianza, la claridad y la capacidad de convencimiento. Éstas y otras importantes características le acompañaron en las múltiples conferencias que ofreció a lo largo de su trayectoria empresarial. Conferencias llenas de virtuosismo que tuvieron su punto álgido con la presentación de los distintos productos Apple que fueron apareciendo en el mercado en la época en la que él era el director ejecutivo. De hecho, estas conferencias marcaron un antes y un después en el mundo empresarial en cuanto se refiere a la manera de concebir las conferencias y presentaciones oficiales de productos. Se establecieron nuevos patrones basados en el buen trabajo realizado por parte de Jobs y es que, sin duda alguna, detrás de las sorprendentes capacidades comunicativas de Steve Jobs y de su enorme éxito como comunicador, se encontraba un gran trabajo, una enorme preparación previa y una práctica llevada al extremo con el objetivo de conseguir que cada conferencia fuera una experiencia única, sumamente atractiva y convincente. Toda esa estricta labor quedó reflejada en su forma de hablar, en el lenguaje que empleaba, en las técnicas comunicativas de las que hacía gala, incluyendo no sólo la comunicación verbal sino también la no verbal, donde las emociones y los gestos transmitidos tienen un peso fundamental.
  • Anteponer los productos por encima de las ganancias: esta premisa no siempre es fácil de seguir y sin embargo, la historia demuestra que es fundamental para alcanzar el éxito. Por ejemplo, si nos fijamos en la increíble labor que desempeñaron Steve Jobs y su equipo de trabajo cuando decidieron diseñar el primer Macintosh, observaremos que lo último que tenían en mente era el dinero que podrían ganar con dicho dispositivo o incluso, el coste que les supondría desarrollar tal hazaña. El entusiasmo y las ganas de crear un producto realmente grandioso era el principal motor que movía todo el proceso de trabajo, como siempre debería ocurrir. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, los empresarios y hombres de negocios tienden a enfocarse mucho más en las ganancias que van a obtener en lugar de diseñar productos pensando en su calidad y excelencia. En palabras de Jobs, pensar sólo en las ganancias es una auténtica receta para la mediocridad.
  • Concebir la presentación de un producto como un factor crítico: Steve Jobs era consciente de que en el mundo de los negocios también se cumple la premisa de que “la primera impresión es la que cuenta”. Él sabía bien que los usuarios se llevarían una opinión u otra de un producto, marca o incluso, compañía, dependiendo de la imagen que se les transmitiera. Esta imagen es un conjunto de muchas cosas y debemos cuidar cada uno de los factores que intervienen en ella, es decir, la presentación del producto, su estética, el empaquetado, el propio diseño, etc. No es casualidad, de hecho, que la excelencia fuera una cualidad imprescindible para Steve Jobs y la empresa a la que representaba.
  • No dejar nunca de evolucionar: una de las principales claves del éxito de Steve Jobs es que, a pesar de haber conseguido ya enormes logros y cosechado un enorme éxito, no se durmió en los laureles sino más bien todo lo contrario. Jobs seguía manteniendo un apetito voraz por innovar y descubrir nuevas formas de hacer negocio. De hecho, este apetito le llevo a tomar decisiones que otros, en su lugar, hubieran tomado por insensateces. Durante toda su carrera profesional, Steve Jobs procuró que la faceta de hacer negocios y su pragmático perfil como ingeniero no interfirieran en su visión inconformista, casi hippie, de ver el mundo. Estos ideales hicieron mella en él durante los años setenta, época en la que Jobs también experimentó un espíritu rebelde tan propio de su generación, en la cual se aglutinaron numerosos hippies y “geeks”, muchos de los cuales acabaron engrosando las filas de trabajadores y genios que terminaron sus días completando una trayectoria laboral dentro del famoso Silicon Valley. Steve procuró complementar esta faceta inconformista con su lado más pragmático para conseguir un equilibrio perfecto, con el que no sólo obtenía enormes beneficios sino que también se divertía haciendo lo que más le gustaba.

Vemos que Steve Jobs es mucho más que una marca o una compañía, Jobs representó como nadie a una generación de emprendedores que no dudaron en seguir los dictados de su capacidad creativa. El alcance de la influencia del señor Jobs y su enorme legado en la sociedad actual no puede ser subestimado, sus trabajos e innovaciones han transformado la realidad que nos rodea, llegando a cotas de las que ni siquiera somos conscientes. Basta con que miremos a nuestro alrededor, numerosos aspectos de nuestra vida no serían lo mismo sin las aportaciones de Jobs: teléfonos móviles, música, películas, computadores y muchos otros aspectos no siempre puramente tecnológicos. Ese es el gran legado de Steve Jobs y por el cual le hemos rendido este sincero tributo.

Author: por Dineroclub

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