Los Inmigrantes Extranjeros a Santander (Colombia) @alvarodabril

Santander es un departamento de Colombia localizado en la zona nororiental del país en la región Andina. Es la sexta división político-administrativa en población, la cuarta economía nacional por su PIB y segundo en indice de desarollo muy alto. Su capital Bucaramanga es la novena ciudad en población y la quinta zona metropolitana más poblada del país. 

La masiva llegada de inmigrantes Alemanes, franceses, ingleses, italianos, españoles,daneses, irlandeses y judíos que fueron solo algunos de los grupos de inmigrantes que desde el siglo XVII se asentaron en el departamento, contribuyendo a formar la raza y algunas de las costumbres del pueblo santandereano.

Bien avanzado el siglo XIX se desplazó a Bucaramanga una formidable inmigración espontanea anhelante de fortuna.  La mayoría procedían del Imperio Alemán.  Todos ellos iniciaron su aventura sin vínculos previos con los santandereanos.  Mantenían ilusiones sobre un país privilegiado con tierras de promisión, con dos mares, corrientes fluviales y con perspectiva de encontrar futuro para sus hijos y generaciones venideras.  Aún  quedan los apellidos: French, Hakspiel, Treber, Blunn, Stünkel, Gast, Hanssen, Lubinus, Beltz, Larsen, Lülle, Bonnet, Hederich, Lengerke, Valek, Muller,  Salomón y Streithorst. 

En cuanto a los españoles tenemos a los Acosta, Bernadaz, Cerón, Penagos, Alvarez, Berrueco, García, Puente, Calvo y Lasalla.

La inmigración francesa después que los ingleses abandonaron las minas de Baja y Vetas, fue notoria en la Provincia de Soto.  Técnicos y trabajadores que pasaron largas temporadas en la ciudad forman parte del historial comarcano. Dangond, Ogliastri, Bigot, Chambón, Paillié, Veslin, Nouguéz y Salicetti.    

Un grupo de legendarios ingleses son acreedores a la gratitud nuestra.  Al lado de Custodio García Rovira y siempre con la bandera de la libertad, su historia personal fue una página de apasionante ejemplo, merecedora de nuestra lealtad hacia el Imperio Británico que se sacrificaron por la Patria. Cambell, Grasser, Göelkel, Harker, Jones, McCormick, Morris, Phillips y Wills.

Italia ha estado representada por los Caputti, Lasso, Cossio, Amico, Basso, Blando, Burzi, Capriotti, Covelli, Frasca, Giordanelli, Gavassa, Giorgi, Grimaldi, Immediato, Malfatti, Marocco, Massei, Medaglia, Monticonni, Martinelli, Motta, Guariglia, Negrelli, Pavolini, Santarelli, Stella y Trevisi.

La colonia Judía la representan: Casseres, Behr, Brujis, Zimmerman, Cortissoz, D`Costa, Figueroa, Gilinski, Papu, Sterental, Saragovich, Dargoltz, Gómez, Kopp, Kopell, Lerner, Quiroz, Rueda, Gorin, Waisberg, Schrader, Szeñiuk, Schwartzman, Benchetrit y Wessel. 

Cuando terminaba el siglo XIX, envuelto en las guerras civiles que clavaron tantas cruces sobre los campos de Colombia, empezaron a llegar a Bucaramanga algunas familias procedentes del Imperio Otomano. Traían ellas su cultura y muchas iniciativas comerciales que a lo largo de los años hicieron crecer el ejemplo de bienandanza.

Asentados los primeros núcleos familiares en un país fatigado por sus encuentros ideológicos, pero con el vientre de su tierra henchido de ofertas de trabajo, los nuevos huéspedes de nuestra ciudad prosperaron libremente y quienes pudieron saborear el mejoramiento económico enviaron sus remesas a los paisanos de Oriente: Abrahim, Aljuri, Azzaf, Chalela, Chedraui, Farah, Fadul, Habeych, Hakim, Korgi, Liam, Lega, Name, Saaibi, Saffi y Turbay.

Una lucha a muerte por el predominio de ideas religiosas extendió en el Medio Oriente el dominio absoluto del Imperio Otomano, bajo el cual sus jefes olvidaron los derechos de los hombres y entonces muchas familias sirias y palestinas que guardaban con afecto sus milenarias tradiciones, tuvieron que abandonar su patria en busca del derecho a la vida. En improvisadas barcas, los inmigrantes empezaron a salir sin pensar siquiera en su destino inmediato. Chain, Daccarett, Hasbón, Zarruk, Salah y Sus.

En la Compañía Eléctrica de Bucaramanga, los daneses tuvieron un buen desempeño como técnicos a su servicio. Entre otros ingenieros que vinieron a la ciudad y colaboraron en la empresa, es preciso recordar a Carlos Kikierrp, quien en 1921 tuvo a su cargo el manejo de la planta, a Kielberg y Walter Harslof. Todos cumplieron a sus contratos de trabajo y regresaron a Europa.

El inmigrante más importante fue Don Christian Petter Clausen. La inmigración europea del último tercio del siglo XIX trajo a nuestro terruño una selección racial, intelectual y moral que imprimió en estas tierras la fuerza, la energía y la dinámica, fruto de la experiencia europea, ganada en años de historia y civilización.

El apellido Puyana, con su inconfundible etimología española, hunde las raíces ancestrales del primer inmigrante en Irlanda cuando la familia emigró a la península durante el reinado de Isabel I y las pasiones religiosas y políticas impedían el sosiego. Irlanda fue la patria de los O’Farell. Uno de ellos, Francisco O’Farell llegó a Santander en 1702 y se convirtió en el nobilísimo tronco de los Puyana.

   

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Author: por Dineroclub

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