Perry Chen no fue a la Universidad y es uno de los gurús de Internet @alvarodabril

Perry Chen asegura que no estudió “nada” en la universidad. Estuvo un año matriculado en marketing, pero la mayoría del tiempo lo pasó involucrándose en proyectos artísticos y musicales. Tampoco tiene ni idea de programación. Es incapaz de escribir una sola línea de código. Y sin embargo su nombre suena junto al de los grandes gurús de la tecnología como Mark Zuckerbeg o Sergey Brin cuando se habla de la revolución digital y las nuevas formas de negocio sustentadas en Internet.

El motivo de su presencia en esta lista privilegiada se debe a que Chen es uno de los responsables del auge de un concepto que se hace más popular cada día, el del crowdfunding (o micromecenazgos) on line. Un sistema de financiación a través de Internet por el que los usuarios hacen donaciones económicas a los creadores para que una idea, obra o producto pueda llevarse a cabo.

En 2002, después de un intento frustrado de organizar un concierto en Nueva Orleans, Perry Chen tuvo la idea de crear una página web a través de la cual la gente pudiera apoyar con fondos proyectos artísticos. Siete años después, junto a Yancey Strickler y Charles Adler, fundó Kickstarter, que fue saludada por la revista Time como uno de los mejores inventos del año 2010. La peculiaridad de Kickstarter respecto a otras plataformas parecidas es que pone una serie de normas a quienes desean recaudar dinero a través de su web: los creadores deben establecer una cantidad mínima a la cual deben llegar en un tiempo limitado y, en caso contrario, devolver los fondos. Además, los autores tienen que ofrecer alguna recompensa (cierto reconocimiento) a sus benefactores.

oficinas de Kickstarter

Los proyectos presentados deben también cumplir las normas de Kickstarter antes de su lanzamiento. A veces, estas propuestas son magníficas y tienen después de realizadas una carrera comercial importante. Y otras se trata de originales ocurrencias (Chen defiende que el arte no puede ser evaluado con criterios comerciales) que, sin embargo, consiguen la financiación que pretenden. Entre estas últimas hay casos tan curiosos como una ensalada de patata, una gigantesca escultura de la cabeza de Lione Richie, moldes para hacer pasteles con forma de bandera pirata, un censo de las ardillas de un parque de Atlanta o contratar a un piloto para que escriba frases estúpidas en el aire con su avioneta.

Chen cree que el éxito de su idea no radica en las posibilidades económicas que abre a los creadores, sino en el vínculo emocional que genera al apoyo de una comunidad: “Creo que nosotros fuimos quienes establecimos el modelo. No se trata solo del dinero, no es que alguien te de un cheque gigantesco. Lo que tienes es mucha gente detrás de un proyecto, sintiéndose conectados a ese proyecto. Y quieren verlo triunfar. Eso es tremendamente poderoso”.

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Author: por Dineroclub

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