René Carmille, el primer hacker salvó miles de vidas en la segunda guerra mundial @alvarodabril

Hoy conoceremos la historia de René Carmille, un francés, que gracias a sus dotes de hacker (fue uno de los primeros de la historia de la computación en desempeñar ese oficio), logró salvar la vida de miles de personas. René Carmille estuvo como encargado de tabulación y estadística bajo el mando de Vichy (leal a Hittler), pero secretamente era un doble agente en favor de la llamada “Resistencia” contra los Nazis. Fue tan grande la ayuda de este hombre, que mientras en Holanda el 75% de los judíos fueron llevados a campos de concentración, en Francia sólo fueron llevados el 25%, lo que demuestra que Carmille salvó decenas de miles de personas.

René Carmille

Al igual que como sucede hoy, sólo unas personas eran capaces de efectuar la labor de programación. René Carmille se encargó de alterar el censo ordenado por el régimen Nazi, y sacó de la lista a miles de judíos, ayudándolos además a salir del país por Argelia. De día era un juicioso funcionario, y de noche se dedicaba a hackear la información contenida en tarjetas perforadas y reemplazarla por tarjetas falsas.  Como asumo (soy Alvaro Abril www.abril.ws) que Usted no conoce los “computadores” que existían en aquellos tiempos, le mostramos una fotografía.

René Carmille3

IBM y la tecnología para computar judíos

En plena expansión del Reich, el gobierno alemán había tomado una decisión que escondía una decisión macabra. Anunciaba el inicio de un censo para “ordenar” a la población. La realidad es que detrás de la iniciativa se escondía la persecución de todos los judíos que existían en cada territorio ocupado. Para ello los nazis hacían uso de las administraciones de los países donde llegaban, entre otros de los Centros de Estadística, un lugar desde el que comenzarían a rastrear, arrestar y finalmente deportar a los campos de concentración o como mano de obra esclava.

El censo que llevarían a cabo se realizaba a través de las máquinas Hollerith, filial alemana de IBM, a través de unas tarjetas perforadoras. Cada tarjeta asignaba a un ciudadano, y cada ciudadano tenía en la tarjeta una serie de identificaciones entre las que se encontraría la raza o la religión. Como imaginamos que quizás tampoco ha visto una tarjeta perforada (que era algo así como el software en papel que se metía en las ranuras, le mostramos una:

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Estas máquinas, también conocidas como tabuladoras, son una de las primeras en la historia de aplicación en informática. Existen desde 1890 y fueron creadas por Herman Hollerith con la idea de tabular el censo de ese mismo año en Estados Unidos. Años más tarde, en 1896, se produce una fusión con otras tres empresas, lo que finalmente dio lugar en 1924 a laInternational Machines Corporation (IBM).

Por tanto la historia dice que estas máquinas de IBM fueron las encargadas de comparar cada día durante el Holocausto los posibles cambios de los ciudadanos, ya sea de domicilio o estado civil. Pensemos que la utilización de estas máquinas, utilizadas por Alemania diariamente, reportaron a los fabricantes de esa época grandes dividendos. 

Es en este momento de la historia cuando aparece la figura de nuestro héroe. René Carmille, aparentemente un hombre más, era un funcionario del Departamento de Demografía de Vichy, además y posteriormente estuvo trabajando en el Centro Nacional de Estadística como jefe del servicio. Evidentemente no era uno más, también era un experto en el manejo de las cartas perforadas para almacenar datos y la historia le atribuye el honor de ser el inventor del código alfanumérico que al final de la guerra sería utilizado por Francia para el número de la Seguridad Social.

En este contexto, cada territorio conquistado por los nazis en Europa suponía una puesta a punto con los censos a través de estas tarjetas. Llegados a Vichy tras la caída de Francia, a Carmille lo envían a Alemania para aprender a trabajar con las nuevas máquinas y comenzar a trabajar para los nazis en Vichy desde el Centro de Estadísticas. El hombre desconfía y piensa acertadamente que el trabajo de los censos esconde algo más. Meses más tarde llega la confirmación de sus pesquisas, el ministro de Justicia de Vichy, Raphael Alibert, le pide a Carmille que incluya la pregunta número 11 en las tarjetas: la religión del ciudadano en cuestión.

Unos meses antes, Carmille se había enrolado en la red Marco Polo de la Resistencia, una especie de servicio secreto de la autoproclamada Francia libre con la que podía llevar a cabo un plan que “hackeara” las máquinas del censo. La idea: modificar o alterar los códigos que se introducían en las tarjetas de forma que podría ocultar la identidad de muchos judíos de Francia.

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Un trabajo que le tomó horas diarias con el que iría salvando vidas en cada tarjeta modificada. El funcionario y el equipo a su cargo omitían o realizaban errores de bulto sobre esa pregunta número 11 que retrasaba las redadas y las identificaciones de los judíos. No sólo eso, Carmille se las ingenia también para robar información del censo y pasarla a la Resistencia francesa. Tenemos por tanto al que podríamos considerar el primer hacker de la historia salvando literalmente miles de vidas.

Desgraciadamente y con el tiempo, cuantos más “errores” y desinformación se produce mayor es el cerco de los alemanes, quienes comienzan a pedir explicaciones intentando averiguar la naturaleza de los mismos. Pasaron varios años hasta que descubrieron a Carmille, pero en febrero de 1944 fue detenido por la Gestapo, momento en el que los nazis ponen a gente de confianza al cargo de los censos. Puede ver el campo de concentración de Dachau, a donde fue llevado el francés Carmille.

DACHAUCAMPOCONCENTRACION

Este valiente hombre que salvó la vida de miles de personas de las minorías, terminó “interrogado” por Klauss Barbie, y ni bajo tortura delató a nadie. Fue un verdadero héroe. Terminó su vida en el campo de concentración de Dachau donde falleció víctima del hambre, de Tifus y los trabajos forzados.

 

Author: por Dineroclub

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