Mesalina, Emperatriz Romana con lujuria y crueldad @alvarodabril
Ago14

Mesalina, Emperatriz Romana con lujuria y crueldad @alvarodabril

Personas que han visto este artículo hoy: 694 En la historia casi siempre se recuerda a la sociedad romana por su libertad sexual o promiscuidad, y que a caracterizado una etapa del imperio romano conocida como Julio-Claudia, en donde personajes como Tiberio, Calígula, Claudio, Julia y Mesalina, se consideran como los grandes exponentes de la lujuria reinante en el imperio Romano. Esa “libertad sexual” en que se vivía, no era sólo el privilegio de los gobernantes. La presencia de esclavos y esclavas en los hogares de los grandes señores permitía que se relacionarán sexualmente y también era algo bastante conocido por todo el mundo romano.  En este caso hablaremos de Mesalina, emperatriz romana , que se supone nacida en Roma, cuyo nombre se asoció con la crueldad, la lujuria y la avaricia. Ella era la hija de Marco Valerio Mesala Barbatus, miembro de la aristocracia tradicional de la familia de la República romana. Se casó hace 21 años con la que el que seria luego emperador Claudio (41-48), y fue su tercera esposa. Tuvieron dos hijos: Octavia, futura esposa de Nerón, y Británico. Su reputación entre los historiadores de la época clásica, como Tácito y Suetonio, no era el mejor. Descrita como una mujer despiadada y ambiciosa, con una enorme influencia sobre su marido el emperador, se basó en su posición para mimar muchas personas influyentes, entre ellos Valerio Asiático y Vinicius y se hizo famosa por su promiscuidad. Cuenta la historia que al estrechar por primera vez la mano ante éste de Claudio, la notó blanda y pegajosa y después, llegado el momento de la intimidad, la joven esposa descubriría el resto de fealdades de su esposo: su prominente cabeza calva o su enorme barriga adiposa, entre otras. Y, no pudiendo evitarlo, cerró los ojos al sentirse abrazada. Apenas Claudio cae en un sueño profundo, Mesalina abandona el lecho a respirar el aire de la noche y pudo descubrir que el jardín se encontraba un joven esclavo  llamadoIthamar, de origen sirio. Sin dudarlo, se aproximó a él, desabrochó su túnica, y se ofreció a las caricias del muchacho. Su noche de bodas había tenido, al final, algún sentido. Jamás se privó en ningún momento de apurar todos los placeres del sexo, destacando en sus correrías su predilección por lo que, después, se llamaría masoquismo. En efecto, en el mismo palacio imperial, además de recibir y disfrutar de sus amantes del momento, gozaba con los azotes que recibía (y a veces propinaba) como estímulo para conseguir un aún más alto grado de culmen sensual. No obstante, algunos nombres de sus numerosos compañeros de lecho han llegado hasta nosotros. Sin...

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