Seis Principios Japoneses para mejorar en la Vida y en el Trabajo @alvarodabril
Dic17

Seis Principios Japoneses para mejorar en la Vida y en el Trabajo @alvarodabril

Personas que han visto este artículo hoy: 819 Si tienes un problema que no consigues superar, divídelo en fracciones más pequeñas y abordarlas por separado, una a una. De manera muy resumida esta es la idea general sobre la que se cimienta la filosofía del Kaizen, una forma de pensar a la que se asocian los éxitos de la industria japonesa durante la década de los ochenta. El término fue acuñado en 1986 por Masaaki Imai un teórico y economista japonés especializado en la gestión de empresas. Compuesta por los conceptos kai (cambio, acción de enmendar) y zen (bueno, mejor, beneficioso) la palabra se suele traducir en nuestro idioma como “mejora continua” y su motor vital son las acciones concretas, simples y poco onerosas. La estrategia del Kaizen es la de la renovación a través de pequeños pasos, día tras día, con constancia y continuidad, en contraposición a los conceptos occidentales de revolución y conflicto. La base de la reforma que se propone es, en definitiva, la de invitar a la persona a aportar cada día pequeños cambios en pos de mejorar el grupo al que pertenece. El cerebro se maneja mejor ante retos sencillos. El objetivo es esculpir la mente con pequeños golpes de cincel. Los grandes cambios conllevan estrés Masaaki Imai fundó en los años ochenta el Kaizen Institute para ayudar a introducir en Occidente tales ideas. Friederike Fabritius y Hans W. Hagemannrecogen seis principios derivados de esta filosofía en su libro ‘The Leading Brain: Powerful Science-Based Strategies for Achieving Peak Performance’. Veamos cuáles son y cómo pretenden hacernos más fácil nuestro día a día. 1. Hazte pequeñas preguntas Si en la vida o en el trabajo te encuentras frente a una dificultad de auténtica transcendencia, acercarse a la misma en su conjunto puede conducir a la inhibición y al miedo. Deshazte, por tanto, de los grandes ideales demasiado pretenciosos. El remedio pasa por dividir el problema, definir cuál es el primer paso que se debe dar y trabajar desde allí. Si faltan las ideas, la primera pregunta que te puedes hacer a ti mismo es tan simple como: “¿Qué pequeño movimiento puedo realizar para estar solo un poco más cerca del fin que estoy persiguiendo? 2. Desarrolla pequeñas soluciones En cuanto se halla la pregunta correcta toca encontrar una respuesta acorde. El cerebro se maneja mejor si se le ponen delante retos sencillos. El objetivo es esculpir la mente con pequeños golpes de cincel, pues los grandes cambios suelen ir acompañados de estrés, tensión y ansiedad. Un error grave es la consecuencia de pequeñas fallas. Poner el foco en la totalidad solo conduce al círculo vicioso de la culpa. De esta manera, nos permitimos pensar en positivo y evitar que aparezcan grandes obstáculos que conducen a la aparición del pensamiento...

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