Petra, antigua ciudad de piedra @alvarodabril
Jun12

Petra, antigua ciudad de piedra @alvarodabril

Personas que han visto este artículo hoy: 622 La antigua ciudad de Petra fue una magnífica capital. De ello se encargaron los nabateos, una tribu itinerante de la península arábiga que transformó su base eventual en una de las urbes más prósperas de Oriente Medio. Gracias a los numerosos estudios realizados sobre el reino nabateo hoy sabemos un poco más sobre la denominada ciudad rosa.  Petra (en árabe, البتراء al-Batrā´) es un importante enclave arqueológico en Jordania, y la capital del antiguo reino nabateo. El nombre de Petra proviene del griego πέτρα que significa piedra, y su nombre es perfectamente idóneo; no se trata de una ciudad construida con piedra sino, literalmente, excavada y esculpida en la piedra. Alrededor del 80% de Petra sigue oculta A día de hoy, sólo conocemos el 20% de lo que Petra llegó a ser. Las tormentas de arena, los terremotos y las numerosas inundaciones la fueron enterrando poco a poco y, sin saberlo, la convirtieron en una de las ciudades-mito más importantes de la historia. Durante prácticamente 12 siglos Petra fue un lugar olvidado, una ‘ciudad perdida’ que los beduinos locales escondieron con el único afán de protegerla. En 1812 un explorador suizo consiguió dar con ella y, apenas un siglo más tarde, el yacimiento se llenó de arqueólogos, viajeros, poetas, artistas y excavadores que, aún a día de hoy, continúan desenterrando la legendaria capital del reino nabateo. Epicentro del comercio entre Arabia y el Mediterráneo ¿Sabías que en la ciudad de Petra confluyeron hasta siete rutas de comercio? Aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo llegaron a la ciudad rosa, sí hay evidencias de que en el año 312 d.C el pueblo nabateo, originalmente una tribu itinerante de la península arábiga, ya poseía amplias riquezas gracias al comercio. Los nabateos sólo producían cobre y betún, pero supieron beneficiarse de su posición geográfica y sacar partido del flujo de caravanas de la región, primero saqueándolas y después, imponiendo peajes y altísimas tasas a los productos que circulaban por su reino (hasta un 25 y 50% de imposición tributaria). Además del monopolio de las especias que llegaban en barco hasta Arabia desde Somalia, India o Etiopía, los nabateos controlaron el transporte en camello de incienso y mirra a través de la ruta del Incienso, una de las más lucrativas de la región. En Petra, la capital del imperio, se ofrecía a los comerciantes alojamiento, animales de refresco y servicios bancarios; un alto en el camino antes de embarcar rumbo a Europa desde los puertos de Gaza y Alejandría. Los principales monumentos están orientados hacia el solsticio Cuando construyeron la ciudad de Petra los...

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