Toniná, una misteriosa estructura Maya en México @alvarodabril

Se encuentra al noroeste del estado de Chiapas, a 10 km de la ciudad de Ocosingo. Toniná significa “Casas Grandes de Piedra”. Su apogeo se dio entre los siglos VI y principios del X d. C. Fue principalmente un enclave militar. 

El lugar resulta espectacular, entre otras cosas, por la pirámide montada sobre la cima de una montaña llena de árboles.Cabe señalar que dicha montaña fue creada artificialmente y se fue conformando por un total de siete plataformas que suman los 70 m de altura. Sobresalen las siguientes estructuras: “el Palacio del Inframundo”, “el Palacio de las Grecas y la Guerra”, “el templo del monstruo de la tierra que devora una esfera de piedra que representa al Sol”, así como el mural de los cuatro soles donde se representa el mito de las cuatro eras comogónicas tan importante en las culturas mesoamericanas y el ascenso del inframundo a la tierra, esta obra se realizó en estuco y mide 12 m de ancho por 4 m de altura.  

En Toniná las figuras no son religiosas, sino que representan el conocimiento natural. En este lugar fueron encontradas las figuras de la piedra bola, que es el Sol, el monstruo de la Tierra, que es el mundo, el dios del jaguar, del búho y del cacao, los cuales muestran el respeto que esta cultura tenía hacia la naturaleza.

De hecho, la pirámide es tan alta porque asemeja toda una montaña sagrada. En la cúspide de la pirámide se encuentran el Templo del Espejo Humeante y el Templo de los Prisioneros.

También sobresale la última estructura de la Gran Pirámide en la cual se levantaron los “templos de los prisioneros” y el del“Espejo Humeante” que es el más importante, levantado en el punto más elevado del conjunto y el más alto de Mesoamérica. Entre las esculturas destacan las de su último gobernante llamado Tzots Choj o “murciélago jaguar” y la del conquistador de Palenque y Señor de Bonampak llamado “Jaguar Sobrenatural”

Uno de los murales de la ciudad se encuentran señaladas las etapas del mundo divididas en cuatro ‘soles’. El 21 de diciembre del 2012 cambió el calendario maya en general, evento que está marcado también en Toniná, y ese cambio implicaría un resurgimiento del conocimiento de los pueblos que habitaron esta región. 

Toniná es el nombre de un yacimiento arqueológico, perteneciente a la cultura maya, que contiene abundantes restos arqueológicos, así como edificios singulares, correspondientes a dicha cultura. El sitio está localizado a unos 10 kilómetros al este de la actual ciudad de Ocosingo, a 115 kilómetros de distancia de Palenque y a 85 kilómetros de San Cristóbal de las Casas (Chiapas), en México.

La ciudad conoció una ocupación de carácter discontinuo, aunque muy extendida, en el tiempo entre, al menos, el siglo I de nuestra era, hasta el siglo XVI, coincidiendo el final de su ocupación, aproximadamente, con la llegada de los españoles a América, a pesar de que la imparable decadencia fue anterior, dándole la puntilla definitiva los mexicas, en el siglo XIV. El período de auge de Toniná, en cualquier caso, se produjo hacia los siglos VII, a IX, a la vez que se tiene constancia escrita de la existencia de la ciudad, a finales del siglo VI, concretamente, en el año 593, ya que se trata de la fecha con la que se corresponde la primera inscripción calendárica en piedra, localizada en la misma. 

Toniná se construyó en un área geográfica que no queda afectada por los huracanes que cíclicamente azotan la región, procedentes bien del Océano Atlántico, bien del Océano Pacífico. Por otra parte, se edificó a semejanza de las montañas sagradas, pensada para honrar y reverenciar a las deidades celestes: el Sol, la Luna, Venus y la Tierra.

Aunque la época de apogeo de Toniná puede datarse hacia las últimas fases del Período clásico maya, es decir, de los siglos VII, a IX de nuestra era, en el valle de Ocosingo se tiene constancia de que el lugar ya había sido habitado, en forma discontinua, al parecer, desde las últimas fases del Período preclásico maya, es decir, al menos, desde los siglos I y II de nuestra era. Se afirma, por otra parte, que el origen de la ciudad se relaciona con los movimientos de pueblos, ocasionados en el período de los olmecas, en el primer milenio antes de Cristo. 

Durante el amplio período de existencia del asentamiento, Toniná coexistió con los asentamientos, igualmente mayas, de las ciudades clásicas más antiguas de Tikal, Copán, o Palenque, así como también con las nuevas ciudades mayas, como Uxmal y Kabáh, estas últimas situadas en la Península de Yucatán. Con las primeras de estas ciudades, Toniná comparte la vieja iconografía, propia de la Cultura maya, basada en monstruos de la tierra, deidades acuáticas, aves celestes y dragones del inframundo; además, participa de la nueva iconografía, en uso en las nuevas ciudades, basada principalmente en dos símbolos iconográficos: la greca espiral escalonada y Chaac, el dios del agua. Arquitectónicamente, también se observan relaciones con esas dos diferentes concepciones de la Cultura maya ya que, por una parte, los templos tienen los rasgos típicos de las ciudades clásicas, además de estar dotados de escaleras como adorno, como las existentes en los templos Chenes de Campeche, o la planta del Palacio Principal de Toniná, que tiene forma Puuc y como los palacios existentes en Yucatán.

Podemos dividir la historia de Toniná en dos períodos, claramente diferenciados, además del correspondiente a su decaimiento y desaparición, como lugar habitado. El primero de ellos, que abarcaría entre el año 300 y el año 500, ambos de nuestra era, correspondería al período fundacional y de formación de la ciudad. Por su parte, el segundo período seria el de plenitud o esplendor, desde el año 500, hasta la desaparición de la ciudad.

La ciudad de Toniná se asienta sobre un relieve natural boscoso, en el sector norte del valle de Ocosingo, formado por terrenos arcillosos, a unos 70 m de altura de la llanura circundante, aprovechados, en parte, para quedar revestidos en piedra, para constituir una serie de plataformas elevadas y estables, de tipo piramidal, sobre las que se levantaron los templos y palacios de la ciudad. De esta forma quedó constituido el núcleo urbano principal de la ciudad, a modo de acrópolis de la misma, a cuyo alrededor y en todo el resto del valle se escalonaban las zonas residenciales y las dedicadas a uso agrícola.

Sin embargo, el hecho de que el asentamiento de Toniná haya tenido, al menos, mil años de ocupación humana, marcados por una incesante sucesión de construcciones, ha determinado que los palacios, templos y escalinatas de acceso hayan ido superponiéndose unos a otros, entretejiendo un intrincado laberinto constructivo.

Existen actualmente un total de siete plataformas, agrupadas en la llamada Gran Pirámide, de las que cabe destacar a cuatro de ellas: la tercera, que acoge al llamado Palacio del Inframundo; la cuarta, en la que se halla el Palacio de las Grecas y la Guerra; la sexta, donde se halla el Mural de los Cuatro Soles, una representación de las Cuatro Edades Cósmicas y la séptima, la más elevada, que acoge a dos templos, el Templo de los Prisioneros y el Templo del Espejo Humeante, siendo estos últimos los templos más elevados de Mesoamérica. Existen en la ciudad un total de 97 edificios localizados, de diferentes tamaños y función arquitectónica (un templo para cada uno de los 13 dioses mayas, palacios destinados a residencia, un laberinto, un mural, un subterráneo dedicado al dios de los huesos y al inframundo), así como dos juegos de pelota y 38 tumbas.

Las ruinas de Toniná nos presentan, pues, una suma de las más bellas expresiones estéticas de las arquitecturas de los pueblos que por ella han transitado: Arquitectura olmeca, Arquitectura maya, Arquitectura teotihuacana y Arquitectura tolteca. Elementos arquitectónicos a destacar son, por ejemplo, los cubrimientos a dos vertientes, en forma de triángulo isósceles, un dique con forma de caracol de guerra, sobre un arroyo, afluente del río Usumacinta, en la Selva Lacandona y un total de 37 piezas escultóricas.

Llegar a Toniná no es difícil. De San Cristóbal de las Casas parten vehículos a Ocosingo. Y en el mercado de esta ciudad parten vehículos que, tras recorrer 10 kilómetros al este, arriban al sitio. Está ubicado en el extremo occidental del área maya, en una de las partes más altas del valle de Ocosingo.

La acrópolis puede ser recorrida con amplitud. No es tan visitada y no está rodeada de hoteles como el famoso Palenque. Don Aristeo nos muestra, ya en la punta de la pirámide, las hectáreas que todavía faltan por estudiar: es mucho. Hasta hace diez años, el ganado caminaba en las plazas de la ciudad.

         

Zona Arequológica de Toniná. Cultura Maya.

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Zona Arqueológica de Toniná

Author: por Dineroclub

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