Qoobo, la nueva Mascota Robot Japonesa que reacciona con las caricias

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Hay millones de mascotas para adoptar en el mundo, pero los japoneses han creado un aparato que las sustituye. Se trata de Qoobo, que es una bola de pelo con una cola que se mueve (parecido a la de los perros y gatos) al ritmo de tus caricias.

Qoobo es obra de Yukai Engineering, la misma empresa que perpetró locuras como las orejas Necomini –con forma de gato y que se movían al percibir las ondas cerebrales de quien las llevara puestas- y de Bocco, un robot que emite los mensajes de voz que le manden a través de un teléfono móvil, pensado para que los niños que pasan mucho tiempo solos en casa puedan escuchar las voces de sus padres, y no por teléfono (sí es muy raro).

Los creadores de Qoobo aseguran que su intención no es la de sustituir a los gatitos del mundo, sino la de repartir el amor por todos los hogares. Por eso se refieren a su invento como “un terapeuta de cola”.

Según defienden, aquellos que acaricien a Qoobo se setnirán inmediatamente bien, porque además de ser suave, verán la alegría en su apéndice, que se mueve de un lado a otro como el de un gato o el de un perro feliz. Además, el movimiento será gradual: en un principio habrá ligeros bandazos y cuando la intensidad del contacto aumente, esta parte se contoneará con más energía.

La cola no solo se moverá porque pasemos la mano por la superficie del invento, sino que también lo hará de forma aleatoria, como cuando el aparato lleve mucho tiempo sin ser acariciado.

Shunsuke Aoki, CEO de Yukai Engineering asegura que para el desarrollo de Qoobo no solo se han fijado en la conducta gatuna, sino también en la de los perros.

Pero ¿cómo se les ocurrió semejante artefacto robótico? Aoki explica en Engadget  que todo surgió de una competencia interna llevada a cabo hace 6 meses.

Uno de sus trabajadores se quería mudar de casa pero se encontró con un problema: no podía encontrar una porque los caseros no admitían a su gato. Al final tuvo que dejar a su mascota en casa de sus padres para poder irse a vivir al apartamento que más le gustaba. Toda esta peripecia le hizo plantearse diseñar un aparato que le consolara cuando echara de menos a su amigo peludo. Y así nació Qoobo.

Aoki defiende que Qoobo no solo es útil en este tipo de situaciones, sino que también puede ayudar a personas con depresión o con ansiedad que no puedan permitirse tener un gato o un perro, o para todos aquellos que tengan una alergia.

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