Crisis de Basura Plástica genera el veto Chino a procesarla

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Si no levanta el veto declarado en el 2017, más de 100 millones de toneladas a reciclar se acumularán en distintos países. La prohibición china provoca que crezcan los envíos de residuos de plástico estadounidense a países del sudeste asiático en vías de desarrollo.

China ha sido durante años el basurero mundial de plástico, revela un estudio de investigadores universitarios estadounidenses publicado en la revista Science Advances. Millones de toneladas de botellas de agua, yogures, contenedores de pasta instantánea y otros innumerables envases de plástico llegaron a China para ser reciclados allí desde los años 1980.

China, que era el mayor importador mundial de residuos plásticos para reciclar, declaró en 2017 la prohibición de importar residuos no industriales. Este hecho ha causado que Washington haya redirigido sus residuos de plástico, aumentando considerablemente los envíos a los países del sudeste asiático en desarrollo, reporta The Guardian, citando a un informe de Unearthed, una plataforma de investigación de Greenpeace.

Según datos de ese organismo, cerca de la mitad de los residuos de plástico, exportados desde EE.UU. para el reciclaje en los primeros seis meses de 2018, fue enviada a Tailandia, Malasia y Vietnam. Por ejemplo, el análisis mostró que las exportaciones estadounidenses de residuos plásticos a Tailandia aumentaron casi un 2.000 % este año; a Malasia, un 273 %; y a Vietnam, un 46 %. También crecieron los envíos de basura de plástico a Turquía y Corea del Sur.

El año anterior, antes de la prohibición de Pekín en este ámbito, EE.UU. había enviado más del 70 % de basura de plástico a China y Hong Kong.

“No sabemos cómo manejar el plástico que producimos”

En base a este análisis, publica The Guardian, activistas medioambientales señalaron que tras la prohibición china, Washington está explotando a los países en vías de desarrollo donde no hay un marco regulatorio para que la basura de plástico se procese de manera segura para el medioambiente.

“En lugar de asumir la responsabilidad de su propia basura, las compañías estadounidenses están explotando a los países en desarrollo que carecen de una regulación para protegerse a sí mismos”, indicó John Hocevar, de Greenpeace USA. “Es un problema para EE.UU. y otros países desarrollados producir material a menudo tóxico, del que no pueden o no quieren cuidarse por sí mismos”, agregó.

El especialista indicó a The Guardian que el veto chino reveló la escala de la crisis global relacionada con la basura de plástico, que consiste en que “producimos una enorme cantidad de material plástico que no sabemos cómo manejar”. 

Los países del sudeste asiático ya se enfrentan a problemas debido a esta oleada de residuos, como polución y otros problemas ambientales. Al respecto, el profesor Daniel Hoornweg sostiene que esto es temporal y que esos países con el tiempo “reducirán las importaciones y el procesamiento de los residuos”, mientras que los países de Occidente deben darse cuenta de lo grande que es este problema.

Pekín no soportó un aumento del 800 %

El estudio universitario, publicado este 20 de junio, estima el impacto económico y ambiental de esta decisión. Así, los analistas han calculado cuántos desperdicios de plástico procesó China en los 28 años previos al veto y cuál es el exceso de plástico que deberá redistribuir el resto del mundo si la prohibición se mantiene.

Solo en el 2016, China recibió 7,35 millones de toneladas de desechos destinados al reciclaje (más de la mitad de la cifra mundial total) provenientes de 43 países. Desde 1992, China y Hong Kong (que hasta 1997 era una colonia británica) recibieron un 72,4 % de toda la basura plástica reciclada del mundo. Mientras tanto, el tonelaje total mundial experimentó un aumento superior al 800 % desde 1988 hasta 2016.

La infografía de Science Advances revela que incluso algunos países de América Latina, como México, Chile, Ecuador y Uruguay, mandaban sus desechos plásticos a China. La lista de exportadores estaba liderada por Estados Unidos, y el estudio pronostica que la ‘producción’ de esta clase de desechos en los países desarrollados continúe aumentando en el futuro.

Sin China para reciclar estos volúmenes, 111 millones de toneladas se acumularán para el año 2030, estiman los expertos. De momento, los países que producen estos desechos —gran parte de ellos, desarrollados— no saben con exactitud adónde van a ir.

Otros países del este de Asia se encargan ahora del reciclaje de plástico que China rechaza, pero están mal equipados para procesar tanta basura, afirma el portal ambientalista Earther, el primero en comentar estos datos estadísticos. El movimiento por prescindir de las bolsas de plástico en el comercio es “una gota en el cubo” que representan las estadísticas generales.

Cada vez más plástico se desvía a los vertederos, pero el mayor de ellos es extraterritorial: es la Gran Mancha de Basura en el Pacífico, islas de desechos que se han formado incluso en aguas del alto Ártico.

Todos estos datos demuestran el peligro de confiar en el mercado para manejar el reciclaje. La investigación pide que los países asuman una mayor responsabilidad sobre sus propios plásticos y recomienda a aquellos que los importan que apliquen un impuesto para ayudar a mejorar la gestión y la infraestructura de desechos.

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