¿Tu gato podría provocarte una enfermedad mental? Esto dice la ciencia

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Los científicos han barajado durante décadas la hipótesis de que el parásito ‘Toxoplasma gondii’ podría se el causante de enfermedades mentales en humanos como la esquizofrenia

Hace años que, de tanto en cuando, aparecen noticias sobre la relación que existe entre los felinos domésticos y la posibilidad de desarrollar una enfermedad mental. Pero, si sois propietarios de un gato no debéis alarmaros porque vuestros gatos no os van a volver locos. Según estudios científicos los gatos no son los responsables pero si puede aumentar el riesgo el Toxoplasma gondii.

El Toxoplasma gondii (T. gondii) vive como parásito en el interior de algunos animales como los gatos y causa la enfermedad llamada toxoplasmosis, que constituye una de las principales zoonosis (enfermedades transmitidas entre animales y seres humanos) del mundo.

Como gran parte de los parásitos, el T. gondii sigue un ciclo que involucra varias fases y huéspedes intermedios. Los gatos se contagian al ingerir roedores, aves u otros animales y con sus excrementos contagian a otros animales como cerdos, ovejas o humanos.

El T. gondii traspasa la placenta y ocasiona graves daños al feto en su formación

En personas sanas la toxoplasmosis, es en la mayoría de los casos, es asintomática o causa una enfermedad parecida a la gripe, pero en personas inmunodeprimidas puede ser peligrosa, o incluso fatal. En el caso de las embarazadas, el T. gondii traspasa la placenta y ocasiona graves daños al feto en su formación. Por esta razón las mujeres gestantes no inmunizadas deben evitar comer carne cruda o estar en contacto con los excrementos de gato.

Además, la comunidad científica ha barajado la hipótesis de que el T. gondii desempeñe un papel en la enfermedad mental, incluida la esquizofrenia. Pero aunque se han realizado más de 100 estudios no se ha encontrado una correlación evidente, ninguno ha demostrado que el parásito en realidad cause una enfermedad mental.

Se calcula que el T. gondii infecta aproximadamente al 30% de la población de gatos

Se calcula que el T. gondii infecta aproximadamente al 30% de la población de gatos. La mayoría no muestra ningún síntoma, pero pueden desarrollar ictericia o ceguera y experimentar cambios de personalidad si el parásito se propaga al hígado o al sistema nervioso.

En EEUU

Solo alrededor del 11% de las personas se llegan a infectar con T. gondii

En las primeras semanas después de la infección, un gato puede arrojar cada día millones de oocistos en su caja de arena. Solo alrededor del 11% de las personas se llegan a infectar con T. gondii (datos de Estados Unidos), aunque las tasas son mucho más altas en las regiones donde las personas comen carne cruda o con saneamiento deficiente. Las tasas de infección superan el 90% en algunas partes de Europa y América del Sur.

Las tasas de infección superan el 90% en algunas partes de Europa y América del Sur

La relación de T. Gondii y enfermedades mentales

Aunque después de más de 100 estudios no se ha encontrado una relación causa-efecto probada, sí existe una evidencia que nace de los roedores. Estos animales desarrollan comportamientos anómalos cuando se infectan con T. Gondii: pierden el miedo al olor de la orina de gato, llegando incluso a caminar directamente hacia los felinos que los esperan para cazarlos.

Los roedores desarrollan comportamientos anómalos cuando se infectan con T. Gondii: pierden el miedo al olor de la orina de gato, llegando incluso a caminar directamente hacia los felinos que los esperan para cazarlos

Los científicos creen que T. Gondii altera la función cerebral al invadir con sus quistes las neuronas en regiones cerebrales que procesan el miedo y la toma de decisiones; además, ocasionan un incremento en los niveles de dopamina, un neurotransmisor implicado en conductas temerarias y en la recompensa.

Estos quistes son benignos en personas sanas, pero un creciente número de datos sugiere que la infección por puede alterar la personalidad y aumentar la posibilidad de desarrollar esquizofrenia y otras patologías mentales.

Los científicos creen que T. Gondii altera la función cerebral al invadir con sus quistes las neuronas en regiones cerebrales que procesan el miedo y la toma de decisiones

Aunque el parásito no llegue a infectar el cerebro, una infección crónica por T. Gondii puede aumentar la inflamación, que se ha relacionado con trastornos mentales como la esquizofrenia, el autismo y la enfermedad de Alzheimer.

En las patologías que cursan con inmunodepresión- como el VIH- los quistes causan una encefalitis mortal, demencia y psicosis.

Una hipótesis difícil de probar

Aunque la relación entre T.Gondii y el trastorno de conducta en roedores es clara no es fácil de probar si esto también le sucede a la población humana.

Aunque la hipótesis de cómo la toxoplasmosis podría causar una enfermedad mental es “muy convincente”, es extremadamente difícil evaluarla en una población humana, dice Karen Sugden, genetista de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

Aunque la hipótesis de cómo la toxoplasmosis podría causar una enfermedad mental es muy convincente, es extremadamente difícil evaluarla en una población humana

En un estudio de 2016, Sugden descubrió que 200 neozelandeses infectados con T. gondii no tenían probabilidades significativamente más altas de padecer esquizofrenia o cualquier otro trastorno mental. Pero ella dice que el estudio no prueba que el parásito no tenga ningún vínculo con la enfermedad mental. La esquizofrenia por lo general no aparece hasta finales de la adolescencia o a los 20 años.

El estudio de Sugden, al igual que la mayoría de estudios llevados a cabo, solo se prueba el parásito en personas adultas, demasiado tarde para saber si llegó antes la infección o la esquizofrenia.

Además, los estudios como este solo cuentan con una muestra pequeña de población y, si se tiene en cuenta que la esquizofrenia es una enfermedad rara que afecta el 1% de la población, lograr resultados estadísticos sólidos es imposible.

Estudios más amplios

El mes pasado, un equipo científico publicó el primer estudio para abordar el tema con una muestra amplia: más de 80,000 donantes de sangre daneses. Sin embargo, incluso en este gran grupo, el número de diagnósticos de esquizofrenia fue bastante pequeño: 151 personas.

El estudio dio como resultado que las personas que estaban expuestas a T. Gondii tenían un 47% más de probabilidades de ser diagnosticadas con esquizofrenia.

El estudio dio como resultado que las personas que estaban expuestas a T. Gondii tenían un 47% más de probabilidades de ser diagnosticadas con esquizofrenia

Al reducir el análisis a 28 personas con este diagnóstico después de que dieron positivo a la exposición a T. gondii, concluyeron que tenían 2 ,5 veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad posterior a la exposición, valor que concuerda con otros grandes estudios.

Robert Yolken, virólogo de la Johns Hopkins University School of Medicine in Baltimore, Maryland,explica que debido a que la tasa general de diagnóstico de esquizofrenia es muy baja, la infección parasitaria solo aumentaría ligeramente estas probabilidades.

Debido a que la tasa general de diagnóstico de esquizofrenia es muy baja, la infección parasitaria solo aumentaría ligeramente estas probabilidades

Las sospechas de Yolken y otros investigadores apuntan a que T. gondii no es un agente causal directo de la las patologías mentales, sino que interactúa con algunas variantes genéticas que hacen a determinadas personas más susceptibles a desarrollar estas enfermedades, por lo que incorpora al T. gondii como uno de los factores ambientales que aumentan discretamente el riesgo de esquizofrenia- como la infección prenatal y el estado socioeconómico- entre otros, por lo que las probabilidades de desarrollar esquizofrenia como resultado directo de la infección por toxoplasmosis son bajas, pese a que los cálculos indican que una de cada tres personas tiene una infección latente por T. gondii.

Ante todo prevención

Todos estos estudios sugieren que las probabilidades de desarrollar esquizofrenia como resultado directo de la infección por toxoplasmosis son bajas. Un factor que parece estar al mismo nivel de otros factores de riesgo de esquizofrenia que no nos preocupan en absoluto, como vivir en una ciudad.

Las probabilidades de desarrollar esquizofrenia como resultado directo de la infección por toxoplasmosis son bajas. Un factor que parece estar al mismo nivel de otros factores de riesgo de esquizofrenia que no nos preocupan en absoluto, como vivir en una ciudad

Pero, ante el riesgo la prevención es lo primero. Según el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU para evitar la infección por toxoplasmosis conviene mantener a los gatos en lugares cerrados donde no puedan cazar animales infectados; deshacerse diariamente de la arena para gatos; desinfectar y/o cocinar los alimentos adecuadamente; mantener los alimentos y agua para bebida alejados del acceso de insectos como cucarachas, además de lavarnos las manos con frecuencia.

Yolken cree en la necesidad de fomentar la investigación para obtener una vacuna contra la toxoplasmosis para gatos y mejores tratamientos para humanos y felinos, que posibiliten efectivamente la detección de los efectos de T. gondii en la salud mental, además, evidentemente, de disminuir ostensiblemente el riesgo de contagio y enfermedad. Esta necesidad se torna aún más urgente en los países donde las tasas de infección son altas, señala.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/natural/si-existe/20190218/46540692444/gatos-enfermedades-mentales-esquizofrenia-toxoplasmosis-tgondii-estudios-cientificos.html