Ni el coronavirus ni las advertencias de EEUU han detenido la propagación del 5G en China

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Pese a los malos vaticinios de los medios estadounidenses, el coronavirus no ha impedido a China desarrollar la red 5G. Sus tres grandes operadores móviles están lanzando el servicio de mensajes de texto para estas redes de nueva generación.

China Mobile, China Telecom y China Unicom han publicado el libro blanco en el que se describe un nuevo formato para los mensajes cortos en 5G. Con la ayuda de las nuevas tecnologías de comunicación, los servicios de mensajes de texto incluirán muchas funciones multimedia como el envío de imágenes y vídeos en alta resolución.

Si bien los servicios de mensajería instantánea como WeChat tienen una funcionalidad similar, los servicios ofrecidos por los operadores móviles tienen por objeto llegar a un público más amplio. Se pueden usar, por ejemplo, para envíos masivos de correo o de publicidad. 

El coronavirus no impidió los planes de China

China lanzó comercialmente el 5G el año pasado. Hasta la fecha, el país ya ha construido más de 160.000 estaciones base de 5G que cubren 50 grandes ciudades. 

A pesar de los malos vaticinios de algunos medios estadounidenses que auguraban el impacto negativo de la COVID-19 en el despliegue de las redes de internet de última generación, resultó que la epidemia de coronavirus ha animado a los operadores móviles a introducir nuevos servicios. Así, China Mobile, uno de los tres grandes operadores móviles, construyó estaciones base de 5G cerca de los hospitales de Wuhan erigidos en un tiempo récord para alojar a los enfermos. 

Inicialmente, las nuevas redes proporcionaban una transmisión de vídeo de alta calidad las 24 horas del día para los medios de comunicación que pudieron seguir la evolución de la construcción del hospital en directo. Luego se pusieron en marcha sistemas de consulta de telemedicina basados en las redes 5G para que los mejores médicos de China pudieran ayudar en línea a sus colegas en los hospitales del coronavirus, así como examinar a los pacientes a distancia.

Ahora, la tecnología que debería funcionar con 5G también se está desarrollando de una forma muy rápida. Coches autocontrolados, inteligencia artificial y el internet de las cosas cambiarán completamente el paisaje de la red global. Según los expertos, para el 2025 el 5G representará la mitad de todas las conexiones móviles.

Una solución de imagen

Todavía no está claro en qué medida estos productos tendrán demanda, pero sí ayudarán a promover gradualmente la tecnología 5G de masas, opinó Xu Canhao, profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología Computacional Electrónica de la Universidad de Suzhou.

“Creo que es más bien una solución de imagen, conceptual en este caso. Aunque algunos servicios como la transmisión de vídeo de ultra alta resolución requieren 5G, la mayoría de las necesidades actuales de los usuarios bien puede ser satisfecha con 4G. Creo que tardaremos algún tiempo en que el 5G esté ampliamente distribuido y profundamente implementado. Vehículos autogestionados, conectividad de latencia ultra baja altamente fiable y muchas más tecnologías avanzadas todavía necesitan pasar por alguna etapa de pruebas. A corto plazo, creo que el 5G no será más que una mejora del 4G”, declaró Xu.

Debido a que la tecnología 5G es demasiado nueva, cuesta sacarle todo el partido, agregó el experto. La conectividad de rango milimétrico es una característica única de 5G, pero aún está muy lejos de tener algún papel en nuestra vida diaria, por ejemplo.

“Como usuario final que ha comprado un ‘smartphone’ 5G, puedo decir que la única diferencia que noto es la mayor velocidad de transferencia de datos. Así que creo que van a pasar unos cuantos años hasta que la verdadera esencia del 5G la veamos en la vida real”, concluyó.

Por el momento, no hay ni siquiera un solo estándar de 5G en el mundo, por lo que hasta ahora solo ha habido pruebas puntuales de la tecnología en ciertas aplicaciones. Así que las redes 5G se siguen construyendo sobre la infraestructura de telecomunicaciones existente

Es por ello que el abandono de los equipos chinos por el que aboga Washington no solo no es práctico en el futuro (más de un tercio de todas las patentes de 5G pertenecen ahora a Huawei), sino que también sería demasiado caro en el presente. Deshacerse de esos equipos requerirá rediseñar toda la infraestructura existente.