La Psicología de los Gatos

Los gatos viven codo a codo con los humanos desde hace 10 mil años y son los manipuladores No. 1 de las especies. Dotados de mucha inteligencia y practicidad, suelen eclipsar a los que los tienen en casa.

Suelen generar una dependencia en los humanos, mientras los gatos siguen siendo independientes. Allí podríamos decir que es un caso en que los gatos dominan a los humanos.

Pero a veces es posible engañar hasta a los más astutos de ellos. 

  • Las gatas se afilan las garras en rascadores verticales, y los gatos prefieren las tablas horizontales. Estoy esperando un análisis detallado de este patrón desde el punto de vista del freudismo, pero por ahora vaya uno a saber por qué pasa esto.
  • Los gatitos de raza criados en buenas condiciones son muy difíciles de contagiar con lo que sea. Una vez, hubo un incidente en una exposición: una madame de alguna manera logró pasar a la competencia teniendo moquillo. Después de dos días de estar sentados en las mismas mesas con un animal enfermo, ninguno de los cuatro gatitos ni siquiera estornudó. Se llama inmunidad.
  • Si a tu gato no le gusta que lo peines, lo más probable es que le desagrade el accesorio utilizado, y no el proceso en sí. Algunos no toleran los peines crestas, otros, los deslanadores. Y algunos hasta le tienen miedo al guante peinador.
  • Cada vez que levantas a un gato por las patas delanteras, te arriesgas a romperle la clavícula. El riesgo aumenta si el gato es grandote y pesa más de 6 o 8 kg.
  • La jerarquía de los gatos es extremadamente lógica: el más alto es el jefe. Por lo tanto, si pones la casita del gato a un nivel superior que el de tu cama, quien dictará las reglas será él, no tú, y tú mismo se lo dijiste.

  • Los gatos esterilizados, a diferencia de los que no lo están, siguen siendo gatitos juguetones hasta la vejez, porque nada les molesta. Solo no permitan que engorde, y el gato tendrá una vida feliz y saludable. Así que fíjate tú qué clase de existencia es más plena.
  • Si no quieres que el gato duerma en tu cama, enciérralo por la noche desde pequeño en otra habitación. Maullará durante una noche y se acostumbrará. Esto no afectará su apego en absoluto. De adulto, al gato ni siquiera se le ocurrirá la idea de dormir en la cama de alguien.
  • No laves los platitos con lavandina. Para muchos gatos la lavandina es como la valeriana. O vivirá dentro de la bandeja con piedritas sanitarias, o la aspirará y se intoxicará.
  • Los gatitos tienen preferencias no solo por el sabor de los alimentos, sino también por la consistencia. Así que si el gato se acercó, olfateó la comida fresca y húmeda que le fue servida, pero no comió, no te apresures a tirarla. Pueda que deje pasar un tiempo, porque tiene la intención de comerla seca.

Las características de la psicología felina

  • Si el gato quiere golpearte, se pondrá de espaldas, te atrapará con sus patas delanteras y te golpeará con las traseras. Este es su mejor golpe. Cuando pegan con las patas delanteras generalmente no se trata de un deseo de lastimar, sino de un intento de decir “déjame en paz y vete” con diferente grado de paciencia.
  • Los gatitos tienen incorporado un filtro para el movimiento uniforme, así que es mejor jugar con ellos balanceando el juguete de forma impulsiva y haciendo paradas. Si lo agitas de un lado a otro como un abanico, el gato tendrá una reacción interesante: después de unos 30 segundos, dejará de ver el juguete y comenzará a mirar a través de él.
  • Los gatos pueden ser entrenados. El problema es que las personas ceden al entrenamiento mucho más fácilmente y, con el mismo grado de perseverancia, ganan los gatos.
  • Los felinos no consideran su dueño a aquel que los alimenta. Si quieres que un gato te considere su amo, debes llevártelo de sus padres en tus manos cuando es muy pequeño o educarlo (es decir, castigarlo por las travesuras y prohibir que haga lo que no se debe hacer). Y el que solo da de comer no es más que un alimentador.
  • En la educación, es importante ser lógico y consistente. Si el gato cree que lo retas porque sí, se lo adjudicará a tu mal humor y volverá a subir al refrigerador trepando las cortinas, o se ofenderá y hará alguna otra travesura para vengarse.

  • No existen razas agresivas, las asociaciones no fomentan la cría de asesinos peludos domésticos. Generalmente, el mal comportamiento es una consecuencia de la discrepancia entre la naturaleza del felino y el cuidado que se le brinda. Tanto los melancólicos británicos en una familia ruidosa, como los activos siameses abandonados por el dueño pueden volverse agresivos.
  • Las conexiones asociativas de los gatos son impredecibles en cuanto a las personas. Tu mascota puede asumir que todos los hombres son veterinarios, después de haberse encontrado con uno, o asociar un perfume determinado con compañía agradable y caricias. Rara vez recuerdan a una persona específica.
  • A los gatos no les gustan los movimientos bruscos y, por lo tanto, no les gustan los perros. Los perros se mueven bruscamente, y los gatos no pueden determinar si quieren jugar con ellos o comérselos. El algoritmo se rompe, y el gato hace lo que hace en general en cualquier situación incomprensible: golpea en la cara.
  • En las exposiciones, si el gato está nervioso en tus manos, hay que sujetar suavemente su cola entre sus propias patas para que no la agite. Aquí, en los gatos se activa una lógica específica: si no hay posibilidad de mostrar nerviosismo, no hay nerviosismo. Curiosamente, funciona.
  • Los gatos no solo ronronean de placer, sino también para atraer la atención, especialmente cuando el ronroneo se vuelve más fuerte. Es un análogo de nuestra educada tos, como diciendo: “Mmm, amo, en general estoy satisfecho con todo, pero hace mucho que estás en Twitter y ¿quién va a rascarme detrás de la oreja?”
  • A veces, los gatos se comportan de una manera muy poco pedagógica y educan a los gatitos a los golpes. Giran la pata en el ángulo correcto y le dan al pequeño que se distrajo demasiado jugando un golpe en la nuca. En esos casos, la sorpresa de los gatitos es idéntica a la humana.
  • Los gatos tienen su propio análogo de “libre de niños”. Mi gata mayor crió a sus gatitos con toda la responsabilidad, pero sin entusiasmo y más bien por necesidad a lo “nadie lo hará por mí”. Pero cuando nacieron sus nietos, se negaba a lamerlos y se alejaba para que no la molestaran.
  • Y por supuesto que también existe la opción opuesta: las gatas que se consideran supermadres, y creen que el resto es tan incompetente que roban a sus gatitos y no permiten que las madres reales los crían. Generalmente, sobreestiman mucho su talento educativo…
  • Los gatos tienen sus propias preferencias en cuanto a la apariencia. Por ejemplo, el gato de un amigo quedaba absolutamente indiferente si junto a su jaula pasaba alguien con una gatita negra en las manos. Pero en cuanto veía a una “rubia”: una gata blanca, plateada o melocotón, trepaba a través de la ventana de plástico para conocerla.

  • Los felinos se divierten de maneras extrañas. A nuestra gata mayor, por ejemplo, le gusta el vapor del baño. Grita infernalmente si no la dejas pasar. Otros aman andar en auto a alta velocidad, y otros, nadar en el río. Los gatos son raros.
  • Tienen un sentido del humor bastante monótono. Está dirigido a otros gatos y principalmente consiste en chistes de la serie “¡Ahora lo asustaré y saltará!”. El gato asustador muchas veces se va muy contento consigo mismo.
  • Excepto en aquellos casos en los que fue casual y se asustaron ambos.

Sobre diferentes razas

  • ¿Quieres un gato que se deje acariciar eternamente? Busca a un persa. Tienen el pelo tan largo que no se lo pueden rascar solos, y disfrutan el exceso de caricias como si se tratara de un masaje.
  • Los orientales son inventivos, divertidos, enérgicos. Si no te gusta que un gato te esté hablando todo el tiempo y que te pida caricias y atención más de una vez al día, no es para ti. No te dejarán sentirte solo.
  • A mí me gustan los Curl americanos. Siempre tienen una mirada tan sorprendida y entusiasmada que queda claro: los gatos están igual de asombrados por su apariencia que tú.
  • El gato siberiano es como una tormenta de nieve. Si se le ocurrió ir a algún lugar, puedes construir un muro de concreto en su camino, pero irá igual.
  • Si quieres tener un Maine Coon, pero temes por tu jarrón de flores favorito, no tengas miedo, solo acepta que es el fin de tu jarrón. Los jóvenes Maine Coons son extremadamente torpes (y no es de extrañar, con lo rápido que crecen) y pueden destruir medio departamento en el proceso de su crecimiento.
  • ¿Quieres un concierto musical y amas a los gatos? Vé a la casa de alguien cuyo gato oriental haya tenido cria hace un mes. Son increíblemente fértiles, orejones, sociables y de voces bien altas. La interpretación de una cantata musical por un coro de siete murciélagos no dejará indiferente a nadie.
  • ¿Eres indiferente a los gatos? Ten un británico y sean indiferente juntos. A todo en general.
  • La respuesta a la eterna pregunta de todas las exposiciones: los Sphynx tienen frío. Mucho. Por eso se suben a tus brazos y aman los suéteres.
  • ¿Quieres un gato, pero que sea un perro? Consigue un Bobtail Kurilian. No ladra, pero es leal y juguetón como un ovejero alemán.
  • La mezcla más infernal que vi fue un cruce entre un persa y un angora. La belleza es increíble, pero en este gato el rencor de los persas se combinó milagrosamente con el ingenio y la energía de los angoras. Podría haber sido el prototipo de Rocket en “Guardianes de la Galaxia”. En cuanto la dueña salía, esta nube blanca entraba flotando a la habitación y evaluaba su nivel de elementos interesantes. Luego se trasladaba hacia la silla que tenía prohibido rascar, la rascaba exactamente 4 veces y se retiraba tan misteriosamente que te daba el impulso de revisar la billetera.

Y algo más

  • Las razas de pelo largo siempre son más tranquilas que las de pelo corto (somalí-abisinio, Selkirk-Cornish-Rex). En este sentido, para mí sigue siendo un misterio el hecho de que a los británicos de pelo largo no les dé pereza respirar.
  • Los gatos se dividen en los de los arbustos (a los que les encanta esconderse en algún lugar al nivel de las piernas y emboscarte desde allí) y los de los árboles (que se suben lo más alto que pueden, examinan todo lo que hay alrededor y adoptan el monólogo de “El Rey León”: todo lo que toca el sol es nuestro reino)
  • Sobre los colores: hay un par de nombres interesantes. Así, si tu gatito tiene pelo negro y naranja con rayas, felicidades: tu mascota es un “caballa-tortuga”.

Razones científicas que demuestran que un un gato es bueno para ti

Los últimos estudios indican que tener una mascota, en especial un gato, es beneficioso para la salud de los humanos por diferentes motivos.

Los gatos tienen un impacto positivo en la salud mental, algo que a los propietarios de felinos no les pilla por sorpresa, pues saben que acariciarlos puede ser muy terapéutico y ayuda a relajar las tensiones diarias. Así lo refleja una encuesta realizada a 600 personas por la organización inglesa Cats Protection, en la que el 87% de los dueños de gatos declaró que sus mascotas tienen un impacto positivo en su bienestar.

Lo más sorprendente es que estos efectos beneficiosos se pueden obtener también a través de la pantalla. Un estudio de la Universidad Bloomington de Indiana en el que participaban más de 7000 personas concluyó que ver videos de gatos aumenta la energía y las emociones positivas en aquellos que lo ven, y disminuye los sentimientos negativos.
Los gatos disminuyen el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Tener una mascota tiene aspectos positivos para tu salud cardiovascular. Acariciar con frecuencia a tu gato es un método eficaz para controlar la ansiedad.

Está demostrado que las personas que conviven con ellas disminuyen su nivel de estrés y la presión arterial, factores que están muy relacionados con las enfermedades cardíacas. Los últimos estudios apuntan que las personas con gatos tienen un menor riesgo de muerte por infarto, incluyendo los accidentes cerebro vasculares. (Cat ownership and the Risk of Fatal Cardiovascular Diseases. Results from the Second National Health and Nutrition Examination Study Mortality Follow-up Study)

En niños con problemas psíquicos y sociales un gato puede ser de mucha ayuda. Los investigadores de la Universidad de Missouri descubrieron que los niños con autismo que tenían mascotas en su entorno mejoraban su interacción social. Para cualquier niño un gato, además de un amigo, ayuda a conocer valores como el respeto, la responsabilidad y la asertividad.

Los gatos son capaces de emitir un peculiar sonido que conocemos como ronroneo. El mecanismo para producirlo no está muy claro pero según el veterinario estadounidense W.R. McCuistion está implicado el flujo de aire y sangre del tórax.

Los felinos utilizan este sonido como parte de su comunicación entre su misma especie o con los humanos. Los ronroneos son comunes entre la madre y sus crías. Tradicionalmente se ha pensado que el ronroneo era una expresión de bienestar, pero lo cierto es que se produce frecuentemente en situaciones estresantes y dolorosas como visita al veterinario o en un post-operatorio. Se piensa que el significado del ronroneo podría ser una demanda de atención y cuidados.

Recientemente un estudio de la Universidad de California le ha dado una nueva función al ronroneo, esta vibración podría mejorar el estado y recuperación de estructuras corporales como huesos, tendones y músculos.

Los gatos son animales muy ágiles y capaces de recuperarse bien de sus lesiones. El ronroneo podría ser un mecanismo para estimular sus huesos y músculos sin necesidad de gastar mucha energía y mantenerlos así sanos y activos. Posiblemente sea el secreto de “sus siete vidas”. Los humanos que conviven con gatos pueden verse también beneficiados de este mecanismo. El ronroneo, como la voz, es diferente en cada animal pero sus frecuencias varían entre 20-150 Hz. Actualmente se están utilizando frecuencias de 18-35 Hz en terapias de estimulación biomecánica en humanos.

Previenen frente a infecciones y alergias. El contacto con mascotas en edades tempranas ha demostrado fortalecer el sistema inmunológico de los niños y hacerlos menos susceptibles a infecciones, en especial del tracto respiratorio. Por otro lado parece que el convivir con un gato y los alérgenos que este produce hace que los niños sean posteriormente menos reactivos a alergias.

Incluso puede ayudarte a ligar. En los estudios para determinar qué rasgos son atractivos a la hora de buscar pareja, casi un 90% de las mujeres entrevistadas prefería a los hombres con mascota.

¿Te han llamado la atención todos los beneficios que tienen los gatos para los humanos? Pues hay más. En el siguiente apartado te explicamos algunas otras ventajas que tienen estos felinos en nuestras casas.

Ventajas de tener un gato en casa

Los gatos son animales con poca actividad durante largos periodos, la mayor parte del día la pasan durmiendo o descansando. Esto puede ser una ventaja si por trabajo u horarios complicados estás muchas horas seguidas fuera de casa. Además no necesitan paseos ni un espacio excesivamente grande para moverse.

Ten en cuenta que con la penumbra, es decir, al amanecer y atardecer los gatos tienen su máxima actividad, son en estas horas cuando el gato va a querer jugar y demandará más atención. Si va a permanecer varias horas solo, en especial si es en las que su actividad aumenta, sería recomendable que tu gato dispusiera de entretenimiento. Pueden ser juguetes, juegos interactivos o un compañero de juegos. Algunos problemas de comportamiento se solucionan si en la casa hay dos gatos en lugar de uno.

Los gatos son animales cuidadosos con su propia higiene. Otro de los grandes usos que hacen de su tiempo es el acicalamiento. No les gusta permanecer con las patas sucias ni el pelaje descuidado, así que es difícil que ensucien la casa de pisadas. Eso sí, hay un cambio frecuente de pelaje y los pelos pueden resultar molestos si se quedan adheridos a ropa y muebles.

Lo recomendable es un cepillado al menos una vez a la semana, que puede convertirse en una experiencia agradable para nuestro animal si lo acostumbramos a ello. Lo mismo pasará con la hora del baño.

Por otro lado, recoger las deposiciones de los animales es una de las quejas más frecuentes de los dueños de mascotas y los gatos tienen un punto a favor en este tema. Casi desde el primer momento aprenden a usar el cajón de arena para sus necesidades. Eso sí, deberemos mantenerlo limpio y alejado de la zona de alimentación y descanso.

Cariñosos pero independientes, los gatos pueden resultar animales treméndamente amorosos, busquen nuestras caricias y decidan que el lugar perfecto para echar una siesta es nuestro regazo, pero parecen regularse a los estados de ánimo de su compañero humano. Son unos de los animales más empáticos, es decir, cuando hay visitas o el propietario está con otra actividad son capaces de desaparecer o volver a sus propias tareas y cuando el humano demanda más cariño, por ejemplo con una enfermedad, el gato no se mueve de su lado.

Su comportamiento, gestos y estética general resultan atractivos para los humanos, en otras palabras nos gusta mirar a los gatos. Seguir sus aventuras nos resulta entretenido e internet es una buena muestra de ello.