Leo Siegfried Kopp: El judío-alemán que transformó a Colombia .·.

Biografía de Don Leo Siegred Kopp , fundador de Bavaria

Leo Siegfried fue el noveno hijo de Leopold Kopp y Johanna Koppel. La familia decidió trasladarse en 1877 a Fráncfort del Meno en donde establecieron un negocio de ropa. En 1886 Leo decidió partir para Colombia junto a su hermano Emil.

Una vez establecido en Bogotá, conoció a su futura esposa Mary Castello, hermana de Santiago y Carlos Arturo Castello, con quienes conformó la Sociedad Kopp y Castello. El 4 de abril de 1889 adquirió un terreno en el barrio San Diego de Bogotá para construir una fábrica de cerveza. 

La Mansión donde vivió la familia Kopp, hoy es la sede de la Gran Logia de Colombia con sede en Bogotá
DON LEO KOPP, GRADO 33 DE LA MASONERÍA .·.

Al cabo de un año, la empresa cambió su razón social a Bavaria Kopp’s Deutsche Bierbrauerei y en 1891 la empresa adoptó el águila como símbolo y lanzó al mercado sus primeros productos: Pilsener Bier, Salvatore Bier, Bock Bier, Doppel-Stout y Lager.

Don Leo Kopp, nombre con el que era reconocido en la ciudad, incrementó su fama al establecer La Perseverancia,​ un barrio residencial con agua potable y todos los servicios para los empleados de su fábrica, ubicado en las inmediaciones de la misma.

La Mansión donde vivió la familia Kopp, hoy es la sede de la Gran Logia de Colombia con sede en Bogotá

En aquella época la bebida alcohólica más popular era la chicha, fermentada a partir de maíz. Para competir, en la publicidad de la cerveza se mostraba como un producto elaborado con tecnología alemana y con mayor higiene. 

Sin embargo, un factor que le restaba acogida era el alto precio, por lo que en 1910 con motivo del centenario de la independencia la empresa de Kopp lanzó al mercado la cerveza La Pola (en honor a Policarpa Salavarrieta), con un precio más bajo, la cual tuvo acogida en las todas las clases sociales.

La palabra ‘pola’ se popularizó como un nombre genérico para denominar a la cerveza en el país. 

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En 1913 Kopp ingresó a la Logia Masónica Propagadores de la Luz. Hoy su residencia pertenece a la organización filantrópica Gran Logia de Colombia, con sede en Bogotá.

Murió en su finca de La Esperanza el 14 de septiembre de 1927 y fue enterrado en el Cementerio Central de Bogotá.

Tumba de Don Leo Kopp en el Cementerio Central de Bogotá. Las personas aún después de décadas de su fallecimiento aún le hablan al oído y según lo dicen, les cumple sus deseos.

Su hijo Guillermo asumió la presidencia de la empresa. En su tumba se encuentra una figura dorada de El pensador de Rodin que se ha hecho famosa porque los visitantes acostumbran a contarle sus secretos al oído pidiéndole ayuda.

HISTORIA DE BAVARIA BAJO EL CONTROL DE LA FAMILIA KOPP

En la ola de migraciones que se dio a finales del siglo XIX, llegó a Colombia un joven alemán que montó la que llegó a ser una de las empresas más sólidas del país en los últimos 115 años: Bavaria. Leo Kopp, quien nació judío, fue masón grado 33 y está enterrado en un cementerio católico de Bogotá, se convirtió en el precursor de la industria moderna en el país, con la creación de la Cervecería Alemana de Kopp en 1889, con la cual logró masificar esta bebida, estimada por las élites que consumían cerveza importada.

La Mansión donde vivió la familia Kopp, hoy es la sede de la Gran Logia de Colombia con sede en Bogotá

Bavaria fue la primera empresa que se construyó en un edificio especialmente pensado para ella, y la primera en registrar las marcas de sus productos ante la respectiva dependencia de Hacienda, en 1889. El temperamento planificador y estricto de Kopp, heredado de la cultura europea, influyó notoriamente en el manejo fabril y en la administración de la empresa. “Lo significativo fue la destinación de un espacio exclusivo y fijo para la empresa, en un momento en que las empresas todavía se podían confundir con viviendas. Las máquinas, aparatos y procesos reunidos, muchos de ellos empleados por primera vez en Colombia, eran relevantes por los volúmenes de producción que permitían, el esfuerzo de mecanización y el cambio fundamental en las características del producto que ocasionaban”, relata Édgar Valero en Empresarios, tecnología y gestión en tres fábricas bogotanas. Los avisos de Bavaria se ilustraban con imágenes de grandes industrias europeas, para asociarla con la industrialización.

Algunas de las características que le imprimió Kopp a la empresa se han mantenido consistentes. El desarrollo industrial, la preocupación por la calidad, la integración vertical que se inició en 1896 con la construcción de la fábrica Fenicia para sustituir las botellas importadas, y la habilidad para vencer a sus competidores y quedarse con el mercado son atributos que permanecieron, a pesar de los cambios de dueño. Todo esto, enmarcado por la gran liquidez que genera el negocio de la cerveza.

Superar competidores

Cuando Bavaria abrió sus puertas el 1 de junio de 1891 en Bogotá, la fabricación de cerveza era artesanal. Para esa época, tenía tradición la cervecería Sayer, fundada en 1896 por el inglés Samuel Sayer, y la Cervecería Cuervo, fundada a mediados de 1860 por los hijos de Rufino José Cuervo, Ángel y el filólogo Rufino José. También eran importantes La Rosa Blanca (1882) y La Camelia Blanca (1896). La primera, propiedad del general Emilio Murillo, dueño del hotel más famoso de esa época, del cual tomó su nombre la cervecería, y la segunda de Lino Casas, ex trabajador de Cervecería Cuervo, que ayudó a montar la fábrica de cerveza de Montoya y Cía. en Bogotá y La Colombiana, en Tunja.

Aunque la mayor competencia la representaban los fabricantes de chicha y guarapo, bebida popular y que estaba muy arraigada en la cultura bogotana, las primeras peleas de Bavaria por el mercado se centraron en las cervecerías rivales, que ofrecían la cerveza a un menor precio al que podía hacerlo Kopp.

La estrategia estuvo encaminada a la diferenciación, para lo cual Bavaria aprovechó su fortaleza técnica. En 1899, Kopp publicó apartes de un concepto sobre cervezas que se emitió durante la exposición industrial de ese año. En él, se destacaba la supremacía de Bavaria y se conceptuaba que era la única que, por sus características, podía llamarse cerveza. Esto originó uno de los muchos enfrentamientos con las otras cervecerías, ya que Kopp se apoyó reiteradamente en este tipo de estudios para marcar una diferencia.

Esta estrategia se completó con el ingreso de Bavaria al segmento popular -de bajo precio-. El primer esfuerzo fue con la compra de Cervecería Inglesa en 1895, donde produjo la marca Tivoli. Sin embargo, el lanzamiento de La Pola en 1911 le permitió conquistar las masas. Fue tal su éxito, que este nombre aún es sinónimo de cerveza.

Para 1915, cuando las cervecerías caseras habían reducido su participación en el mercado, Bavaria inició una agresiva campaña contra la chicha y el guarapo, sustentada en estudios y en la diferencia en las condiciones de higiene de estos productos frente a la cerveza.

Entre las cervecerías que sobrevivieron estaban Germania, en Bogotá (que posteriormente fue absorbida por Bavaria) y Bolívar, en Barranquilla, que en 1932 Mario Santo Domingo compró, junto con la Cervecería Barranquilla, para dar origen a Cervecería Águila.

“En 1916, Bavaria se constituyó como la principal industria de Bogotá, y el crecimiento anual de sus ventas entre 1910-19 fue del 15,5%”, señala una monografía de Enrique Ogliastri sobre la compañía. Además, afirma que lo que marcó la diferencia y la supremacía de Bavaria en el sector fue la creación de una fábrica para hacer tapas corona en Barranquilla en 1928, lo que impuso una brecha tecnológica y le aseguró el abastecimiento de materia prima.

Financiación

Los vínculos de Leo Kopp con Europa fueron decisivos por la asesoría de expertos cerveceros en la fábrica y como fuente de financiación. En 1897 convenció a 24 personalidades y casas alemanas de participar en la empresa, pacto que se cerró en Hamburgo con la creación de la Deutsch Columbianische Braveri, lo que permitió ensanchar la fábrica, fundar Fenicia y comprar la Cervecería Inglesa. Todo esto, conservando el 50% de la sociedad para él y su familia.

Años después, en 1922, trajo un nuevo socio de su viaje por Europa. Se trata de Handel, firma con sede en Holanda, que en diciembre de 1922 compró las fábricas de Bavaria, Fenicia y las minas de Zipacón. Con estos recursos, Kopp hizo una nueva ampliación en la planta.

La Gran Depresión de los 30 golpeó, como a todas, a la industria cervecera y presionó la fusión de las cervecerías. Así, el 4 de noviembre de 1930 se constituyó el Consorcio de Cervecerías Bavaria, resultado de la fusión de Handel y Cervecería Continental de Medellín, que aportó las fábricas de Pereira, Barranquilla, Medellín y Bogotá, además de algunos lotes. Al consorcio también se unieron Colombiana de Gaseosas (Manizales) y las cervecerías de Honda, del Magdalena, Colombia y Andes, en Cali.

Don Leo no pudo ver la creación del Consorcio, pues murió el 4 de septiembre de 1927. Su hijo Guillermo lideró todo el proceso y estuvo a cargo del Consorcio hasta 1942-43, cuando se retiró de la empresa después de la nacionalización que decretó el gobierno a las empresas de ciudadanos alemanes, italianos o de territorios ocupados por estos países