Alorgasmia: ¿es bueno fantasear con otra persona durante el sexo?

Conoce los factores que determinan que pensar en otro u otra sea un recurso erótico o reflejo de carencias en la pareja.

Si estás en una relación y durante tu encuentro sexual piensas en otra persona significa que padeces alorgasmia. Este concepto corresponde a fantasear con otra persona durante el sexo para obtener una excitación extra.

La imaginación es la gran protagonista en estos casos y te permite enriquecer el acto sexual. Pero ¿hasta qué punto hacer esto es positivo o negativo? Todo depende de distintos factores que voy a exponer a continuación.

La frecuencia

En primer lugar, debes reflexionar si es un recurso que uses puntualmente o de forma habitual o recurrente. Si es sólo ocasionalmente no debes darle mayor importancia porque puede ser una simple variante de tu sexualidad, un recurso que te permite tener variedad y un mayor juego erótico para salir de la rutina sexual.

Muchas personas sienten que puede ser un acto de infidelidad, que estar pensando en otra persona, aunque sea en contadas ocasiones, supone que está habiendo una mentira y un ocultamiento. Por supuesto, esto depende de los valores y los esquemas mentales de cada persona. Por tanto, es importante saber qué ideas tiene tu pareja al respecto y si coinciden con las tuyas.

La transparencia

También plantéate si esos pensamientos los compartes con tu pareja o sólo te los guardas para ti, porque el significado es muy distinto. Si es una fantasía compartida, simplemente estamos hablando de una opción más de la sexualidad en pareja;, sería como hacerlo en el sofá o en la cama, es una alternativa más de juego erótico compartido y puede generar un acercamiento y una mayor complicidad.

Pero, si esa fantasía con otra persona la reservas para tu propia intimidad está reflejando quizás algún tipo de carencia en la relación sexual, siempre que se use de forma recurrente. Puede ocurrir que a tu sexualidad en pareja le falte cierta excitación, que necesites un extra de estimulación y, por tanto, es recomendable que analices en profundidad qué te hace falta, qué aspectos te fallan o qué necesitas mejorar.

El realismo

Debes valorar también si se trata de una fantasía donde la persona protagonista es real o imaginaria. Por supuesto, si la persona con la que te imaginas teniendo el encuentro sexual es imaginaria o quizás famosa, simplemente está siendo una idealización y cien por cien fantasía.

En cambio, si esa persona es real se añade un plus de riesgo, y aquí sí que hace falta hacer una autoreflexión de qué puede estar ocurriendo. Puede pasar que esa persona, por ejemplo, tu compañero de trabajo, te genere una atracción sexual, una química erótica. Si es así hay que aceptar que no solo te va a gustar sexualmente tu pareja, sino que al estar en constante socialización quizás puedes conocer a personas que te despierten esa conexión química inexplicable.

La complicación aparece cuando se le añaden unos sentimientos. En este caso toca parar y pensar cómo afrontarlo, porque es un reflejo de que hay un problema importante en tu relación.

Como ves, dependiendo de la situación en la que te encuentres, la alorgasmia puede ser un recurso erótico más o puede sacar a la luz carencias de la sexualidad con tu pareja. Puede ocurrir que la dificultad esté en la propia relación sexual. Es decir, que hay aspectos en el “durante” que no te acaban de gustar y no te generan la excitación que necesitas.

O quizás que hay un problema en la propia relación en general que te afecta a la atracción y te acaba provocando una falta de excitación. Ya sea por actitudes del otro que no te gustan, porque no tienes ciertas necesidades de pareja cubiertas, porque quieres que el otro se cuide más, etcétera.

Por tanto, si identificas que la dificultad está en la relación, dentro o fuera del sexo, es el momento de afrontarlo de forma directa o indirecta. Yo recomiendo que inicialmente lo intentes de forma indirecta, que intentes cambiar desde tu lado las dinámicas de la relación, que mandes refuerzos positivos hacia las cosas que te gustan para que ocurran más…

Y si con ello, después de un período, sientes que no hay el cambio que necesitas, es el momento de ponerlo sobre la mesa de forma clara y asertiva para decidir juntos cómo afrontarlo y encontrar la mejor forma de gestionarlo. Lo que no debes hacer nunca es evitar el problema, ponerlo bajo la alfombra o mirar hacia otro lado, porque lo único que va a provocar es que la situación empeore. Las cosas no se solucionan ni cambian solas.

Pero, si la alorgasmia sientes que la usas puntualmente, o la compartes con la pareja, simplemente está siendo una opción más para enriquecer vuestra vida sexual y encender la chispa.

 

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