Descubren en Alemania iglesia medieval “majestuosa” de 1.000 años y 70 antiguos entierros

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La basílica fue encontrada en el Palacio Real de Helfta, una de las residencias de Otón el Grande, rey de Alemania y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el siglo X.

Un equipo de arqueólogos descubrió cerca de la ciudad alemana de Eisleben, en el estado de Sajonia-Anhalt, los restos una iglesia medieval “excepcionalmente majestuosa” construida en la segunda mitad del siglo X por Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y 70 antiguas tumbas que datan desde el siglo X hasta el XV.

Según informaron las autoridades, los restos del antiguo templo, fundado cerca del año 968, fueron hallados durante una serie de excavaciones realizadas en el Palacio Real de Helfta, una de las residencias de Otón I, apodado ‘el Grande’, rey de Alemania desde 936 y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde 962 hasta su muerte en 973.

Acerca del Rey Otón I (Otto)

Otto, nacido el 23 de noviembre de 912 y muerto el 7 de mayo de 973, fue elegido rey de Alemania en 936 y, tras una exitosa invasión de Italia, se declaró rey en 951 y más tarde fue coronado como el primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 962.

Fue coronado por el Papa Juan XII, que más tarde se rebeló contra Otto.

Esto provocó una nueva ley por la que un papa ya no podía ser elegido sin la aprobación del emperador.

Esta proclamación abrió una era de dominación alemana del papado y, de hecho, convirtió a Otto en el jefe de la comunidad cristiana.

Otto fue sucedido por su hijo Otto II después de su muerte en 973, pero sus políticas continuaron hasta 1056.

Mucha gente cree que Otto revivió el Imperio Romano y lo consideran uno de los más grandes gobernantes sajones. El Sacro Imperio Romano fue nombrado después del Imperio Romano y se consideró su extensión que tenía como objetivo restaurar el catolicismo como la única religión en el imperio y suprimir el protestantismo.

Los Descubrimientos

Las investigaciones en el lugar, que comenzaron en mayo, han revelado los cimientos de una basílica de aproximadamente 30 metros de largo por 20 de ancho, compuesta por tres naves divididas en seis secciones principales. Entre las reliquias recuperadas del sitio se encuentran un crucifijo románico de bronce con esmalte, elaborado en el siglo XIII, y el gran fragmento de una campana de la iglesia.

Además, en el interior de la iglesia y en su perímetro se hallaron 70 tumbas pertenecientes a diversos periodos que abarcan desde el siglo X hasta el XV. La calidad y cantidad de monedas, lujosos broches con incrustaciones, fragmentos de cerámica, trajes tradicionales, entro otros bienes, sugieren que fue el lugar elegido por la aristocracia de la región para sepultar a sus muertos.

A pesar de que el edificio fue demolido hace siglos, detallaron las autoridades, “las fosas de excavación y los restos de los cimientos, así como las reliquias del mobiliario, todavía permiten vislumbrar el esplendor del edificio”. “Se trata de una iglesia magnífica y excepcionalmente grande, lo que demuestra la importancia de este lugar en la época […] Otón construyó efectivamente una iglesia que se asemeja a una catedral en miniatura”, comentó Felix Biermann, director del sitio.

La ‘pequeña catedral’, consagrada a Santa Radegunda, princesa franca durante el siglo VI y fundadora de la Abadía de la Santa Cruz en Poitiers, en Francia, fue un importante lugar de culto durante más de 500 años, hasta que fue demolida tras la Reforma Protestante iniciada por Martin Lutero en 1517, que cambiaría para siempre las prácticas y actitudes religiosas en toda Europa.