Descubren unas huellas fosilizadas de más de 21.000 años que sugieren que Norteamérica se pobló varios milenios antes de lo que se pensaba

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La datación propuesta para las pisadas pone en entre dicho la hipótesis más popular sobre el poblamiento de América, que sugiere que grupos procedentes de Asia arribaron al norte del continente hace unos 13.500 años.

Un equipo de científicos afiliados a diversos centros de investigación estadounidenses descubrió en el lecho de un lago seco del Parque Nacional de White Sands, en Nuevo México, un conjunto de huellas fosilizadas con una antigüedad de entre 21.000 y 23.000 años, evidencia que confirmaría la presencia del hombre en Norteamérica miles de años antes de lo que las teorías más aceptadas sobre el poblamiento del continente proponen.

Durante su investigación, publicada este jueves en la revista Science, los científicos analizaron una serie de 60 huellas descubiertas en siete capas sedimentarias del fondo del ahora seco lago Otero, las cuales, basados en su tamaño y espaciamiento, se cree que fueron dejadas en su mayoría por adolescentes y niños.

Una vez se confirmó que se trataba de pisadas humanas, los investigadores procedieron a datar con radiocarbono las semillas recuperadas de los estratos entre las huellas. Los resultados obtenidos sugieren que estas tienen una antigüedad de entre 21.000 y 23.000 años, fechas que coinciden con el Último Máximo Glacial, periodo en el que las capas de hielo de la última glaciación alcanzaron su máxima extensión, hace entre 26.500 y 19.000 años.

Una hipótesis equivocada

Durante décadas, la hipótesis más aceptada planteaba que los primeros pobladores de América llegaron al norte del continente a través del estrecho de Bering procedentes de Asia hace unos 13.500 años, cuando se abrió un corredor entre los glaciares que cubrían el actual territorio de Estados Unidos y Canadá.

Esta teoría se ha sustentado con el hallazgo en distintos sitios de América del Norte de puntas de lanza de piedra y otros vestigios de la cultura Clovis, que se estima tienen una antigüedad de entre 11.000 y 13.000 años.

No obstante, la datación propuesta para las huellas sugiere que el poblamiento del continente se dio miles de años antes de que se abriera el corredor o que los primeros habitantes arribaron a territorio americano por otra vía.

“Estos hallazgos confirman la presencia de humanos en Norteamérica durante el Último Máximo Glacial, añadiendo pruebas a la antigüedad de la colonización humana en América y proporcionando una extensión temporal de la coexistencia de los primeros habitantes y la megafauna del Pleistoceno”, escribieron los autores, agregando que las pisadas fosilizadas son una prueba más contundente que “los artefactos culturales, los huesos modificados u otros fósiles más convencionales”, ya que dan cuenta de “un momento y una ubicación en concreto”.

El salto del búfalo

El hallazgo de las huellas ofrece una fascinante ventana a cómo era la vida de estos primeros habitantes de lo que ahora es el suroeste de Estados Unidos.

Los científicos no saben con certeza qué estaban haciendo los adolescentes, pero es posible que estuvieran ayudando a los adultos con un tipo de cacería que luego también se observó en algunas culturas indígenas americanas.

A esta práctica se le conocía como “el salto del búfalo”, e implicaba conducir animales por el borde de un acantilado poco profundo.

Todos los animales “tenían que ser procesados en un corto período de tiempo”, explicó la doctora Sally Reynolds, investigadora de la Universidad de Bournemouth y coautora del estudio.

“Tenías que prender fuego, tenías que empezar a quemar la grasa”.

Los adolescentes podrían haber estado ayudando recolectando leña, agua u otros recursos esenciales.

Desafiando la ortodoxia

Las controversias en la arqueología estadounidense tienen mucho que ver con el desarrollo histórico de este campo de estudio.

Durante la segunda mitad del siglo XX, surgió un consenso entre los arqueólogos norteamericanos de que las personas pertenecientes a la cultura Clovis habían sido las primeras en llegar a América.

Se pensaba que estos cazadores habían cruzado un puente terrestre a través del estrecho de Bering, que conectaba Siberia con Alaska durante la última Edad de Hielo, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos.

A medida que se afianzaba la idea de “primero fueron los clovis”, los informes de asentamientos más antiguos fueron descartados por no ser fiables, y algunos arqueólogos dejaron de buscar señales de colonos más antiguos.

Pero en la década de 1970, esta ortodoxia fue desafiada.

En la década de 1980, se encontraron pruebas sólidas de una presencia humana de 14.500 años en Monte Verde, en Chile.

Y desde la década de 2000, otros sitios anteriores a Clovis se han vuelto ampliamente aceptados, como el complejo Buttermilk Creek, de 15.500 años, en el centro de Texas; y el sitio de Cooper’s Ferry, de 16.000 años, en Idaho.

Ahora, las huellas de Nuevo México sugieren que los humanos habían llegado al interior de América del Norte en el apogeo de la última Edad de Hielo.

“No puedo encontrar fallas en el trabajo que se hizo o en las interpretaciones”, manifestó Gary Haynes, profesor emérito de la Universidad de Nevada, Reno.

“Las vías están tan al sur de la conexión terrestre de Bering, que ahora tenemos que preguntarnos si la gente o sus antepasados (u otras personas) habían hecho el cruce de Asia a las Américas mucho antes; si la gente se movió rápidamente a través de los continentes después de cada cruce; y si dejaron descendientes“.