Historia de Envigado, Antioquia, Colombia

Estas tierras estuvieron en posesión de la tribu de los anaconas, pertenecientes a la gran familia Nutabe. Su radio de acción era Envigado, incluyendo a Sabaneta, Itagüí y La Estrella.

En la zona de Palenque existió el mayor asentamiento de dicha tribu. Luego, en 1541 fueron colonizadas paulatinamente por los españoles, después del arribo de Jerónimo Luis Tejelo al Valle del Aburrá por órdenes de Jorge Robledo. Esto según Juan Sardella, cronista de las hazañas del español Jorge Robledo.

Posteriormente, entra por el sur el Capitán Álvaro de Mendoza, enviado también por Jorge Robledo en la búsqueda del Valle de Arví, quien divisó el valle como un espléndido escenario casi virgen, con su imponente marco de montañas y surcado por el río, sus quebradas y torrentes, que corrían por entre una variada floresta de donde emergían columnas de humo en un pequeño poblado indígena situado al sur, lo que hoy es Sabaneta y Caldas, concretamente Pueblo Viejo, lugar del primitivo poblado de los aburraes.

De esa primera incursión no quedó nada distinto a la versión de los cronistas españoles, pues habría de continuar hacia el otro valle de oriente siempre en busca del mítico Dorado que ahora tenía el nombre de Arví.

No obstante queda el testimonio de que el primer zarpazo que pegaron los españoles en el Valle de Aburrá fue al territorio de Envigado. Porque, desde entonces, este privilegiado sitio se ofrecía como el más apacible, pero también apetecible rincón de todo el valle.

“En 1547, Gaspar de Rodas, el último gobernador de la Provincia, solicitó al Consejo de la Villa de Santa Fe una concesión de tres lenguas cuadradas de tierra en el valle, al norte del antiguo pueblo de los aburraes, cerca del moderno Envigado. Cuatro años después, cuando la facción de Pedroso visitó el valle, éste se hallaba aún ocupado solamente por indios”.

Todavía este lugar no tenía el nombre de Envigado, el cual habría de recibirlo tiempo después, nominado por los primeros pobladores de la Villa de La Candelaria de Medellín, quienes fueron los siguientes que le pusieron el ojo.

Hacia 1630, además de Aburrá se incluían otros poblados en el valle, tales como Aná, La Tasajera (Copacabana), La Culata (San Cristóbal), Itagüí, Santa Gertrudis (Envigado), Hatoviejo (Bello) y Guayabal.

La primera capilla que existió en Envigado, construida en la primera mitad del siglo XVIII, concretamente en 1750, en terrenos de la finca de Don Francisco de la Calle, padre de los doctores Jerónimo y Alberto María, estaba dedicada a la Virgen de los Dolores y, sólo en 1775, cuando se aprueba por parte del Obispo de Popayán Antonio de Obregón la erección de la Parroquia, se le dedica el templo que se construye a Santa Gertrudis y se la escoge como Patrona de Envigado.

El origen de Envigado está íntimamente unido a la existencia de Medellín desde la fundación de la Villa de La Candelaria, aunque siempre conservando su propia identidad.

Primero aparece un Envigado rural diseminado en un inmenso territorio que comprendía lo que hoy son Envigado, Sabaneta, Itagüí y Caldas. En ese territorio fueron apareciendo haciendas habitadas por sus dueños, personas de medios económicos, quienes fueron casando sus descendientes con españoles pobres de origen prominente que llegaron hasta América en busca de fortuna.

Estas haciendas su fueron multiplicando y prosperando, subdividiendo cada vez más la tierra, lo que aumentó la población de este territorio.

Al iniciar el último cuarto de siglo XVIII es el momento en que aparece Envigado a la vida urbana en el año de 1775, cuando se crea la Parroquia de Santa Gertrudis, se escoge el sitio para el templo, se trazan la plaza y las primeras calles.

Fundación de Envigado

ACUERDO N° 027 del 28 de julio de 2003, mediante el cual se reglamenta el 14 de julio de 1775 como día oficial de la fundación del Municipio de Envigado

Según el Acuerdo No. 027 del 28 de julio de 2003 emitido por el Honorable Concejo Municipal de Envigado, el 14 de julio de 1775 se declaró como día oficial de la fundación del Municipio de Envigado.

Envigado, un pueblo que se fundó y se bautizó solo.

Con mucha frecuencia se confunde la fecha de la creación de la Parroquia de Santa Gertrudis en 1775, pero aprobada desde finales de 1774, con la fundación de Envigado, cuando ese hecho sólo dio origen a la aparición del Envigado urbano; pero ya esta comunidad social existía desde comienzos del siglo XVII como el Envigado Rural, con personalidad tan propia que su nombre “Envigado” no tiene parangón y es muy probable que no exista en ninguna otra parte de la tierra otro lugar con ese nombre.

El documento oficial más antiguo conocido donde aparece el nombre de Envigado es de 1743. Sin embargo, hay quienes afirman que se pueden encontrar referencias aun desde 1620; porque los territorios que pasaron a ser de Envigado en 1773 fueron por donde penetraron los conquistadores españoles bajo el mando de Jorge Robledo al valle de Aburrá en 1542, que pertenecieron al resguardo asignado a los indígenas del Poblado de San Lorenzo de Aburrá por Francisco de Herrera Campuzano en 1616, y que también hicieron parte de la encomienda del Capitán Fernando de Toro Zapata a quien se le asignó en el año 1630 por el Gobernador Juan Vélez de Guevara, siendo la encomienda que por más largo tiempo figura en los registros civiles y eclesiásticos y en donde en el transcurso de los años aparecen nombres como Doña María Toro Zapata, Don Antonio Velásquez y apellidos como Benítez, Sotos, Fernández y otros.

El rastrojo de Envigado

Con este nombre se encuentran las primeras referencias de archivos. Por rastrojo se entiende soto o bosque bajo de arbustos; forma de vegetación que hace más o menos 370 años dominaba en la parte plana de lo que luego sería Envigado, y ya al empezar el terreno en ascenso y hasta el filo de la montaña estaban las vigas, denominadas así según Manuel Uribe Ángel, porque “la selva virgen presentaba los más largos y perfectos troncos que los habitantes del valle utilizaban como vigas para la construcción de sus edificios”.

El nombre de ese rastrojo del Envigado “fue oficializado civilmente por el Gobernador José Barón de Chaves en el año de 1766, y no en 1778 como lo han afirmado los historiadores antioqueños, cuando creó este sitio como partido o pedanía y nombró como su primer alcalde pedáneo a Manuel Correa, con lo que el nombre de Envigado entró en el lenguaje jurídico de la Administración Jurisdiccional del Cabildo, Justicia y regimiento de la Villa de Medellín, que desde entonces siguió eligiendo anualmente alcalde pedáneo para Envigado”.

Esa es la manera como entra oficialmente en la historia civil el nombre de Envigado. Es el año de 1766, pero ya venía siendo de uso popular y figurando en correspondencia, documentos notariales y archivos desde más o menos 1630.

Desarrollo

El siglo XIX es el Siglo de Oro de la Historia de Envigado por su protagonismo intelectual, ético y moral.

Es en el siglo XIX cuando la inteligencia, el conocimiento y el talento envigadeño, que ya venía ocupando lugares de comando en el escenario de la Provincia de Antioquia, salta al ámbito nacional e internacional; con toda sabiduría y suficiencia se convierte en uno de los principales protagonistas y arquitectos de la construcción de Colombia.

No brillan sus armas en los campos de batalla, porque Envigado no produce guerreros; brillan su inteligencia y conocimientos en las constituyentes, en los congresos, en los foros nacionales y extranjeros en los que resuelve el destino de la nación, en la sabiduría y justicia de las leyes que emite, en la entronización del sentimiento democrático y del sometimiento a las leyes, en contraposición a la anterior forma monárquica de gobierno.

Industria

Envigado en el siglo XX comienza a crecer. La vieja habilidad de la marroquinería tiene un auge especial ligado al auge de la arriería. El establecimiento de la Fábrica de Rosellón constituye un mojón de progreso muy fuerte desde el comienzo, con clara influencia positiva en las fuentes de empleo, la apertura hacia una cultura distinta de la agrícola y la consecuente aparición de un medio obrero con toda su significación social, económica y cultural.

El tren

En la columna semanal que Don Tomás Carrasquilla sostenía en el diario El Colombiano, que se pueden leer en sus Obras Completas bajo el título de “Dominicales”, en más de una oportunidad aborda el tema, dejando muy claro que el paseo favorito de los medellinenses de entonces, en especial los domingos, era venir a Envigado, bien por la ruta del Poblado o en el tren.

Más tarde y a partir de la inauguración del tranvía eléctrico en 1926, ese medio de transporte habría de enfatizar la costumbre de estos paseos dominicales a Envigado.

1940

El establecimiento en las primeras décadas del siglo de una factoría textil, de nombre Rosellón porque al Padre Mejía le había hecho recordar la arisca topografía en donde se estableció al Rosellón francés, había impulsado la vida de Envigado hacia el ritmo del siglo XX.

Por este tiempo de 1940, surgía el primer barrio envigadeño planeado totalmente como tal, el Barrio Obrero, construido por Rosellón para sus trabajadores. El aporte urbano de este empeño fue bien importante.

Casitas con un delicioso estilo neocolonial, construidas en materiales de la región, eran un derroche de ladrillo cocido y teja de barro. Sus calles amplias y bien trazadas estaban vigorosamente arborizadas por gigantescos especímenes conocidos como “mionas” a causa de sus flores anaranjadas. Casi todo ese hermoso arbolado desapareció después y cuando mejoró el ingreso económico de sus moradores, reformaron las casas y del alegre y pintoresco barrio no quedó casi nada.

Hacia el oriente Envigado había crecido con el Barrio Mesa, que abarcaba las ocho manzanas que bordean el parque Principal, y constituye el Envigado Tradicional. Por lo demás a lado y lado de la carretera que unía la zona urbana con la Fábrica de Rosellón fueron apareciendo como era de esperarse casitas saltonas, la mayoría de ellas habitadas por trabajadores de esta factoría.

La carretera que trepaba para las Lomas de Chinguí y el Atravesado, o la Loma del Chocho, tenía también a su vera casitas y todo el sector estaba salpicado de parcelas agrícolas y fincas de gente adinerada, vocación que ya entonces tenía para convertirse en una de las zonas residenciales más exclusivas del país.

La plaza principal fue bautizada por la corporación municipal de la década del setenta en el siglo XIX “Plaza de Santa Gertrudis”, y rebautizada “Parque Marceliano Vélez” a principios del siglo XX.

El aspecto de la plaza en 1940, con las robustas ceibas que ordenara sembrar el General Rengifo en todo su esplendor, estaba bordeada por amplias casonas coloniales, la mayoría de ellas de construcción en madera y con dos pisos.

En el centro la pila de bronce entonaba su sinfonía de aguas y la Puerta del Sol, cuyo prestigio empezaba a trascender el parroquial ámbito local, atraía visitantes de Medellín y otros lugares con el pretexto invencible de sus serenateros adobados con morcilla.

En la plaza y para uso de los escasos parroquianos que por entonces alcanzaban la cifra de veintitrés mil, había tres o cuatros taxis, más que suficientes para atender la menguada demanda. Este era todo el servicio de transporte público, cuando por misteriosas y no explicadas razones se suspendió la ruta que este romántico transporte cumplía entre la Plaza de Envigado y la ciudad de Medellín.

En el panorama de Envigado del año 1940 fue construida la casa del maestro Fernando González Ochoa, que en un principio se llamó “La huerta del alemán” y en 1959 sería bautizada de nuevo como “Otraparte”.

Década de los 50

El desorden administrativo, la anormalidad jurídica y la crisis fiscal y económicas ocasionadas por los hechos que precipitaron la nación al más profundo caos de sus instituciones, tuvieron su directa repercusión en la vida municipal con menoscabo de sus planes de desarrollo y sus incipientes programas sociales y de bienestar colectivo en el campo de la educación, de la salud, y necesidades que empezaban a reclamar la atención y mejor cubrimiento por aquellas calendas.

Obras públicas

En materia de obras públicas, era realmente muy poca la actividad que se hacía sentir distinta a esporádicos trabajos de mantenimiento del incipiente acueducto y del alumbrado público, además de los rutinarios oficios de la barrida de la plaza y de las pocas calles asfaltadas, al igual que el corte del rastrojo que crecía a las orillas de los caminos veredales.

Pese a que ya estaba en plena vigencia el estatuto de valorización, era muy poco lo que se aprovechaba esta valiosa herramienta para el desarrollo urbanístico de la ciudad. Con el proyecto de pavimentación de la vía a Sabaneta hasta Pan de Azúcar, cuyos estudios y derrame le dieron vida a esta importante dependencia del Municipio.

Obras como el Hospital Uribe Ángel, simbólicamente inaugurado a finales de 1950, pues carecía de todo tipo de dotación.

Otro de los proyectos bandera era la plaza de mercado construida por la Cooperativa de Municipalidades mediante el desarrollo parcial de la obra.

El acueducto municipal

La historia del acueducto está íntimamente ligada a la legendaria quebrada de La Ayurá. Desde tiempos inmemoriales hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX, este riachuelo fue la única fuente de abastecimiento del acueducto municipal, con un caudal lo escasamente necesario para abastecer el consumo local con alguna regularidad hasta la década de los años 40.

A medida que avanzaba la década mencionada, empieza a sentirse la escasez del líquido y por tanto la desmejora en el servicio que se venía prestando a la población en condiciones no muy satisfactorias.

La creciente demanda de más y mejores servicios de acueducto y de alcantarillado, que siguieron siendo atendidos por el Municipio hasta los primeros años de la década del 60, continuó siendo uno de los mayores problemas de la Administración, no sólo por el acelerado crecimiento demográfico sino además por la demanda de los urbanizadores cuyos proyectos de vivienda colectiva esperaban la aprobación por el escaso abastecimiento de este importante servicio, situación que se prolongó hasta la afiliación a la empresa Acuantioquia en 1963.

Más tarde y ya en la década de los 70 fueron las Empresas Públicas de Medellín las que asumieron la prestación del servicio.

El servicio telefónico

Hacia la década del 50 aún existía la vieja planta telefónica tomada en arrendamiento con el Municipio de Medellín. Era un servicio deficiente del cual sólo podían hacer uso directo 152 suscriptores en residencias, oficinas o establecimientos comerciales.

Ya para el año 1956, el Consejo Administrativo que hacía las veces de los concejos municipales clausurados por ese entonces, aprobó en todas sus partes el contrato de prestación del servicio telefónico automático con Empresas Públicas de Medellín.

El servicio de energía eléctrica

Hasta muy avanzada la década de los años 49, el servicio de energía era atendido directamente por el Municipio con una planta generadora en el Ancón Sur, puesta al servicio en 1912 con 30 bombillas para el alumbrado de la plaza mayor y algunas calles aledañas.

Sólo en 1947 empieza a intervenir Empresas Públicas de Medellín en la prestación del servicio de energía para el alumbrado, calefacción y fuerza motriz en Envigado.

La educación en la década de los años 50

Si bien es cierto que la infraestructura de los locales escolares, especialmente los del sector rural, no ofrecían las mejores condiciones para el aprendizaje, justo es reconocer el interés de la Administración Distrital por mejorar las instalaciones locativas, hasta tal punto que al llegar a la época de oro de la educación en el decenio de los 60, ya todos los locales escolares urbanos y rurales eran propiedad del Municipio y contaban con una buena dotación y acondicionamiento.

Bachillerato

Las necesidades básicas de educación secundaria para varones continuaban siendo atendidas en condiciones poco satisfactorias hasta los primeros años del decenio de los 50.

Para la década siguiente empezaron a surgir nuevos planteles de educación secundaria para completar el cubrimiento de la acelerada demanda de cupos, tanto de varones como de señoritas, que terminaban el ciclo de primaria en los establecimientos existentes. Se reactivó el Liceo Manuel Uribe Ángel, se fundaron el bachillerato nocturno para trabajadores adultos, el Colegio San Marcos de origen parroquial y el Liceo Comercial, entre otros.

La cultura en el decenio del 50

La Sociedad de Mejoras Públicas realizó la primera Fiesta del Carriel en el año de 1951, promovida económicamente con el propósito de fundar una biblioteca pública, necesidad de las más sentidas por la juventud estudiosa y la gente letrada de la época.

Se inician entonces las jornadas encaminadas a sacar adelante este maravilloso proyecto organizado y promovido con el sentido de poder ofrecer al pueblo regocijo, esparcimiento y sana diversión tratando de recuperar los valores folclóricos, artísticos y culturales que exornan lo mejor del talante envigadeño.

Para garantizar un buen rendimiento económico se acordó promover un torneo de la simpatía como atractivo central en el marco de los festejos.

Fueron las damas Virginia Mejía y Fabiola Aristizábal las candidatas escogidas para emular en la contienda. Con sus respectivos equipos de simpatizantes se inició el torneo que tuvo como epicentro el Parque Principal, donde se levantaron los ranchos rústicos de madera redonda y techo de paja para servir de centro de operación proselitista y de agitación de cada una de las aspirantes a la corona del reinado.

Biblioteca Pública “José Félix de Restrepo”

Fue realmente un acierto de la Sociedad de Mejoras Públicas acoger la idea de fundar y mantener con sus propios recursos un servicio de Biblioteca Pública, cuando se acordó promover este proyecto cultural con los rendimientos económicos de las Fiestas del Carriel.

El Club Rotario

Para proponer la fundación del Club Rotario de Envigado, su homólogo de Medellín delegó en algunos de sus socios la misión de exponer los objetivos y propósitos de esta organización a un grupo de ciudadanos interesados en conocer la manera de fomentar el ideal de servicio como base de cualquier empresa digna. El 10 de julio de 1957 se explicó la carta constitutiva entregada el 23 de agosto siguiente a los 20 envigadeños fundadores del club. Sólo en junio de 1961 aparece el Hogar Infantil, su obra bandera.

Los años 60

La década del 60 constituyó en todo el mundo un período de tiempo renovador, la época más progresista de todo el siglo XX. Fueron los años de la gran revolución cultural, social, política y aun religiosa de toda la centuria. Y toda esa creciente renovadora que sopló desde Europa, corrió libre y fecunda por tierras de Envigado porque aquí encontró una juventud letrada, instruida, estudiosa, inquieta, leída e inconforme, que muy rápido asimiló el torrente que llegaba, adaptándolo a nuestra propia circunstancia.

Aparecieron entonces con celeridad nuevos y muy buenos establecimientos de educación para hombres y mujeres; proliferó la población universitaria para todo tipo de carreras profesionales, llegando a niveles y porcentajes insólitos para comunidades latinoamericanas; se avanzó de manera radical contra el analfabetismo; aumentó el número de profesionales; se multiplicó el número de lectores, hasta el punto que los vendedores de libros consideraron a Envigado su paraíso.

Años 80 y 90

La explosión del progreso material de Envigado tiene lugar en estas décadas. Por su cercanía en el tiempo y la profunda huella que sin duda ha dejado en la vida de la comunidad.

Nuevos desarrollos urbanos; una manera casi febril de construir; encarecimiento de la tierra; el ensanche de las vías céntricas; abundancia del medio circulante; gran poder adquisitivo que permitió el surgimiento de verdaderas oleadas de comercios de toda índole; ola de bonanza exhibida en los medios de comunicación que calificaron a Envigado como el Mónaco colombiano. Todo esto unido a novedosas políticas sociales en vivienda y subsidios, terminaron por precipitar una nueva corriente migratoria.

El crecimiento de Envigado en estos últimos 20 años ha sido realmente sorprendente.

Dinámica Actual del Municipio

Ciudad ejemplar por sus logros en el campo de la promoción, la calidad educativa y la cultura.

Ningún alumno de colegio público del Municipio compra cuadernos. Acciones como la entrega de 180.000 cuadernos a los estudiantes de los colegios públicos de la ciudad hicieron posible que Envigado obtuviera el Premio Latinoamericano de Ciudad Educadora en Brasil.

Desde hace 10 años el Municipio de Envigado brinda educación gratuita a los niños y jóvenes de los establecimientos oficiales.

Envigado cuenta con varias de las instalaciones educativas más modernas y mejor dotadas de Colombia y el nivel académico más alto de Antioquia, logros que certifica el Ministerio de Educación Nacional.

En promoción y mejoramiento de la educación se han inyectado recursos por 30 mil millones de pesos.

Municipio con alto desempeño público, asegurándole a la comunidad un 105% de cobertura educativa y, además, destacarse porque el nivel de los conocimientos impartidos en sus colegios y escuelas está por encima del promedio nacional.

Este Municipio es ciudad educadora desde 1997, cuando manifestó su intención de serlo. En este momento es la sede de la Organización Colombiana de Ciudades Educadoras y hace parte de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras.

La Escuela Superior Tecnológica de Artes “Débora Arango” es la segunda institución de arte en el país que recibe la aprobación como entidad tecnológica con el debido reconocimiento del Ministerio de Educación Nacional.

Envigado cuenta con una red propia de salud, lo que le permite que el 100% de la población más pobre acceda a los servicios de prevención y atención. Además, posee una Comunidad Terapéutica para el tratamiento de problemas de drogadicción y un completo Centro de Salud Mental.

El Hospital “Manuel Uribe Ángel” de la ciudad beneficia a 69.000 habitantes aproximadamente. Una Institución de nivel 2 que presta servicios del 3.

Envigado ofrece subsidios para 1.600 personas de la tercera edad, madres comunitarias y población discapacitada.

Los trabajos de obras públicas se dejan ver por todo el Municipio. En la actualidad se amplían los andenes cercanos al Parque Principal, una obra que mejora el paisaje y, a su vez, una necesidad sentida de los habitantes para su seguridad y comodidad.

Con una inversión de 32 mil millones de pesos, el intercambio vial Los Fundadores demuestra el compromiso de esta ciudad no sólo con la población en general, sino también con los discapacitados; tal como lo ordena la ley. Los pisos tienen marcas especiales en braile, en las esquinas se ubicaron semáforos sonoros, los andenes tiene rampas de guía y sistemas de aviso para personas con limitaciones físicas. También las aceras son una prioridad para facilitar el desplazamiento de las personas con alguna limitación de locomoción.

La Administración trabaja y ofrece recursos a las entidades que atienden a personas con discapacidades.

Con respecto a la seguridad, se ha incrementado la fuerza pública de 40 a 140 policías. La ciudad tiene 110 frentes de seguridad ciudadana, 88 alarmas comunitarias, 32 sirenas de pánico y 11 cámaras de seguridad.

El Parque Ecoturístico El Salado es una reserva natural de 170 mil metros cuadrados que se extiende por varios sectores del Municipio, muestra del compromiso de la Administración con el patrimonio ambiental, cultural e histórico de la comunidad.

El Parque Ecoturístico cuenta con miradores, senderos elevados y a nivel, sede cultural, kioscos, zonas deportivas y obras paisajistas que complementan el recorrido.

Guayacanes, yarumos, mariposas, pájaros, aire puro, son algunas de las características de este ecoparque en el que el Municipio, sólo para la primera etapa, invirtió más de 1.800 millones de pesos.

Parque La Morena, reserva para el turismo ecológico a cinco kilómetros y medios del Parque de Envigado con una extensión de 4.000 metros cuadrados, la cual tendrá siete miradores, seis puentes, senderos peatonales, siete espejos de agua y una granja para que los niños aprendan a conservar especies en peligro de extinción.

El Área Ambiental presta asistencia técnica a pequeños productores para el establecimiento y promoción de huertas caseras y productos, capacitación a campesinos para el manejo de productos biológicos, seguimiento a programas sanitarios, agrícolas y pecuarios.

De igual manera, la Secretaría brinda capacitación para la adecuada manipulación de cárnicos a través de la Planta de Faenado.

Enviaseo, líder en servicio y calidad, ha sido galardonada por Corantioquia y el Idea con el Premio Ambiental Vida, categoría empresarial, gracias a su gestión ambiental en el manejo integral de los residuos sólidos de Envigado.

Envigado ha generado 1.550 nuevos empleos en año y medio, a través del Programa de Capacitación del Centro de Artes y Oficios, CEFIT.

Alto desempeño fiscal, reconocido y premiado por el Conpes, demuestra la transparencia presupuestal y envidiable nivel de inversión pública, que permite que casi el 80% de sus recursos se orienten a programas sociales y sólo un 20% a gastos de funcionamiento.

De cada 100 pesos, Envigado destina 88 a inversión social. Muy pocos municipios de Colombia pueden darse ese lujo de responsabilidad pública.

El 95% de la población envigadeña paga cumplidamente sus impuestos.

El Centro Gerontológico “Atardecer”, construido por Varela Fiholl y Cía. Ltda., fue el proyecto que hizo posible que tanto el arquitecto constructor, Juan Fernando Forero Soto, como la Administración Municipal —que no escatimó recursos ni esfuerzos— pudieran obtener el Primer Puesto en la XIX Bienal Colombiana de Arquitectura 2004, Muestra Regional Antioquia Premio Categoría Proyecto Arquitectónico.

Distinción que nunca antes había sido obtenida por una obra de interés social y que casi siempre se entrega a edificaciones construidas con fines de lucro económico como hoteles, centros comerciales o parques industriales.

Diseñado como un parque dentro del casco urbano, esta edificación llena de orgullo a toda la comunidad, especialmente a los Adultos Mayores del Municipio quienes ven dignificada su condición de vida.

Motivados por el interés de generar fuentes primarias de información que representen confiabilidad, el Municipio de Envigado realizó el Primer Censo Municipal de Población y Vivienda “Unidos para el progreso” en el año 2002, el cual permitió establecer una línea base sobre las características socioeconómicas y demográficas de la población.

La Secretaría de Tránsito y Transporte del Municipio es una de las tres mejores del país, de acuerdo a la última medición de impacto comercial y de servicios de tránsito realizada por el Centro Nacional de Consultoría, en octubre de 2003.

Nuestro Tránsito es reconocido por su atención al usuario, asesoría y honestidad, entre otras cualidades.

Los estudiantes de Envigado por medio del Programa “Destino Estudiantil” se pueden desplazar hasta sus respectivos centros educativos pagando solamente $600 pesos en buses, busetas y microbuses. Lo que les permite ahorrar como mínimo $3 mil pesos semanales y $12 mil mensuales.

En Envigado la tarifa municipal es de $800 pesos en buseta y en microbús es de $850. El transporte Envigado – Las Palmas tiene un costo de $1.700 y a la Catedral es de $1.100; los estudiantes de estos sectores también se benefician de esta tarifa escolar.

Envigado potencializa su desarrollo institucional desde la Secretaría de Control Interno y con el auspicio de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, con la construcción de un Código de Ética basado en valores y principios asumidos y cumplidos de manera consciente por todos los servidores públicos de la Administración.

En Envigado se construye uno de los más modernos Palacios de Justicia de Colombia. Se tienen proyectados 1.600 metros de construcción para que funcionen allí los 10 juzgados existentes y, posiblemente, cuatro más. La sede contará con salas de audiciones y capacitaciones, salones múltiples y calabozos. Además, la infraestructura tendrá una completa red de informática y cableado con tecnología de punta.

La Secretaría de Bienestar Social, Desarrollo Comunitario y Económico de Envigado por medio de su programa “Juventud” crea y fortalece organizaciones juveniles, apoya sus proyectos productivos y les brinda atención psicológica a ellos y a sus familias.

Está en marcha el Programa Asesoría para la Creación de Unidades Productivas y Negocios que brinda asesoría, capacitación y microcréditos a quienes tiene proyectos de pequeñas unidas productivas como peluquerías, graneros, minimercados, talleres de confección, entre otros.

México, Aruba, Curazao, Panamá, Ecuador, Estados Unidos y Suiza son algunos de los países a los cuales están exportando pequeñas y medianas empresas del Municipio de Envigado, gracias al Programa de Comercio Exterior de la Secretaría de Bienestar Social, Desarrollo Comunitario y Económico.

Envigado es una de las pocas poblaciones que cuenta con un plan de educación a partir de la actividad física. Las 23 escuelas públicas tienen un profesor licenciado en Educación Física, un ejemplo para los diferentes organismos del Departamento.

Nuestra Ciudad Señorial, gracias a la gestión de la Administración Municipal, cuenta con las necesidades básicas resueltas.

Fuente:

Envigado.gov.co

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