Libertad aún después de la muerte. Circasia, masonería y pensamiento libre.

En 1928, ante la prohibición de la Iglesia Católica de enterrar en sus cementerios a aquellos que no fueran fervientes devotos, se decidió crear un espacio para el descanso de los librepensadores: el Cementerio Libre de Circasia.

Esta es la curiosa historia de una porción de tierra en Circasia, dedicada a la libertad y en honor a aquellos que en vida no siguieron por completo las reglas, en una época donde la rebeldía hacia la iglesia católica o sus ideales eran motivo de rechazo, aún después de la muerte.

La Vida en el Cementerio

En el Cementerio Libre se prohíben las flores, las cruces y otros símbolos religiosos. Son pocas las celebraciones de misas. No está adornado por santos y sus epitafios son escasos. El lugar es un homenaje a la capacidad que tiene el ser humano para obrar según su libre albedrío. Está ubicado en Circasia, Quindío; municipio conocido como la tierra de hombres y mujeres libres.

El Origen

Todo inicia con la muerte de un hombre llamado Valerio Londoño, habitante de la vereda La Concha en Circasia, reconocido por todos en el municipio como un espiritista, que al dedicarse a menesteres tan contrarios a la fe católica fue rechazado por el párroco del pueblo para una sepultura digna en el panteón administrado por el clérigo católico, quien además adelantó una campaña de rechazo para que sus colegas de Armenia y Montenegro también se negaran a sepultar al difunto.

Ante la negativa de los representantes del catolicismo y desesperados por la incertidumbre, la familia decidió sepultarlo en el patio de su propiedad, lo que desencadenó un calvario aún más grande para ellos, pues el párroco que inicialmente le negó la sepultura a su familiar, ahora alimentaba rumores en el pueblo de la posible contaminación de las aguas que alimentaban el acueducto municipal por la descomposición del cuerpo clandestinamente sepultado, por lo que varios miembros de la familia fueron encarcelados.

El Benefactor

Braulio Botero que para ese entonces tendría aproximadamente veinte años, fue testigo de la discriminación e injusticias de las que fueron víctimas la familia del espiritista, solicitando así a su padre la cesión de un terreno olvidado de su finca para la creación de un lugar donde pudiesen ser enterrados todos aquellos rechazados para un entierro digno a razón de sus ideologías políticas, sus orientaciones sexuales o sus oficios.

Esta cruzada por la libertad de pensamiento fue apoyada por su padre y sus amigos más cercanos, quienes a través de bazares, ferias y rifas consiguieron el dinero suficiente para que el ingeniero alemán Antonio Schieferl, habitante de Circasia, desde algunos años, diseñara y construyera el cementerio, bellamente adornado con arquitectura de tendencias francesas e inglesas, plagada de símbolos masónicos herencia de su fundador Braulio Botero, masón grado 33.

Un patrimonio arquitectónico. El diseño del Cementerio es de la época republicana. Así lo demuestran las rejas blancas y grises alrededor del lugar, los detalles curvos en cada monumento, los pináculos que se ven sobre los muros y lápidas, y la escala de colores claros. Su diseño lo aportó el ingeniero alemán Antonio Schieferl.

No son esvásticas. Según el escritor José Guillermo Ánjel Rendón, la forma de las ventanas, en elipse, y la figura del centro, que representa un molino de agua, significa que el ser humano siempre está viviendo con base al pasado y al presente, es decir, vive en un eterno fluir.

 

Hombres Libres y de buenas costumbres siempre de pie … hasta en la Tumba

Muchos cuerpos están enterrados de pie, mirando hacia el cielo para que el peso de la muerte no los doblegue. Las tumbas de los librepensadores que fundaron el Cementerio Libre de Circasia son el vestigio de su lucha contra la radical hegemonía conservadora en la Colombia de su fundación.

La vida de este cementerio está plagada de drama desde sus inicios cuando los sacerdotes del departamento excomulgaron a sus gestores por contrariar la tradición católica, siendo merecedores del desprecio social, que tiempo después en la década de los cincuenta se incrementó, cuando la violencia partidista azotó el país.

La masonería está presente en este lugar. No solo en el pensamiento de quienes allí decidieron sepultar sus restos, sino plasmado en mármol y en otros detalles del lugar. En muchas lápidas: A la gloria del gran arquitecto. Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Uno de los pioneros. El mausoleo de Enrique Londoño, la primera persona en ser sepultada en este lugar, es el elemento más alto del Cementerio. La construcción es además un monumento a la libertad.

Todos son bienvenidos. Aunque se mantiene como un cementerio laico, se admiten personas de todas las creencias. Sin embargo, los únicos ritos que se realizan son aquellos que respeten la tan anhelada libertad de los cuerpos que la llevan como bandera al otro lado de esta vida.

Permanente discusión

Espacio para el debate político. “Después de que Enrique Olaya Herrera ascendiera al poder, el 1930, el Cementerio Libre  de Circasia se convierte en un símbolo de identidad para los liberales.

 

Si usted quería ser un buen liberal, usted debía ir al Cementerio Libre y allí dar sus discursos políticos”, explica Diego Bernal, secretario permanente de la Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de los Cementerios Patrimoniales.

Vándalos en el Cementerio

Por esos días, algunos vándalos destruyeron parte del cementerio, ocasionando el traslado de muchos cuerpos por temor a la profanación. Ni las amenazas de la iglesia, ni las acciones vandálicas impidieron la continuidad de este que sería el primer cementerio libre de América latina, lugar de sepultura de personajes como Byron Gaviria, padre de César Gaviria, el ex presidente Darío Echandía, el padre del narcotraficante Carlos Lehder, y futuramente Gustavo Álvarez Gardeazabal, escritor valluno que ha dispuesto todo para ser sepultado allí. 

La historia de libertad que envuelve a este panteón, son dignas de recordar para todos los Quindianos, porque fue en estas tierras donde se gestó una lucha por el respeto a las libertades y las diferencias entorno al pensamiento, entregando al país una parte del Quindío que sirva de última morada para todos aquellos que no encuentren cobijo en un cementerio convencional por cualquier razón. Circasia, una parte del Quindío que todos conocen como tierra de mujeres y de hombres libres…  

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