Salesforce y Slack: un punto de inflexión para el software en la nube

El grupo fundado por Marc Benioff, que acaba de adquirir la aplicación de mensajería empresarial, quiere competir con la gama de herramientas integradas de Microsoft.

“Meet the new boss. Same as the old boss”. Esas letras de The Who de hace casi 50 años resumen la sensación de inevitabilidad que llega con cada nueva ronda de consolidación en la tecnología. Los periodos definidos por las start up innovadoras y la reinvención incesante dan paso a fases en las que los líderes de la industria compran las nuevas firmas más prometedoras y, o bien les roban sus ideas, o las moldean para sus propios fines.

Puede haber llegado la hora de la verdad para el negocio del software en la nube -también conocido como software como servicio o SaaS-. La compra de la herramienta de comunicación en equipo Slack por parte de Salesforce por 27.700 millones de dólares parece un punto de inflexión.

En la jerga del software de empresas, el acuerdo pone de relieve la tensión permanente entre los “mejores productos de su categoría -servicios independientes que hacen muy bien una cosa- y paquetes completos de software que integran una gama de servicios. Las nuevas generaciones de tecnología suelen caracterizarse por el auge de los primeros, seguido por rondas de consolidación que dejan un puñado de los últimos.

En los últimos años, ha sido casi imposible pensar que el SaaS será distinto. En un mundo de APIs abiertas, ointerfaces de software, las compañías pueden acceder con facilidad a servicios especializados sin comprar un paquete de software único. El alcance de Internet ha convertido lo que antes eran pequeños nichos de software en mercados de un tamaño considerable. Esto ha dado a las start up la posibilidad de escalar.

¿Necesita un medio seguro para firmar un contrato de forma virtual? DocuSign vale 42.000 millones de dólares, más que Ford. Okta, una vía para asegurarse de que las personas de la red son quienes dicen ser, está valorada en casi 32.000 millones, lo mismo que Hilton Hotels. Coupa, utilizada para controlar el gasto de las empresas, vale 22.000 millones.

La “democratización” del consumo de tecnología también ha provocado un cambio en el poder. A menudo, pequeños grupos de trabajadores han empezado a utilizar herramientas gratuitas como Slack por su propia cuenta, lo que ha llevado posteriormente a sus empleadores a pagar por versiones más completas para toda la plantilla.

SLACK, EL PEGAMENTO DE SALESFORCE

En esta nueva era de software de empresa, Slack ha jugado un papel único. Aparte de ser una herramienta de mensajes, actúa como columna vertebral digital que conecta diversas aplicaciones, ofreciendo a los trabajadores una ventana a los distintos productos de software de los que dependen. Para otras compañías de SaaS, ha supuesto una importante interfaz abierta a través de la que los trabajadores pueden acceder a sus propios servicios.

Esto es lo que convierte la adquisición de Salesforce en un punto de inflexión para el negocio del SaaS. Marc Benioff, el consejero delegado de Salesforce, quiere competir con la gama de herramientas de software integrado de Microsoft, y eso implica utilizar Slack como el pegamento para unir la creciente gama de software de su compañía.

Cada periodo de consolidación tecnológica es distinto. Conseguir una implicación más profunda de los empleados y aumentar su productividad es un reto para todas las compañías. Grupos como Slack han mostrado nuevas formas de involucrar más a las personas en sus trabajos.

A medida que se automatiza más trabajo, también se necesitan herramientas distintas, con un software que se ajuste con más precisión al proceso de trabajo de cada persona. La naturaleza especializada de muchas industrias aumenta la necesidad de crear un software más personalizado. Ninguna compañía podrá acaparar estos procesos de trabajo de principio a fin. Unir servicios especializados será una parte del trabajo para empresas como Salesforce y Microsoft.

Hay signos de que Salesforce puede estar adaptándose, dando más peso a la innovación de productos. El nuevo número dos de la compañía, Bret Taylor, es un exgestor de producto de Google, responsable entre otros de Google Maps.. El respetado CEO de Slack, Stewart Butterfield, también planea quedarse. Benioff sufre presiones para utilizar Slack para vender más software de Salesforce. Pero a largo plazo, queda mucho por inventar sobre el futuro del trabajo.